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ALMERÍA, CATALUÑA, SUR FRANCÉS

La ola de calor golpea al turismo en España: 12 muertos y 23 desaparecidos

El fuego arrasó 3.000 hectáreas cerca de Mojácar, obligó a evacuar a cientos de residentes y dejó bajo alerta a una de las zonas más visitadas de Andalucía.

En pocas palabras

  • Incendio en Almería: El fuego arrasó 3.000 hectáreas, provocó 12 muertos y 23 desaparecidos.
  • Impacto turístico: La ola de calor y los incendios afectan la temporada alta en zonas turísticas de España y Europa.
  • Causas y consecuencias: Investigaciones apuntan a un cable eléctrico; el calor extremo y el viento agravaron la emergencia.
Resumen generado por Thinkindot AI

La ola de calor volvió a convertir el verano en España en una emergencia. Esta vez, el fuego golpeó una de las zonas más turísticas de Andalucía y dejó una tragedia que expone el costo humano de una temporada marcada por temperaturas extremas, evacuaciones e incendios cada vez más difíciles de contener.

El desastre de Almería se suma a los focos que en los últimos días encendieron las alarmas en Cataluña, Cádiz y Castellón. España atraviesa semanas con registros cercanos a los 40 grados, vegetación extremadamente seca y vientos capaces de expandir las llamas en minutos, dentro de una ola de calor que también provocó incendios, evacuaciones y muertes en Francia, Portugal y otros puntos de Europa.

El incendio comenzó en Los Gallardos y avanzó con rapidez hacia Bédar, donde fueron encontradas varias de las víctimas. El balance provisional asciende a 12 muertos y 23 desaparecidos, además de cientos de evacuados, miles de hectáreas quemadas y un operativo que movilizó a bomberos, militares, medios aéreos y fuerzas de seguridad.

Del sur de Francia a Almería: el fuego avanza sobre la costa turística

La dimensión de la tragedia en Almería se explica, en buena parte, por la velocidad con la que avanzaron las llamas. El incendio recorrió cerca de 15 kilómetros en apenas dos horas y quemó unas 3.200 hectáreas alrededor de Los Gallardos y Bédar, empujado por el viento sobre una vegetación que llevaba semanas expuesta a temperaturas extremas. La previsión de nuevas ráfagas mantuvo en alerta a los equipos de emergencia incluso después de frenar los principales frentes.

El fuego también convirtió la evacuación en una trampa. Cuatro personas murieron dentro de un vehículo con el volante a la derecha, por lo que las autoridades creen que podrían ser británicas, mientras que otras ocho fueron encontradas después de abandonar sus coches e intentar escapar a pie por un recorrido que no formaba parte del plan oficial. La zona es un destino habitual de vacaciones y concentra numerosos residentes procedentes de Reino Unido, Francia y Bélgica, aunque la identificación de varios cuerpos todavía depende de pruebas de ADN.

La investigación sobre el origen permanece abierta. El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, sostuvo que el incendio pudo comenzar por la caída de un cable eléctrico junto a una carretera, pero Endesa señaló que esa instalación estaba desconectada y no tenía tensión. Más allá de la chispa inicial, el terreno seco, las altas temperaturas y el viento explican por qué el foco pasó en pocas horas de ser una emergencia local a uno de los incendios más mortales registrados en España durante las últimas décadas.

El escenario ya se había repetido al otro lado de los Pirineos. En Canet-en-Roussillon, sobre la costa mediterránea francesa, las llamas alcanzaron una marina, quemaron embarcaciones, cubrieron de humo la playa y obligaron a evacuar a unas 1.500 personas de campings de la zona, mientras el aeropuerto de Perpiñán tuvo que cerrar temporalmente. Francia llegó a movilizar alrededor de 2.000 bomberos para contener distintos focos en su litoral sur.

Días después, otro incendio cerca de Trevillach forzó la salida de más de 10.000 personas de una veintena de localidades próximas a la frontera española, dejó 16 heridos y arrasó alrededor de 4.600 hectáreas. La emergencia incluso alteró el Tour de France: el tramo final de una etapa en los Pirineos fue cerrado al público para despejar las rutas utilizadas por bomberos y medios de extinción.

La ola de calor empieza así a modificar el mapa del verano mediterráneo. Campings evacuados, aeropuertos cerrados, carreteras cortadas, playas cubiertas de humo y urbanizaciones desalojadas aparecen en lugares que durante julio deberían estar concentrados en recibir visitantes. El problema ya no se limita al monte: entra en pueblos costeros, áreas residenciales y corredores turísticos donde cualquier evacuación masiva se vuelve más compleja por la cantidad de personas, vehículos y población extranjera.

El turismo, el motor y dolor de España que queda expuesto ante los incendios

El incendio de Almería no implica, por sí solo, una crisis general del turismo español, pero golpea en el momento y el lugar más sensibles: en plena temporada alta y sobre el corredor mediterráneo, donde playas, urbanizaciones, campings y pueblos reciben a miles de visitantes cada día. Evacuaciones, carreteras cortadas, humo sobre la costa y operativos de emergencia alteran una actividad que depende, en buena medida, de que España conserve su imagen de destino seguro.

La dimensión económica explica por qué el avance del fuego despierta una alarma que va mucho más allá de las hectáreas quemadas. España recibió en 2025 un récord de 96,8 millones de turistas internacionales, un 3,2% más que el año anterior, y esos visitantes gastaron 134.712 millones de euros. El turismo generó, además, 200.699 millones de euros durante 2024, equivalentes al 12,6% del Producto Interior Bruto, y sostuvo más de 2,7 millones de puestos de trabajo.

El incendio que comenzó en Los Gallardos avanzó con violencia hacia Bédar, en Almería, y dejó al menos 12 muertos y decenas de desaparecidos en plena ola de calor.

El incendio que comenzó en Los Gallardos avanzó con violencia hacia Bédar, en Almería, y dejó al menos 12 muertos y decenas de desaparecidos en plena ola de calor.

El sector llegó al verano de 2026 todavía en expansión. Durante los primeros cinco meses del año ingresaron más de 36,8 millones de turistas extranjeros, un 5% por encima del mismo período de 2025, mientras su gasto superó los 50.257 millones de euros, con un crecimiento interanual del 7,8%. Solo en mayo, España recibió 10,3 millones de visitantes y captó 13.553 millones de euros, cifras que muestran cuánto dinero se mueve cada mes cuando comienza la temporada más intensa.

Andalucía ocupa un lugar especialmente delicado dentro de ese mapa. La Junta calcula que la industria turística de la comunidad empleará a unas 550.000 personas durante este verano, entre un 5% y un 7% más que en 2025. El mercado británico, además, es su principal fuente de viajeros internacionales: uno de cada cinco turistas extranjeros que llegaron a la región en 2024 procedía del Reino Unido, un dato relevante cuando varias de las víctimas de Bédar podrían tener esa nacionalidad.

Todavía no existen datos que permitan hablar de cancelaciones masivas o de una caída general de las reservas. El riesgo inmediato es otro: que la repetición de incendios en Cataluña, Andalucía, la Comunidad Valenciana y el sur de Francia convierta la emergencia climática en un problema habitual para el verano mediterráneo. Para España, que construyó buena parte de su potencia turística alrededor del sol, la costa y la seguridad, el fuego empieza a amenazar precisamente los atributos que durante décadas atrajeron a millones de visitantes.

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FUENTE: Urgente24