La distribución de los DEG se realiza en función de la cuota de participación de cada uno de los 190 países miembros del FMI. A Uruguay le corresponden aproximadamente US$ 585 millones. Ese dinero va directamente a las reservas que gestiona el Banco Central de Uruguay (BCU).
La institución internacional ha destacado que los miembros disfrutan de un alto grado de libertad para gestionar los DEG asignados y ha expresado su confianza en que la asignación tenga importantes beneficios macroeconómicos para la economía global y para los países miembros, ya que se trata de un instrumento único que apoya a todos los países miembros del FMI, aumenta las reservas, ayuda a generar confianza y envía una poderosa señal de cooperación frente a la crisis del COVID-19.
¿Dónde piensa Uruguay destinar esos fondos?
Al país le corresponden US$ 585 millones, que equivale a la cuota de participación en el organismo en un 0,09%.
Se prevé que este dinero fortalezca la posición de las reservas (que ya son elevadas), ya que de esa forma el dinero no tiene costo. Si se utiliza (es decir, se gasta) se debe abonar un interés al organismo.
“Estos fondos forman parte de las reservas del BCU por lo que se rigen por los mismos criterios que el resto de las reservas. Asimismo, cabe señalar que el FMI hizo esta capitalización para dotar de liquidez a los países, particularmente a los más necesitados. Por tanto, esos fondos podrían utilizarse, eventualmente, en la capitalización de algún fondo específico para esos fines”, dijeron del Ministerio de Economía y Finanzas ante una consulta del diario El Observador.
“Los DEG van a formar parte de las reservas del banco y por lo tanto las reservas van a aumentar. No vamos a hacer un uso específico de esos fondos”, dijo el presidente del BCU, Diego Labat. De acuerdo a los últimos datos publicados por el BCU, Uruguay tenía al 20 de agosto reservas de libre disponibilidad por US $7.210 millones.
Desde la oposición que pertenece a la Vertiente Artiguista dentro del Frente Amplio había señalado que Uruguay “debería tomar esos fondos” y destinar los recursos a dos áreas claves que permitan “atender la emergencia social y la recuperación económica”. En primer lugar mencionaron la creación de un fondo destinado al fomento de la ciencia y la tecnología. Explican que son sectores claves que permitieron afrontar de “mejor manera la pandemia” y que constituyen “palancas fundamentales para el desarrollo futuro del país”. También mencionaron como necesario “realizar una fuerte inversión en viviendas e infraestructura edilicia” que permita atender la demanda insatisfecha y contribuir a la erradicación de asentamientos a la vez que impulse la reactivación de la economía y el empleo.
El DEG es un activo de reserva internacional creado en 1969 por el FMI para complementar las reservas oficiales de los países miembros y que se puede intercambiar por monedas de libre uso. En marzo de 2016 se habían creado y asignado a los países miembros 204.100 millones en DEG. Su valor se calcula en función de una cesta de cinco monedas (dólar de Estados Unidos, euro, yuan, yen y libra esterlina).
La Argentina tiene planes muy diferentes a los de Uruguay. Como explicó Urgente24, en principio, ese dinero se utilizará para afrontar vencimientos de deuda. El Ejecutivo sólo podrá disponer de los dólares, en el caso de pagarle al FMI. Esto será el 29 de septiembre próximo, un día antes del vencimiento de los u$s1.800 millones correspondientes a la deuda que Argentina mantiene con el organismo internacional.













