LATINOAMÉRICA

USA: El paraíso de los migrantes que huyen de la pobreza

La previa a la asunción del presidente estadounidense Joe Biden se enmarca en un clima de extrema violencia. No sólo puertas adentro del país norteamericano sino, también, en centroamérica donde caravanas de migrantes que buscan llegar a USA por una mejor calidad de vida son duramente reprimidos.

A un día de la asunción del próximo presidente estadounidense Joe Biden, la violencia hacia las personas que emigran en busca de una mejor calidad de vida es cada vez mayor. Miles de hondureños integran la primera gran oleada migratoria de 2021 en América Latina, huyendo de la violencia y de la miseria agravada por la devastación que dejaron los huracanes Eta y Iota en su país, además de la crisis sanitaria producto de la pandemia por coronavirus. 

Esperanzados por las mejoras en la política migratoria por parte de la entrante Administración de Biden, miles de migrantes ingresaron en Guatemala de manera irregular desde el viernes 15/1 y sin mostrar la prueba negativa de covid-19 que se les exige. Alrededor de unas 3.500 personas salieron de San Pedro Sula, capital industrial de Honduras. Al paso de las horas, se iba sumando más gente hasta que el contingente aumentó a 9 mil personas.

El gobierno hondureño, consciente de la situación devastadora del país, poco hizo para evitar el paso de la caravana. En su camino hacia México, se chocaron contra la violencia del ejército guatemalteco, quienes los detuvieron por la fuerza, con gases lacrimógenos y cargas. Sin embargo, algunas personas lograron superar los incidentes y siguen avanzando hacia USA. 

A su vez, México también advirtió que todo aquel que quiera cruzar la frontera con el Estado de Chiapas deberá someterse a los controles y a los protocolos contra el coronavirus. Además, el gobierno mexicano redobló con efectivos militares el blindaje del Puente Internacional Rodolfo Robles entre Ciudad Hidalgo y Tecún Umán y en Tapachula.

Las duras políticas migratorias del saliente presidente Donald Trump durante los cuatro años de su mandato, hizo que el mandatario mexicano, Andrés Manuel López Obrador, cooperara para contener las caravanas de migrantes ante las reiteradas amenazas del país estadounidense de una guerra arancelaria a las exportaciones. En consecuencia, México militarizó la frontera sur y endureció los controles de las personas que ingresan desde Guatemala. 

Sin embargo, ahora la historia parece dar un giro de 180°. En una conversación telefónica entre López Obrador y Biden, se acordó iniciar un nuevo en materia de política migratoria y ambos líderes se comprometieron a promover la “cooperación entre EE.UU y México para garantizar una migración segura y ordenada, contener el coronavirus, impulsar las economías de América del Norte y asegurar la frontera común”. En un mea culpa, el demócrata admitió que la Administración de Barack Obama, en la que se desempeñó como vicepresidente, el tema no se atendió con la urgencia correspondiente. 

Una de las señales que confirma las intenciones del nuevo presidente para mejorar las relaciones con el cono sur fue el nombrabiento de Robertad Jacobson, exembajadora de Estados Unidos en México, como coordinadora de asuntos para la frontera sur en el Consejo de Seguridad Nacional. Jacobson tiene una vasta experiencia en la región. Fue embajadora de México (2016-2018), estuvo encargada de asuntos del Hemisferio occidental para la Secretaría de Estado desde 2010, supervisando temas económicos, políticos y de seguridad regional, y fue encargada de la oficina para asuntos mexicanos de la cancillería.  

En suma, Biden planea emitir una serie de órdenes ejecutivas tan pronto asuma el poder este miércoles 20/1. Además de la incorporación de USA al Acuerdo de París sobre el cambio climático y el uso obligatorio de barbijos, también tendrán lugar las cuestiones migratorias. Una de ellas es la revocación del veto a la entrada de viajeros de países de mayoría musulmana, el cual fue una de las primeras decisiones de Trump tras llegar a la Casa Blanca. En su versión más reciente afecta a los ciudadanos de Irán, Libia, Siria, Yemen y Somalia. 

Seguido a esto, se dará lugar a la reunificación de familias migrantes indocumentadas. Una de las medidas más extremas del gobierno de Donald Trump en materia migratoria fue la separación de las familias de indocumentados que llegaban al país, en donde los hijos menores eran alojados en lugares distintos a los que estaba sus padres. El escándalo estalló cuando se supo que las autoridades no lograban ubicar a los padres de más de 600 menores. Biden prometió poner todas sus fuerzas en reunificar a estas familias.

Por último, este miércoles 20/1 el demócrata propondrá una legislación que posibilite a más de 11 millones de inmigrantes indocumentados que viven en USA la oportunidad de convertirse en ciudadanos en tan sólo ocho años. La legislación también restauraría y ampliaría los programas para refugiados y solicitantes de asilo a aquellas personas que buscan refugio de la pobreza, la violencia y la guerra. Además, el proyecto de ley inyectaría dinero para ayudar a países centroamericanos y mejorar la seguridad en la frontera con nuevas tecnologías.

Sin embargo, el futuro del proyecto de ley es totalmente incierto. Aunque los demócratas controlan ambas cámaras del Congreso, Biden necesitará la cooperación bipartidista, sobretodo en el Senado en donde necesitará 10 republicanos para lograr que el proyecto se convierta en ley. De lograrlo, el sistema de inmigración estadounidense cambiaría drásticamente y ayudaría, además, a disminuir los pensamientos xenófobos tan alimentados por la Administración Trump.