SUMADO A LA VACUNACIÓN

Llegaron para quedarse: ¿por qué los barbijos son el mejor escudo contra Delta?

Si bien la inmunización es eficaz para prevenir enfermedades graves y la muerte, todavía se desconoce en qué medida previene infecciones leves o asintomáticas y el contagio de las nuevas variantes más trasmisibles.

La nueva variante denominada Delta, ex india, es la más trasmisible del Sars-coV-2 y ya se detectó en 85 países. Su propagación y consecuencias en India y Reino Unido han prendido las alarmas en todo el mundo.  

Los funcionarios de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos estiman que la B.1.617.2 podría ser un 50% más contagiosa que Alfa, ex británica. 

En Argentina todavía no hay circulación comunitaria de la cepa, por lo que el gobierno limitó el ingreso de pasajeros del exterior a solo 600 personas diarias y cuarentenas obligatorias en hoteles. 

A pesar que es temprano para asegurarlo, la evidencia disponible señala que Delta puede evadir parcialmente los anticuerpos producidos por el organismo después de una infección y los de los tratamientos con anticuerpos monoclonales.  

Los desarrolladores de vacunas, como los de AstraZeneca y Sputnik V, comunicaron que las inyecciones parecen conservar la mayoría de su efectividad contra la nueva versión del virus. De momento, se espera que concluyan las investigaciones para saberlo a ciencia cierta.  

Por otro lado, la variante podría causar una enfermedad más grave. Un reciente estudio escocés concluyó que los infectados por esta cepa tienen aproximadamente el doble de probabilidades de ser hospitalizadas que con Alfa.  

Respecto a los síntomas, aún no está claro si causa distintos o peores a los ya conocidos.

Un escudo conocido: los barbijos 

Desde la irrupción de la COVID-19, los barbijos se han vuelto un símbolo de la pandemia y, dejar de utilizarlos, un objetivo en común. 

Pero ahora, con una nueva variante del coronavirus que se propaga rápidamente por todo el mundo, las máscaras vuelven a ser el foco de opiniones y temores contradictorios sobre el curso del brote y las restricciones necesarias para controlarlo. 

Algunos países habían anunciado semanas atrás que ya no era obligatorio usarlas, como Israel cuyas fotografías libres de mascarillas dieron la vuelta al mundo y otorgaron esperanzas de un inminente fin de la crisis sanitaria global. 

Los funcionarios de salud de Estados Unidos también dijeron en mayo que las personas completamente vacunadas ya no necesitaban cubrirse, ni siquiera en el interior.  

Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) no dejó de reiterar la importancia de protegerse y proteger a los demás a través de barbijos. Ahora, frente a las nuevas amenazas que plantea Delta, los voceros de la organización volvieron a pedir que todos, incluidos los inoculados, los usen.

La razón fundamental de la OMS para mantener el enmascaramiento es que, si bien las vacunas son eficaces para prevenir enfermedades graves y la muerte, se desconoce en qué medida previenen infecciones leves, asintomáticas y el contagio.   

Con la B.1.617.2 circulando y, a pesar de tener una de las tasas de vacunación más altas del mundo, Israel tuvo que restablecer los requisitos de uso de mascarillas. Además está inmunizando a los adolescentes, luego de que se detectaran cientos de nuevos casos de COVID-19. 

Los países de la región de Asia y del Pacífico, como Australia y Malasia, también están volviendo a imponer restricciones y pedidos para quedarse en casa. 

La ex cepa india no es la primera en alarmar al mundo sobre el peligro de propiciar la circulación del virus. Alfa golpeó a Gran Bretaña y paralizó al resto de Europa a principios del 2021 y al poco tiempo se convirtió dominante en Estados Unidos y otros países.  

Con todo, se cree que Delta es aún más temible, dado su acelerado ritmo de expansión. 

El riesgo más elevado

La velocidad y la facilidad con la que se propaga la variante Delta ha llevado a los países y sus gobiernos a actuar para prevenir su propagación e impedir una nueva saturación de los sistemas de salud. 

Hasta el momento, la evidencia científica es incipiente, pero sugiere que los cuidados no farmacológicos deben ser más extremos.  

Al comienzo de la pandemia se creía que el contagio se daba por contacto cercano durante alrededor de 15 minutos. Esta situación cambió, según explica el epidemiólogo Eric Feigl-Ding

“Los expertos dicen que la variante Delta parece ser más transmisible en todos los grupos de edad, incluidos los niños. Se transmite tan fácilmente que una persona infecta a un extraño simplemente con pasar junto a ellos”.  

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