TENDENCIAS

Por qué la educación es cada día peor

La educación pública del Centenario era mejor, en términos relativos, a la educación pública del Bicentenario: es una convicción de Urgente24. Por entonces había mucho para mejorar pero el concepto era muy promisorio. En los días del Centenario, la Argentina era considerada una potencia emergente, algo que no ocurrió en el Bicentenario, pese al relato oficial. El país es un reflejo de su sistema educativo porque está integrado por los recursos humanos que ahí se forman: permite evaluar la productividad del sistema de formación. Pero ¿cuál es la diferencia entre el Centenario y el Bicentenario? Básicamente en que en la educación del Centenario había una ética de exigencia al educador y al alumno. En el Bicentenario ha desaparecido la exigencia como uno de los ejes de la educación. Esa es una mirada micro. Pero también hay una mirada macro que apunta a que la degración va más allá de la Argentina y abarca a la cultura, por lo menos, de Occidente. El ensayo La Educación: Una Responsabilidad de Todos, que escribió el licenciado en Historia, Juan Carlos Priora, sostiene que la degradación del sistema educativo no ocurre solamente en la Argentina, y tiene que ver con una profunda crisis de los valores sobre los que se construye la educación, aunque obviamente en algunas sociedades el deterioro es más profundo por otros motivos socio-económicos-culturales. Priora es educador desde toda su vida, fue uno de los fundadores de la Universidad Adventista del Plata y decano de la Facultad de Humanidades, Educación y Ciencias Sociales de esa casa de estudios.

por JUAN CARLOS PRIORA
 
"No hay excelencia
sin exigencia",
Jaime Barylko
 
 
Para ninguna persona medianamente informada o interesada en el tema, debiera de haber pasado inadvertido que la educación formal y, mucho más la familiar, se han venido deslizando por un plano inclinado desde hace varias décadas; por lo menos así lo dicen los expertos y los evaluadores de resultados. Este lamentable fenómeno no solamente afecta a los países en vías de desarrollo, sino también a los más desarrollados de Europa y América.
 
En un diario del sábado 31 de marzo de 2007 me sorprendió leer un pequeño recuadro en el que se daba cuenta de que sólo el 9% de los aspirantes superaron las pruebas de ingreso a la Universidad de Harvard. (Clarín, sección Sociedad, sábado 31/03/2007, pag. 56).
 
Lo antedicho nos induce a pensar que la degradación educativa se ha convertido en una pandemia; ¿por qué? Ésta es la pregunta que debe formularse un investigador serio para hacer un diagnóstico confiable que sirva para hallar la solución. Si se tratara de una pandemia, no se necesitaría ser demasiado perspicaz para afirmar, sin temor a equivocarse, que hay, por lo menos una causa en común entre todos los países.
 
¡Por supuesto que seguramente habrá más de una! Si aceptamos que todo sistema de pensamiento se sustenta o construye sobre un determinado conjunto de ideas o cosmovisión, es razonable que nos preguntemos ¿cuál ha sido la plataforma sobre la que se fue "construyendo" él o los sistemas educativos, por lo menos en Occidente, en el último medio siglo?
 
Puesto que la filosofía general o cosmovisión rige toda la construcción, es procedente que nos preguntemos, ¿cuáles fueron esas convicciones que conformaron la cosmovisión que alimentó la filosofía educaciones en los últimos 50 años? ¿No estará allí la clave para comenzar a desenrrollar la madeja y saber por qué estamos como estamos? Un primer análisis de la historia del pensamiento, nos informa que la educación en Occidente se dejó fascinar, fundamentalmente, por cuatro líneas:
 
> el psicoanálisis,
> el consentimiento o la permisividad del Dr. Benjamín Spock;
> el relativismo, y
> el constructivismo.
 
1. El psicoanálisis
 
Sigmund Freud (1856-1939) nació el 6 de mayo de 1856 en Freiberg, Moravia (República Checa), por entonces integrante del Imperio Austro-Húngaro. En 1860 la familia se trasladó a Viena. Allí se graduó de médico. En 1885 fue becado a París, estudiando en el Hospital Salpetrière con el célebre neurólogo Jean Martín Charcot (1825-1893).
 
Poco después dejó los estudios de fisiología y se dedicó al estudio de la histeria. En 1895 publicó, en colaboración con el médico Josef Breuer, Estudios sobre la Histeria. en 1900 salió de las prensas su obra máximo: La Interpretación de los Sueños. Ese año fue considerado el año fundacional del psicoanálisis, término que había usado, por primera vez, en 1896. En sus famosas sesiones empleó la hipnosis. Era judío, pero sólo por genética. Nunca se sintió identificado con la religión judía. Ateo, se consideraba el mayor enemigo de las religiones.
 
Hoy, a más de 100 años de práctica psicoanalítica, se considera una terapia que no cura y desacreditada, con excepción de Francia y Argentina, en donde los psicoanalistas se cuentan por miles. En Argentina todavía hay unos 40.000 psicoanalistas entre psicólogos y psiquiatras. En la Ciudad de Buenos Aires hay uno cada 198 habitantes. En la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Buenos Aires, de línea unilateralmente psicoanalítica, cursan 16.000 alumnos. Hubo años cuando ingresaron 3.000 alumnos. Se trata de una corporación poderosa, muy insertada en los medios de comunicación.
 
Estos "seudo profesionales" se han convertido en "omniopinólogos", pues tanto interpretan la historia, situaciones políticas, fenómenos sociales, deportivos, como dan recetas acerca de la educación de los hijos, opinan sobre resonantes casos delictivos, artes varias (pintura, teatro, cine, TV), etc. etc.
 
El físico-matemático y filósofo Dr. Mario Bunge sostiene que:
 
"El psicoanálisis es un macaneo. Es una profesión anticientífica. La gente lo consulta como consulta a un astrólogo".
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Por su parte, el filósofo italiano Gianni Vattimo ha dicho lapidariamente:
 
"Psicoanálisis: un cuento que muchos quieren oir".
 
Hoy el psicoanálisis está muy desacreditado por su poca seriedad. No hace mucho se publicó un libro titulado El Libro Negro del Psicoanálisis, que hace un balance de esta terapia con resultados muy desfavorables. (Le Livre Noir de la Psychanalyse, Catherine Meyer, Paris: Les Àrenes, 2005. En Buenos Aires fue publicado en castellano por Editorial Sudamericana en 2007).
 
De todas maneras, los psicoanalistas tienen tanta capacidad de reacción frente a los reveses, con la finalidad de permanecer en "el candelero", que ya le están buscando el lado religioso al psicoanálisis. (La Creencia y el Psicoanálisis, Diana Chorne y Mario Goldenberg -compiladores-, Fondo de Cultura Económica, 2006).
 
Jacques Lacan (1901-1981) fue un famoso psicoanalista francés. Muerto Freud, el "niño mimado" del psicoanálisis fue este francés, célebre por sus seminarios. Quiso darle al psicoanálisis de Freud una lectura menos biologista, y más filosófica. Lacan abrevó en los aportes filosóficos de la época, pero no dejó de ser evolucionista.
 
Él siguió a los estructuralistas Ferdinand de Saussure (1857-1913) y Claude Lévi-Strauss (1908-2009), frecuentó a Martin Heidegger (1889-1976) y adhirió a las ideas nacionalistas y racistas del ultraderechista Charles Maurrás (1868-1952).
 
Francoise M. Dolto (1908-1988) fue una médica pediatra psicoanalítica francesa. Muy amiga de Lacan. A partir de los años '70 deslumbró a padres y docentes, ejerciendo sobre ellos una gran influencia. Los hizo responsables (culpables) de todas las dificultades y enfermedades de los niños. Enemiga de la escolarización de los niños, propuso "Aprender sin la maestra". La escuela "prepara para el rebaño".
 
Dolto se oponía a que a los niños se les pusieran límites y se les marcaran errores. La familia y la escuela forman para el autoritarismo. Los niños debían "aprender sin presión"; deben "aprender únicamente en el placer". Los niños no les deben respeto ni a los padres ni a los maestros o mayores. Así se ha pasado del "niño persona" al "niño rey", y de éste al "niño tirano" de hoy.
 
2. La permisividad o el consentimiento
 
El Dr. Benjamín Mc Lane Spock (1903-1998) fue un médico pediatra norteamericano, autor del libro the Commonsense Book of Baby and Child Care (El libro del sentido común para el cuidado del niño, 1946), del que se vendieron 50 millones de ejemplares y fue libro de cabecera para millones de madres estadounidenses que lo usaron para educar a sus hijos. Hoy todavía se sigue reeditando. 
 
Influido por el psicoanálisis, fue partidario de la permisividad. Llamado por ello "el doctor que borró los límites". Fue acusado por el presidente (N. de la R.: conservador) Richard Nixon (1969-1974) de haber educado a una generación decadente. Se la llamó "la generación perdedora de Vietnam". Aunque Spock, pasados los años 1970 se arrepintió de sus planteos, el daño fue irreversible.
 
Algunos años antes de morir publicó su último libro, Un Mundo Mejor Para Nuestros Hijos. Alarmado por la decadencia social, recomendaba a los padres que transmitieran a sus hijos valores éticos. E insistió en que el afecto no estaba reñido con la autoridad:
 
"El gran ideólogo del consentimiento cuestionó la actitud permisiva e insistió, contradiciéndose, en la necesidad de inculcar criterios y normas de conducta" (Noemí Carrizo, La Odisea de Ser Joven, Revista Nueva, domingo 25/11/2007, pag. 10).
 
En Argentina, por la década de los 1970, fue famoso y muy seguido el psiquiatra psicoanalista Dr. Arnaldo Rascovsky, quien consideraba filicidio la acción correctora de los padres.
 
En relación con las consecuencias de la permisividad, que estuvo muy de moda en la segunda mitad del siglo XX, el médico pediatra francés, Aldo Naouri, ha escrito un libro cuyo título es todo un desafío, que a su vez constituye un severo juicio de valor: Padres Permisivos, Hijos Tiranos. (Ediciones B, Buenos Aires, 2005).
 
3. El relativismo
 
> Concepto:
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Desde lo gnoseológico: es "la tendencia gnoseológica que rechaza toda verdad absoluta y declara que la verdad o, mejor dicho, la validez del juicio depende de las condiciones o circunstancias en que es enunciado".
 
Desde la ética: es "la tendencia ética que hace el bien y el mal dependientes asimismo de las circunstancias".
 
"Todo relativismo brota de una actitud escéptica en el problema del conocimiento y de una actitud cínica en el problema moral". (Las tres definiciones corresponden a José Ferrater Mora, Diccionario de Filosofía, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1965).
 
> Orígenes:
 
Se considera a Protágoras (Atenas, 480-410 AC) como el iniciador de esta corriente de pensamiento. Se resume en la frase: "El hombre es la medida de todas las cosas". Es decir, no hay verdades ni valores absolutos. El punto de referencia ya no está fuera del hombre sino dentro de él. Además, todo fluye.
 
Opinión del Dr. Mario Bunge (físico y epistemólogo, autor de 100 Ideas, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 2006):
 
"El relativismo es la tesis de que no hay verdades ni valores objetivos y universales: que todo es del color del lente con que se mira, y lo que vale para una tribu no tiene por qué valer para otras. Y, al no haber estándares objetivos y universales, todo vale por igual: la filantropía y el canibalismo, la ciencia y la magia, mi virtud y tu vicio."
 
No se pregunte qué fundamento tienen las tesis relativistas, porque no lo tienen. El relativista no siente necesidad de fundamentar nada: se contenta con afirmar y negar. Todo sería cuestión de "discursos", nada sería cuestión de verdad ni, por lo tanto, de confrontar las ideas acerca del mundo con el mundo mismo.
 
> Pedagogía relativista
 
Continúa opinando Bunge:
 
"Si no hay verdades objetivas, sino solamente opiniones equivalentes, el maestro no es un artesano docente sino un moderador, y sus estudiantes no son aprendices, sino sus interlocutores en un pie de igualdad con él.
 
"(...) así es como viene funcionando la enseñanza en las facultades de humanidades de Europa Occidental y Norteamérica desde la rebelión estudiantil de fines de la década de 1960 (Mayo del '68). No funcionan como escuelas sino como clubes de debates o miniparlamentos sin leyes. En algunos casos los estudiantes formulan sus propios planes de estudio: eligen las materias fáciles, descartan las difíciles y se autocalifican".
 
Este relativismo está en la base del constructivismo, del pensamiento posmoderno y también del actual manejo de la lengua española, impuesto por la Real Academia Española de la Lengua y de las academias americanas. Es cambiante, se va construyendo. La lengua no tiene reglas ni normas fijas, porque la hace el uso de los pueblos.
 
4. El constructivismo
 
Jean Piaget (1896-1980) fue un biólogo evolucionista, psicólogo y pedagogo suizo. Creador de la teoría psicogenética del conocimiento o epistemología genética.
 
Para constrir su epistemología genética "había que reconstruir los pasos que siguió el conocimiento humano desde sus orígenes prehistóricos hasta los actuales", dice la profesora Raquel Bellido.
 
Piaget, al ser biólogo evolucionista, considera que la evolución explica no sólo la vida, sino también la inteligencia. "El ser no ha sido creado sino que se va creando a sí mismo a través de un proceso evolutivo dialéctico", explica Bellido. Su pensamiento también apoya al panteísmo. Además, él concede que los seres vivos no poseen una finalidad previamente establecida por la naturaleza de cada especie, por lo tanto, acepta que la naturaleza obra ciegamente.
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Dice William R. Darós (en Problemática Filosófica sobre el Constructivismo. Enfoques, Año XI, 1 y 2, 1999, pag. 12):
 
"El ser humano queda explicado en la inmanencia de este mundo, como un ser biológico más".
 
En relación con la educación dice el mismo Darós:
 
"Piaget fue siempre fiel a esas ideas. En una de sus últimas grandes obras siguió viendo al conocimiento como una prolongación de la base biológica del ser humano (descartando, por lo tanto, todo postulado metafísico o trascendente) para reducir toda explicación a las exigencias de la biología y a sus dos principios invariables e innatos: 1) la organización interna del sujeto; y 2) la acomodación del mismo al medio, mediante el subsistema interactivo de a) asimilación de los recursos del medio, y b) adaptación del sujeto al medio."
 
Hay varios constructivismos:
 
a. El de asimilación y acomodación de Jean Piaget, por la que el niño construye su cosmovisión y, por lo tanto, ésta no puede "venir de afuera". Dice Piaget. "No tiene sentido pretender transformar el pensamiento del niño desde el exterior". (El Criterio Moral en el Niño, Editorial Fontanella, Barcelona, 1974, pag. 341). Acerca de los contenidos, éstos perdieron importancia. los tiene que construir el niño y no recibir de los adultos.
 
b. El que fija la importancia en las relaciones cognitivias de David P. Ausubel, llamado también constructivismo humano, enriquecido por los aportes del neurobiólogo J. D. Novak;
 
c. El constructivismo social de George Kelly y, fundamentalmente el de Igor Vigotsky (visión marxista).
 
d. El constructivismo radical de Ernst von Glaserfel; ésta variante niega la transmisión de conocimientos del profesor al alumno y entiende la construcción de saberes desde una vertiente estrictamente darwinista, como adaptación al medio, y no como descubriendo una realidad objetiva.
 
Tal como es bien conocido, estos autores con ideas absolutamente naturalistas, tuvieron, y en algunos países todavía tienen, una fuerte influencia sobre la educación. No es extraño, pues, que la educación se encuentre transitando por el plano inclinado de la decadencia.
 
Uno de los casos más recientes de la importancia de las ideologías se dio en Argentina con la Ley Federal de Educación N°24.195, sancionada por los poderes del Estado en 1993 y que se aplicó hasta el 2006 cuando fue derogada visto el estrepitoso fracaso en los resultados, y reemplazada por la Ley de Educación Nacional, sancionada el 14 de diciembre de 2006. La aplicación de la Ley Federal se hizo sobre la base ideológica del constructivismo. Y sumió a la educación en un tremendo caos, del que veremos cómo se sale.
 
El licenciado Juan Carlos Tedesco, al comentar la aplicación del constructivismo dice:
 
"La popularización de las nuevas corrientes pedagógicas entre los docentes se ha caracterizado, sin embargo, por una simplificación extrema de los postulados constructivistas de la teoría del aprendizaje y, en muchos casos, su aplicación terminó en una práctica que, desde otra perspectiva, contribuyó al vaciamiento de contenidos de la escuela popular".
 
Debemos "leer debajo del agua" antes de aceptar o entusiasmarnos con determinadas escuelas o líneas de pensamiento. Hay que saber qué ideologías las alimentan, porque la ley causa-efecto no perdona.