UN ESTADO AUSENTE SIN AVISO
Las réplicas de los sismos sacuden Venezuela: "Aquí lo único que sobra es el amor"
Las réplicas no dan tregua en Venezuela, los rescates son destellos de esperanza y la ciudadanía demuestra que, en la adversidad, la unión reemplazó al Estado
"Todo depende de los conciudadanos" tras el doble sismo del 24 de junio, con miles de damnificados durmiendo en plazas de Caracas y rescates que salvan vidas en La Guaira, según elnacional.com
Numerosas fuentes reportaron que los temblores continúan impredescibles. El Nacional, El Diario y Tal Cual, tres días después del doblete sísmico de magnitudes 7,2 y 7,5 que dejó al menos 1.430 muertos y 3.238 heridos, comunicaron que Venezuela sigue en vilo por las réplicas y la crisis humanitaria que afecta especialmente a La Guaira y Caracas.
"Miles de familias duermen en campamentos improvisados mientras equipos de rescate nacionales e internacionales continúan buscando sobrevivientes entre los escombros", dijeron en esa misma línea varios afectados ante eldiario.com
Réplicas sísmicas continúan en medio de los rescates en La Guaira
Una fuerte réplica de magnitud 5,5 sacudió el sábado 27 de junio varias regiones del país, con epicentro en el mar Caribe frente a la costa central. Otra de 4,8 se sintió en Caracas y zonas aledañas sin causar nuevos daños mayores. Estos movimientos forman parte de una secuencia sísmica que ya supera los 400 eventos.
En La Guaira, la zona más devastada, los equipos de rescate trabajan contra el reloj. Brigadas de Estados Unidos, Colombia, El Salvador y España lograron extracciones conmovedoras: una madre y su bebé de pocos meses, un niño de 11 años tras seis horas bajo los escombros, una adulta mayor de 69 años y otra que llevaba más de 72 horas atrapada. Los rescatistas piden silencio absoluto y llaman a emitir dos sonidos si hay vida bajo los escombros de edificios como Vistamar, Costa del Sol o Costa Brava.
El polvo, el silencio y la esperanza se mezclan en un paisaje de ruinas donde se han recuperado cuerpos y se mantienen vigilias familiares. Las autoridades han desplegado más de 11.500 funcionarios en la zona, pero la magnitud de la destrucción —cientos de edificios colapsados— complica las operaciones.
Campamentos en plazas de Caracas
En la capital, el paisaje cambió radicalmente. Plazas, parques y fachadas de museos se convirtieron en refugios temporales para familias que temen regresar a sus viviendas dañadas por el sismo y las réplicas constantes. Miles de personas duermen al aire libre, priorizando los espacios abiertos por seguridad.
Historias como la de Javier Toncel, de 64 años, ilustran la nueva realidad: tras 22 años en un edificio de Los Palos Grandes que sufrió daños estructurales, ahora duerme en la Plaza Francia de Altamira con su esposa y su perro. “Bienvenido a mi casa”, dice con una sonrisa mientras espera evaluaciones oficiales.
Toncel compara la tragedia con el deslave de Vargas de 1999 y agradece la ayuda ciudadana, aunque piensa en los afectados de La Guaira que, según él, reciben menos apoyo.
En la avenida Panteón y el Parque del Oeste, familias como la de Daisy o José y Edith Herrera relatan daños en paredes y estructuras. Exigen carpas, baños públicos y mayor organización:
“Aquí hay acceso libre, no hay nadie que organice un censo”, reclaman. Muchos esperan inspecciones que aún no llegan, mientras se organizan entre ellos para sobrevivir.
Estado ausente: Solidaridad ciudadana y prioridades sanitarias
La respuesta más efectiva surge desde la sociedad civil. Los ciudadanos llevan comida, agua, ropa y artículos de higiene personal a los campamentos. Plataformas como Mercado Libre permiten donaciones directas a centros de acopio de organizaciones como Cáritas y Dividendo Voluntario para la Comunidad, agilizando la entrega de alimentos no perecederos, sanitarios y colchonetas.
Sin embargo, persisten desafíos. En La Guaira, expertos destacan como prioridades sanitarias el acceso a agua segura y el control de vectores para evitar brotes de enfermedades. Organizaciones de rescate como Topos México han alertado sobre estafas: personas que suplantan su nombre para pedir donaciones falsas de equipos o herramientas.
La solidaridad es el pilar que sostiene a los damnificados: “Lo que ha sobrado es amor”, resume una pareja en el Museo de Arquitectura. Aun así, miles exigen acciones concretas de las autoridades: evaluaciones estructurales rápidas, más refugios dignos y mejor coordinación en la distribución de ayuda.
El país necesita ahora respuestas organizadas y sostenidas para que los damnificados puedan empezar a reconstruir sus vidas.
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