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SABOTAJE A DISTANCIA

Nuevo ciberataque a supermercados en Europa: neveras a 50 grados y alimentos a la basura

El ataque obliga a retirar productos en varios países. La distribución española revisa sus sistemas, sin establecimientos afectados confirmados.

Los congeladores empezaron a calentarse mientras los supermercados estaban cerrados y, al llegar la mañana, parte de la mercancía ya no podía venderse. Un nuevo ciberataque en Europa manipuló a distancia los sistemas de refrigeración, con temperaturas de hasta 50 grados en algunos equipos, y obligó a retirar alimentos frescos y congelados.

El episodio llega apenas tres semanas después de una ofensiva similar contra cientos de comercios franceses, donde las alteraciones provocaron pérdidas de productos y, en algunos casos, incendios. El punto vulnerable está en los controles conectados a internet que permiten supervisar y ajustar las instalaciones sin acudir al establecimiento. Esa función facilita el mantenimiento, pero también puede convertirse en una vía de acceso para quienes consiguen manipularla. Aunque los incidentes comparten características, todavía no se ha establecido que tengan los mismos responsables, ni se ha comunicado una reivindicación de los ataques.

La nueva oleada se detectó durante la madrugada de este lunes 2 de noviembre, con establecimientos afectados en Bélgica, Suecia, Luxemburgo, Irlanda, Estonia y Países Bajos. Entre los balances comunicados figuran 15 tiendas de Carrefour en territorio belga y 13 de SuperValu en Irlanda, además de locales de Delhaize, Spar, ICA y Coop. La respuesta incluyó retirar mercancía, revisar los equipos y recurrir a especialistas para recuperar su funcionamiento, aunque el alcance varía entre negocios y no todos sufrieron daños importantes. En Finlandia también se investigan anomalías de temperatura, mientras la distribución española analiza sus posibles vulnerabilidades, según informó La Vanguardia, sin casos confirmados en España en la información consultada.

Francia ya había sufrido una noche de sabotaje que obligó a vaciar cientos de neveras

El primer gran aviso llegó a mediados de octubre, cuando cerca de 700 establecimientos franceses resultaron afectados por la manipulación de sus instalaciones frigoríficas. Reparar los equipos fue apenas una parte del trabajo: después hubo que retirar la mercancía comprometida, evaluar las pérdidas y reorganizar el abastecimiento. El 14 de octubre, el grupo propietario de Intermarché y Netto comunicaba que sus 300 locales afectados ya tenían las máquinas operativas, aunque completar nuevamente los lineales llevaría varios días.

En Gradignan, cerca de Burdeos, el responsable de un Intermarché, Charles Dezon, relató a Le Monde que un repartidor descubrió la reserva inundada alrededor de las cuatro de la mañana. La cámara había alcanzado los 50 °C y se había activado un dispositivo automático de agua. El comerciante cifró la mercancía perdida en 21.000 euros a precio de compra. En otro local, en La Haye, se comunicaron temperaturas de hasta 80 °C y daños en parte del equipamiento. Los testimonios mostraron que una intrusión informática podía destruir tanto los alimentos como las máquinas utilizadas para conservarlos.

La Fiscalía de París abrió una investigación y encargó las pesquisas a la Oficina Anticibercriminalidad francesa, con el objetivo de identificar a las víctimas y establecer la relación entre las intrusiones, los productos destruidos y los conatos de incendio. Las primeras comunicaciones empresariales ya daban cuenta de entre 150 y 200 Intermarché perjudicados y menos de un centenar de tiendas de Coopérative U, cifras que fueron ampliándose. Además del desperdicio, las compañías advirtieron de dificultades con la cobertura de los seguros, que podían dejar parte de la factura a cargo de los comercios.

La explicación sobre cómo habían entrado los atacantes también fue afinándose. El 21 de octubre, Vincent Strubel, director de la agencia francesa de ciberseguridad ANSSI, señaló ante el Senado fallos de protección básicos, entre ellos equipos accesibles directamente desde internet y contraseñas débiles. Su evaluación cuestionaba la atribución inicial del episodio a vulnerabilidades concretas del software difundidas por algunos investigadores. Esa advertencia dejó una lección para el sector: la seguridad de un supermercado también depende de cómo protege los dispositivos que mantienen sus productos a la temperatura adecuada.

El control remoto de las neveras pone en revisión la seguridad de las tiendas

Los equipos afectados no dependen únicamente de un termostato dentro del supermercado. Sus sistemas de supervisión permiten que proveedores y técnicos consulten temperaturas y ajusten el funcionamiento a distancia, una conexión útil para detectar averías que también puede convertirse en una puerta de entrada. En los incidentes de este lunes, los atacantes activaron remotamente el modo de descongelación, según explicó Stephan Moelans, director de la instaladora belga Sabcobel. Una función habitual del mantenimiento terminó así alterando las condiciones necesarias para conservar la mercancía, mientras los establecimientos permanecían cerrados.

La respuesta combina la recuperación de las instalaciones con la revisión de sus accesos. En Irlanda, Musgrave, propietaria de SuperValu, informó de que el problema afectó a un modelo específico de refrigerador y de que sus sistemas de vigilancia permitieron detectarlo y actuar. La empresa trabaja con los suministradores y especialistas en ciberseguridad, y retiró preventivamente los productos refrigerados y congelados de los locales implicados. Esa medida no supone que toda la mercancía estuviera estropeada: busca impedir su venta cuando no puede garantizarse que se mantuvo dentro de los límites adecuados de conservación.

Los controles remotos de los congeladores quedaron bajo revisión tras las intrusiones, que activaron la descongelación en establecimientos de varios países.

Los controles remotos de los congeladores quedaron bajo revisión tras las intrusiones, que activaron la descongelación en establecimientos de varios países.

En Suecia, el Centro Nacional de Ciberseguridad confirmó que atendía varios incidentes y recordó que había advertido durante las últimas semanas sobre dispositivos de tecnología operativa expuestos y necesitados de actualizaciones. Esa categoría comprende los sistemas que controlan procesos físicos, como producir frío, y explica por qué las consecuencias pueden superar la pérdida de datos. En Estonia, el proveedor Kitman Coldtech comunicó que una intervención rápida permitió resolver una intrusión en pocos minutos sin daños importantes. Los balances muestran que detectar a tiempo una modificación anómala puede marcar la diferencia entre corregir el funcionamiento y tener que desechar las existencias.

La distribución española también está comprobando sus defensas, aunque no constan establecimientos afectados en España en la información consultada. Empresas del sector explicaron a La Vanguardia que analizan los accesos utilizados y si sus propias instalaciones están protegidas frente a actuaciones similares. Según ese diario, la gestión remota externalizada no está tan extendida en el país y la separación de redes forma parte de las prácticas habituales de seguridad. Esa diferencia no elimina el riesgo, pero desplaza la revisión hacia cómo se conectan los equipos, quién puede administrarlos y qué mecanismos permiten advertir cambios antes de que comprometan los alimentos.

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FUENTE: Urgente24.