La famosa frase que suelen utilizar muchos argentinos: "Esto en Estados Unidos no pasa", ahora quedó un tanto fuera de lugar ya que desde hace 3 días que el mundo está pegado a una pantalla o a las redes sociales expectantes ante la posible llegada de un nuevo presidente en el país del norte, o la continuación de Donald Trump. Incluido en Rusia, donde de acuerdo con Foreign Policy, las mismas se convirtieron en una obsesión a nivel nacional. Sin embargo dese el Kremilin de Vladimir Putin todavía no se expresaron oficialmente hacia un candidato.
EL MUNDO MIRA A USA
El Kremlin no se inclina hacia ningún candidato pero su victoria es la debilidad democrática
Mientras en Estados Unidos continúa la tensión en cuanto al cierre de conteos en los estados restantes para que finalmente el país tenga un nuevo presidente, el mundo observa detalladamente. Sobre todo en China y Rusia teniendo en cuenta que la salida o la continuación de Trump y sus sanciones económicas podría cambiar las cosas. Aunque la conclusión del Kremlin sobre esta elección no tiene tanto que ver con el candidato sino con la debilidad que demostró el sistema norteamericano.
Tampoco es probable que lo hagan. "Cualquier incertidumbre en la economía mundial más poderosa, en uno de los países más grandes, tiene y podría tener consecuencias negativas para los asuntos globales", dijo el jueves el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov. A esto se le sumaron los dichos de la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Maria Zakharova, quien se encargó de recalcar la deficiencia del sistema electoral norteamericano. Aunque nada en referencia a los candidatos. Menos aún algún dicho por parte del presidente.
Sin embargo desde China, como ya informó Urgente 24, el líder Xi Jinping le envió un fuerte mensaje a Joe Biden quien hasta el momento se encuentra más cerca de la presidencia con 253 electores acumulados y 3 estados en puja con Donald Trump que le podrían dar la victoria. "Esta elección es un buen ejemplo de que simplemente jugar la carta anti-China no encubrirá el fracaso y la irresponsabilidad de un líder estadounidense, y confrontar a China no necesariamente conducirá a la victoria electoral", dijo Xi Jinping advirtiendo a Biden y destruyendo a Donald Trump.
Aunque en Rusia muchos ven a Biden como una amenaza ya que podría volver a establecer sanciones económicas contra Moscú por diversas cuestiones, por ejemplo la intervención de las elecciones en 2016. Aunque tal vez ya es historia para Biden que en realidad tiene muchos más problemas que resolver dentro del país teniendo en cuenta que en política exterior Trump deja muchas cosas ordenadas. Empezando por los acuerdos en Medio Oriente y la normalización de relaciones con Rusia. Aunque con Biden todo es misterio empezando porque no dio pistas sobre su Secretario de Estado.
A su vez, Biden quien tiene experiencia en política exterior por su tiempo como vicepresidente de Barack Obama, podría llegar con el proyecto de organizar las relaciones con Rusia. A pesar de que eso signifique posibles sanciones y barreras, también dejaría de lado el ver al mundo como un patio de juegos y sentarse a discutir con las otras potencias el lugar que cada uno ocupa en el mundo. Esto teniendo en cuenta que ni Xi ni Putin van a dejar de lado sus planes de crecimiento.
Más allá del resultado, lo que aseguran muchos analistas como Peter Kammerer en su columna del South China Morning Post, es que la gran victoria de China y Rusia fue el fracaso de la democracia norteamericana. Estados Unidos siempre se presenta a sí mismo ante el mundo como el padre de la democracia y de la república, aunque esta elección demostró totalmente lo contrario. El contexto en cuestión hubiese sido inaceptable para los Padres Fundadores: un presidente pidiendo que se dejen de contar votos que la población emitió y acusando de fraude, mientras la población dividida protesta para que cuenten y para que dejen de contar los votos.
Y por supuesto la elección fue la gota que rebalsó el vaso de 4 años de Donald Trump y un 2020 caótico que vio a Estados Unidos girar la cabeza ante una pandemia mundial, hundirse en una crisis económica y protestar en las calles contra el racismo y las constantes muertes a manos de la violencia policial. Aunque la democracia norteamericana ya era un bastión débil desde la elección de 2002 entre Al Gore y George W. Bush.








