La derrota electoral en 2024 ante Donald Trump ha dejado a los demócratas en su punto más bajo, sumidos en una guerra despiadada por el liderazgo y control del partido.
DILEMA PARTIDARIO
Demócratas "muertos": Guerra fratricida entre radicales y tradicionales
Demócratas, extremistas y moderados, se enfrentan en una guerra interna por el control del partido, devastado por la derrota electoral ante Donald Trump.
Mientras rostros jóvenes exigen un viraje radical hacia la izquierda y un fuerte contraataque a Trump -ignorando el peligroso wokismo que contribuyó a su derrota-; figuras tradicionales insisten en la moderación, la cautela y esperar el desmadre popular antes de atacar a la actual administración.
Analistas sostiene que el partido debe reconectar con sus bases, abandonar el discurso absolutista woke, recuperar a la clase trabajadora y, por supuesto, un nuevo rostro vigoroso que reúna los valores democráticos: el partido de las oportunidades, la responsabilidad y la comunidad es más atractivo en esto tiempos que uno ideológico meramente reivindicador de grupos marginados.
El partido, que se desvió de sus raíces populares, ha perdido a la clase trabajadora. Esto llevó a la derecha, representada por Trump, a ganar apoyo en sectores marginados, incluidos votantes negros e hispanos de clase trabajadora, que resultaron calves para la victoria republicana, más allá los imprescindibles votantes blancos de aquella clase.
Los índices de aprobación de los demócratas están por los suelos. Una encuesta reciente de la NBC reveló que solo el 27 % de los estadounidenses tenía una opinión positiva del partido, la cifra más baja desde que comenzó la encuesta en 1990, según supo Financial Times.
La senilidad de Joe Biden que contribuyó a la derrota de Kamala Harris en las elecciones fue el signo más evidente de la necesaria renovación demócrata.
Huérfanos de representantes, los desencantados reclaman un líder joven, fuerte y fiel que defiendan sus intereses, pero el interrogante sigue siendo el mismo: ¿Extremismo o moderación? ¿Cuál es la mejor forma? ¿Debe el partido reinventarse o recuperar su identidad histórica?
Radicales y tradicionales
Liderados por Alexandria Ocasio-Cortez y Bernie Sanders y respaldos por estrategas como Saikat Chakrbait, los progresistas más radicales exigen una limpieza demócrata generalizada, y “una entidad completamente nueva, lo que solo sucederá si lo dirigen personas completamente nuevas", en palabras de Chakrabarti.
Según ellos, la agrupación debe abrazar una agenda más confortativa, renovada y audaz contra el republicanismo, que posea el control de la Cámara de Representantes, el Senado y la Casa Blanca.
En su opinión, el partido no fue lo suficientemente combativo ni inspirador para movilizar a los votantes jóvenes y de base.
Para Chakrbait, Nancy Pelosi con 38 años en el Congreso, ocho como presidenta de la Cámara de Representantes y la primera mujer en ocupar el cargo y una de las operadoras políticas más duras de Washington es la clara personificación del malestar en el corazón de un partido. Por ello, quiere expulsarla del Congreso y ha lanzado una primaria para competir por su escaño en San Francisco.
Ocasio-Cortez y el senador Bernie Sanders han organizado mitines en todo el país, donde han sido casi tan mordaces con su propio partido como lo han sido con Trump.
El 65 % de los votantes demócratas parecen ajustarse a esta nueva visión ya que quieren ver a sus líderes contraatacar al presidente.
La guerra interna entre moderados y radicales se plasmó en un proyecto de ley de presupuesto republicano a principios de este mes. Mientras Chuck Schumer, el líder del partido en el Senado, organizó a un grupo de legisladores demócratas en el respaldo de esta ley para evitar el cierre del gobierno federal, los jóvenes pidieron su renuncia por "traición" y prometieron desbancarlo.
Sin embargo, otros analistas sostienen que el partido debe recuperar a los votantes moderados, que combatir a Trump a cada paso sólo favorecerá a las bases y que alejará a ese electorado. Argumenta que un giro excesivo solo fortalecería al republicanismo de la nueva a derecha.
El congresista de Massachusetts Seth Moulton, acusó a los líderes jóvenes radicales de querer “estar en minoría para siempre y pararse en su pedestal y pensar que tienen razón y simplemente alienar a más estadounidenses".
“Tenemos que demostrar que comprendemos cómo vive la gente su vida y empezar el proceso de volver a involucrarse, y eso llevará algún tiempo”, opinó en esa línea Jason Crow, un congresista de Colorado.
Estas mismas voces alegan que el partido debería actuar con cautela y esperar la reacción popular contra Trump. James Carville, quien se hizo famoso como estratega de Bill Clinton, sugirió que los demócratas deberían simplemente " hacerse los muertos ", según supo FT.
En diálogo con FT, Brad Schneider, jefe de la Nueva Coalición Demócrata, el grupo moderado del partido en la Cámara de Representantes, dijo que había espacio para trabajar con los republicanos en seguridad fronteriza, atención médica y economía.
“El centro de gravedad de la Cámara se ha desplazado al centro. Las elecciones de noviembre giraron en torno a la economía. [Los votantes] quieren que el gobierno trabaje para mejorar la calidad de vida de la nación, bajar los precios y facilitar... el progreso”.
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