Un operativo policial en México realizado con elementos del Ejército Nacional permitió el fin de semana rescatar de una finca en Zapopan, estado de Jalisco, a cuatro personas, entre ellos dos menores de edad, que eran obligados a realizar actividades ilícitas en un centro clandestino de operaciones telefónicas ligado al crimen organizado, siendo un nuevo caso de “desaparición forzada” vinculado al narcotráfico, al que se culpa de estar detrás de los al menos 135.000 mexicanos desaparecidos en el país en los últimos años.
HALLADOS CON VIDA
México rescata a 4 jóvenes en Jalisco de otro reclutamiento forzado por el narco
México rescata con vida a 4 jóvenes de una finca en Jalisco. Se investiga el caso por "desaparición forzada" ligada al narcotráfico, siendo uno de los miles en el país, lo que rememora al de rancho Izaguirre.
En una intervención policial realizada por personal de la Secretaría de la Defensa Nacional, cuatro jóvenes fueron rescatados este domingo de las inmediaciones de una finca de la colonia Lomas de Tesistán, en el municipio de Zapopan, una zona semirural al norte del Bosque de la Primavera, cerca de la carretera que va hacia Tequila y Tala, corazón de la región Valles.
Los jóvenes estaban privados de su libertad en una zona contigua a un equipo de cómputo instalado y conectado, donde funcionaba un presunto centro de operaciones telefónicas o “call center” clandestino mediante el cual una banda narco los obligaba a realizar llamados telefónicos para extorsiones y estafas.
"El rescate de ahora en Zapopan, y varios casos de jóvenes desaparecidos ocurridos en las últimas semanas en Guadalajara y Puerto Vallarta, principal centro turístico de la región, han elevado la preocupación en la zona. Desde febrero y marzo, el CJNG parecía disminuido, primero por la muerte del líder supremo del grupo, Nemesio Oseguera, El Mencho, en un operativo castrense, y luego por la captura de uno de sus principales colaboradores, Audias Flores, El Jardinero. La realidad muestra cierta resiliencia del grupo, amo absoluto del mundo del hampa en la región", informa el diario El País.
Es que el caso no es un hecho aislado en México, donde al menos 135.000 personas se hallan desaparecidas, como si se las hubiera tragado la tierra. Pero organizaciones sociales y familias de víctimas del narcotráfico advierten que muchos de ellos podrían haber sido reclutados y forzados por el crimen organizado a trabajar en el delito, o convertidos moneda de cambio en casos de trata de personas o, incluso, ejecutados a sangre fría tras haber sido obligados a trabajar como sicarios.
En marzo del año pasado, Guerreros Buscadores de Jalisco, integrado por madres y familiares de los desaparecidos por el narcotráfico, ingresaron al predio de un rancho en Teuchitlán y encontraron allí varios hornos crematorios, restos óseos y prendas de ropa de vestir, incluso, de niños, tras haber sido avisados por un joven que había escapado con vida de allí. Lo que habían descubierto era un centro de reclutamiento y “campo de exterminio” ligado al cártel Jalisco.
Aquel 5 de marzo se confirmó lo que era un secreto a voces en todo México: que en el apodado “Rancho Izaguirre” el cártel Jalisco se masacraba y adoctrinaba a mexicanos, privados de su libertad, muchos de ellos inocentes que acudían al lugar por un simple engaño, a los que obligaban a realizar trabajos sucios y luego los mataban a sangre fría.
Luego se develó que los restos óseos y pertenecias encontradas en el rancho Izaguirre pertenecían a mexicanos que habían terminado allí por error o por necesidad de trabajo.
De acuerdo con el testimonio de Indira Navarro, líder de Guerreros Buscadores de Jalisco, muchos de ellos habían visto en redes sociales varios avisos falsos de supuestos programas de inserción laboral, creados por el cártel de Jalisco para imitar a los del gobierno, y habían caído en la trampa. Eran presuntas buenas ofertas de trabajos, como para chofer, en el sector agrícola o de limpieza, y supuestamente acudieron a una entrevista en el rancho Izaguirre.
Una vez allí, los narcos los privaban de su libertad, los obligaban a matar a otros y hacer tareas de sicarios con la promesa de mantenerlos con vida, pero luego los mataban a sangre fría. Algunos sobrevivientes que lograron escapar dieron su testimonio y hablaron de torturas físicas, de tráfico de órganos y hasta pedofilia en el interior del predio.
Pedofilia y tráfico de orgános en el campo de Jalisco
Todo salió a la luz de manera masiva y empezó a ocupar la primera plana de los diarios del mundo tras que el 5 de marzo de 2025 el colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco, integrado por madres y familiares de los desaparecidos por el narcotráfico, ingresaron al predio del rancho Izaguirre y encontraron allí varios hornos crematorios, restos óseos y prendas de ropa de vestir, incluso, de niños.
"Se han encontrado mochilas de niños", afirma ante la prensa el experto en seguridad Irving Gatell.
Entre los objetos que pudieron recuperar, una carta llamó poderosamente la atención. La misiva estaba escrita de puño y letra, con la firma de un joven identificado como Eduardo Lerma Nito.
El manuscrito decía: “Mi amor, si algún día ya no regreso, solo te pido que recuerdes lo mucho que te amo. Y digas: ‘se me fue mi enojón, berrinchón y celoso’”. La carta fue hallada en un cuaderno deteriorado, con su nombre completo, fecha de nacimiento (2 de mayo del 2003) y zona de donde era originario.
Según la información oficial, el joven al que pertenecía había sido reportado como desaparecido en febrero de 2024, en el municipio de San Juan de los Lagos, donde trabajaba en una sucursal de Farmacias Guadalajara. Su ficha de búsqueda aún permanece activa en el Registro Estatal de Personas Desaparecidas del Estado de Jalisco.
Por su parte, Indira Navarro, líder de Guerreros Buscadores de Jalisco, reveló hace poco que la madrugada del 11 de marzo de 2025 recibió una llamada telefónica de una joven que aseguró haber permanecido tres años secuestrada en ese lugar.
La mujer, identificada como María, brindó su testimonio, pese a que esto pueda costarle su vida. Le relató que vio que en el rancho se practicaban “experimentos médicos” y que se sacaban órganos para venderlos.
“Me dijo que el crematorio clandestino tiene más de diez años, que opera desde 2012. Que la gente del lugar lo sabía, pero no podían hablar porque estaban amenazados. Me contó cosas muy fuertes", declaró Navarro a los medios.
Del mismo modo, la sobreviviente comentó que había casos de abuso sexual infantil dentro del predio y que en el rancho se dedicaban a la trata de personas y a la pedofilia.
De acuerdo a Navarro, les llegó información de múltiples desapariciones de jóvenes de una central de autobuses, que podría haber corrido esa suerte.
“Ofrecían una buena paga, 5.000 pesos a la semana, por ser guardia de seguridad, chofer… pero siempre los citaban en la central. Ahí los interceptaban y ya no se sabía nada”, dijo en entrevista con Aristegui Noticias.
Según explicó Navarro, los reclutados, para supuestos trabajos de chofer, empleos domésticos o albañilería, eran llevados al rancho en donde eran sometidos al aislamiento, la tortura y forzados a matar como sicarios para ser liberados. Luego de esta tarea, los mataban.
Cabe destacar que, lamentablemente, no se trata de un predio desconocido ni fuera del radar de las autoridades locales.
De hecho, en septiembre pasado la Fiscalía de Jalisco inspeccionó el lugar, arrestó a 10 personas y el rescató a dos rehenes. En ese momento, se planteó que el sitio era un campo de entrenamiento de reclutas del cártel de Jalisco (CJNG), además de ser su centro de exterminio.
No obstante, por razones desconocidas, las investigaciones fueron archivadas.
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