Luego de algunas señales, el Papa Francisco refirió públicamente a la interna que se vive en la Iglesia católica entre jesuitas y ortodoxos al tildar a estos últimos de "hipócritas".
El miércoles 25 de agosto, Jorge Bergoglio presidió en el Aula Pablo VI del Vaticano su Audiencia General dedicando la sexta catequesis sobre la carta del Apóstol San Pablo a los Gálatas disparó:
Al comenzar, había dicho exactamente: "En la Carta a los gálatas, Pablo menciona una corrección que le había hecho a Cefas —es decir, a Pedro— ante la comunidad de Antioquía. Le había reprochado su comportamiento porque, para evitar que lo critiquen, hacía diferencias entre los cristianos que procedían del judaísmo y los que venían del paganismo, y esta actitud dividía injustamente a la comunidad. Con esta observación, san Pablo quiere advertir a los cristianos de Galacia que uno de los peligros en el cumplimiento de la Ley es la hipocresía".
Contra las críticas de los más duros de la Iglesia, el Obispo de Roma dio otro paso histórico en lo que se denomina internamente como el proceso de mejoramiento femenino en los Palacios Sagrados del Vaticano.
Francisco asignó a una mujer una nueva posición importante en la jerarquía de la Curia romana, nombrando a sor Alessandra Smerilli, salesiana de Don Bosco, especialista en economía, secretaria interina del Dicasterio para el Servicio de Desarrollo Humano Integral y delegada para la Comisión Vaticana Covid-19. Se trata de quien reemplaza a monseñor Bruno-Marie Duffé y al padre Augusto Zampini, respectivamente secretario y vicesecretario del mismo Dicasterio, ambos regresados a la diócesis.
De esta manera, el Pontífice dispuso que la dirección de la Comisión Vaticana Covid-19 esté compuesta por el cardenal Peter Kodwo Appiah Turkson, prefecto del Dicasterio, la hermana Smerilli, secretaria interina, y el padre Fabio Baggio, misionero scalabriniano, subsecretario de los Migrantes y Sección de Refugiados, tal como lo resumió Vatican Insider.
Ya en junio 2021, Francisco había enviado nuevas señales públicas a los ortodoxos con declaraciones que realmente molestaron mucho, pero Bergoglio no está dispuesto a retroceder:













