Latinoamérica

DÍAS DE PANDEMIA

Muy peligrosa condescendencia de la FAO en Venezuela

Sorprende el documento de FAO sobre impacto alimentario de las consecuencias de la pandemia en Venezuela. El texto resulta casi frívolo y provoca sospechas.

La FAO es la agencia de la ONU para la Alimentación y la Agricultura, supuestamente dedicada a liderar esfuerzos para erradicar el hambre y el combate a la pobreza. Desde el 1 de agosto del año pasado el Director General de la FAO es Qu Dongyu, primer chino en dirigir la organización.

Desde el 01/08/2019, Qu Dongyu es el 9no. Director General de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

Qu nació en Yongzhou, Hunan, China, se formó como biólogo, obtuvo una licenciatura de la Universidad Agrícola de Hunan, una maestría en Fitomejoramiento y Genética de la Academia China de Ciencias Agrícolas, y un doctorado en Agricultura y Ciencias Ambientales de la Universidad de Wageningen, Países Bajos.

Antes de ser Director General de la FAO, Qu era viceministro de China para Agricultura y Asuntos Rurales.

La elección de Qu para encabezar la FAO estuvo contaminada por acusaciones de soborno para asegurar los votos de otros delegados de la FAO, según Wikipedia. 

En la pandemia provocada por el nuevo coronavirus, que han acentuado los ya graves problemas de abastecimiento y nutrición de los venezolanos.

Sin embargo, la Representación de la FAO en Venezuela aseguró que el país “cuenta con suficientes alimentos para todos”.

Desde hace tiempo que el abastecimiento alimentario se encuentra en riesgo en Venezuela, en parte por impericia propia de las políticas gubernamentales y en parte por las restricciones comerciales impuestas por USA.

Un documento publicado por el Representante de la FAO en Venezuela, Rolf Hackbart, endosado en redes sociales por el responsable regional para América Latina de la organización, Julio Berdegué, señala que la crisis generada por el COVID-19 representa una oportunidad para fortalecer “la producción nacional y la agricultura familiar” en el país, como si éstas actividades funcionaran y tuvieran alguna condición de hacerlo con normalidad.

Hackbart es, en teoría, un burócrata de la FAO, egresado de la Universidade Federal do Rio Grande do Sul. En el pasado, él fue representante de la FAO en Paraguay.

Julio Antonio Berdegué Sacristán en un mexicano, ingeniero agrónomo y doctor en Ciencias Sociales de la Universidad de Wageningen, Países Bajos, con una maestría en Agronomía de la Universidad de California-Davis, USA.

Antes de asumir su cargo en la FAO, fue investigador principal y coordinador del Grupo de Trabajo Desarrollo con Cohesión Territorial del Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural (RIMISP).

El escrito de Hackbart y membrete de FAO, ponderado por Berdegué, afirma:

“El Gobierno Nacional ha anunciado una serie de medidas de emergencia que buscan mitigar los efectos de la pandemia en las poblaciones vulnerables tales como la continuidad del Programa de Alimentación y Escolar (PAE) y el refuerzo de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP)”.

La agencia, desconociendo la situación de hiperinflación, pulverización del salario y las pensiones, escasez de combustible y de criminalidad acentuada, recomienda “mecanismos seguros para los procesos de cosecha y transporte de los alimentos”, reconociendo “un contexto de compleja situación económica y social”.

También sugiere “fortalecer la coordinación entre los Organismos del Estado y los sectores productivos y privados”.

Y considera fundamental que “en Venezuela se asegure y se movilicen los insumos agrícolas para el próximo ciclo de siembra a fin de evitar una caída en la producción del país, que podría acarrear fallas en las redes públicas y privados de abastecimiento y comercialización de alimentos”.

Las afirmaciones y las recomendaciones de la FAO conforman una práctica conocida: orientaciones de políticas que sirven en realidad para ocultar una realidad muy complicada de millones de venezolanos.

Obviamente que los venezolanos en el exterior dicen que esperaban un enfoque más realista de parte de la FAO sobre la situación alimentaria venezolana.

Con la actuación de la OMS cuestionada (es cierto que esto ocurre en el marco de gobiernos negacionistas como el de USA y Reino Unido, sólo tan aberrantes para con la pandemia como el de Brasil) por su desempeño en China (Taiwan aportó alguna documentación interesante), ahora la FAO también queda bajo la lula.

Es posible que la politización de los organismos multilaterales se encuentre sustituyendo peligrosamente a la tecnocracia que sería lo más aconsejable para no caer en el riesgo del ridículo.

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