La violencia de los colonos israelíes en la Cisjordania ocupada alcanzó niveles alarmantes en 2026, transformando de forma drástica la vida cotidiana de las comunidades palestinas. Incursiones violentas, incendios provocados y la destrucción de infraestructura esencial aceleraron el desplazamiento forzado de familias enteras, según Arab News y Haaretz.
SALTANDO LOS BORDES DE LO HUMANO
Colonos israelíes asedian, abusan y queman hogares en Cisjordania: se complica la solución de dos Estados
La ola de ataques de colonos israelíes contra comunidades palestinas y la vertiginosa expansión de sus asentamientos aceleran un éxodo forzado en Cisjordania
Este escenario reduce progresivamente la viabilidad de una solución pacífica al conflicto mediante la coexistencia de dos Estados.
Escalada de ataques y desplazamientos en comunidades palestinas
El reciente ataque a Khirbet Al-Tuba, una pequeña comunidad de pastores en la zona de Masafer Yatta, refleja un patrón sistemático de violencia. Durante el incidente, viviendas y paneles solares quedaron reducidos a escombros carbonizados tras ser blanco de agresiones.
El residente palestino Radwan Jundiya describió la agresión a la agencia AFP: "Los colonos empezaron a tirar piedras. Corrimos a proteger a las mujeres, pero alcanzaron a mi esposa y a mi hija y las golpearon. Luego empezaron a rociar algo y a prender fuego a la habitación. Las fotos lo dicen todo", según The Guardian.
Por su parte, el ejército israelí emitió un comunicado oficial confirmando la gravedad de los hechos. La fuerza armada declaró que «condenaba enérgicamente» la incursión y que intervino luego de que «varias casas fueran incendiadas y palestinos atacados en la zona por civiles israelíes». Asimismo, informaron que «varios palestinos resultaron heridos, entre ellos una niña y una mujer» y precisaron que «los sospechosos huyeron antes de la llegada de las fuerzas de seguridad», publicó Al Jazeera.
ONU informa
Según datos presentados por la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), se documentaron más de 1.380 incidentes vinculados a colonos entre enero y julio de 2026. Estas acciones generaron un promedio de 6,6 ataques diarios en más de 250 localidades palestinas. Durante ese mismo período, más de 2.300 personas debieron abandonar sus hogares debido a agresiones directas o restricciones de acceso.
El vocero adjunto de la ONU, Farhan Haq, remarcó la posición del organismo en conferencia de prensa: «La OCHA advierte que los ataques de los colonos y las operaciones de las fuerzas israelíes siguen afectando a los hogares y los medios de subsistencia de los palestinos. La OCHA subraya una vez más que los palestinos de todo el Territorio Palestino Ocupado deben ser protegidos y los responsables deben rendir cuentas».
En la misma línea, Ravina Shamdasani, portavoz de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, instó a la comunidad internacional a frenar los abusos, sosteniendo que «ante los ataques de los colonos israelíes y la creación de asentamientos y puestos de avanzada que han alcanzado niveles sin precedentes, los terceros Estados deben actuar con urgencia y de forma coordinada».
Crisis de autoridad y tensiones dentro de las fuerzas militares
Investigaciones del periódico israelí Haaretz y testimonios recolectados por la ONG Breaking the Silence revelaron graves tensiones internas en las fuerzas de reserva israelíes. Los relatos señalan que miembros de los batallones de defensa regional, integrados por colonos locales armados tras el 7 de octubre, actúan frecuentemente sin coordinación ni respeto por la cadena de mando.
G., un oficial de reserva y ejecutivo empresarial, relató a Haaretz un operativo donde intervino tras el reclamo de una familia palestina agredida por colonos: «Entraban, se sentaban en sus salas y armaban un desastre». Al exigirles el retiro, el oficial sufrió intimidaciones y el aval implícito de sus superiores hacia los agresores.
G. detalló la respuesta de la cadena de mando: «Al día siguiente, el comandante de la brigada llamó al colono para apaciguarlo. No quiso hablar conmigo. Después, mi comandante de compañía y el comandante del batallón organizaron una sulha —una reunión de reconciliación— diciendo que los miembros de los batallones de defensa regional "están haciendo una labor sagrada"».
El oficial concluyó que el mensaje transmitido por la cúpula militar resulta inequívoco: «Un oficial puede soportar amenazas, un intento de agresión y humillaciones, pero no puede entrar en conflicto con el puesto de avanzada».
A estas declaraciones se sumó la perspectiva de D., comandante de reserva, quien cuestionó abiertamente la labor desplegada en el terreno: «No estamos frustrando ningún acto terrorista. Es una tontería. Durante todo nuestro período de servicio, apenas hubo dos arrestos de personas identificadas como terroristas vinculados a Hamás en Hebrón. Todo lo demás consistió en lidiar con judíos que buscaban provocar».
El impacto geopolítico y la fragmentación del territorio
La expansión acelerada de puestos de avanzada y la expropiación de tierras modifican profundamente la geografía de la región. De acuerdo con información publicada por Haaretz, las autoridades militares israelíes firmaron órdenes de incautación de tierras en el Área A —zona bajo administración civil y de seguridad palestina según los Acuerdos de Oslo— con el objetivo de construir carreteras que unifiquen asentamientos aislados.
Organizaciones de monitoreo como Peace Now contabilizan actualmente 141 asentamientos ilegales y 360 puestos de avanzada distribuidos en Cisjordania, sumados a 15 asentamientos en Jerusalén Este.
Joost Hiltermann, asesor especial para Oriente Medio del International Crisis Group, explicó a Arab News la dimensión estructural de esta dinámica: «La expansión de los asentamientos y la violencia ejercida por ellos son amenazas de larga data para el bienestar de la población palestina de la Cisjordania ocupada. Pero estos fenómenos se han acelerado con la llegada del gobierno actual en diciembre de 2022, y aún más tras el inicio de la guerra de Gaza en octubre de 2023».
Respecto al impacto diplomático a largo plazo, Hiltermann remarcó la inviabilidad de un acuerdo de paz duradero: «La solución de dos Estados parece cada vez más inviable debido a la oposición manifiesta del gobierno de Netanyahu y a la falta de voluntad política de la comunidad internacional para mantenerla viva. Pero la expansión de los asentamientos es el principal motor de la creciente inviabilidad de una solución de dos Estados: la creación de nuevos "hechos sobre el terreno" tiene como objetivo anticiparse a ella».
La concatenación de agresiones, unida al avance de infraestructura en áreas reservadas al control palestino, delinea un mapa altamente fragmentado donde la continuidad territorial de un futuro Estado palestino parece desvanecerse progresivamente.
Las preguntas obvias siguen siendo: ¿Queda en pie algún consenso en este nuevo orden mundial? ¿Hay un poder omnímodo establecido por fuerza y recursos homologado por instituciones desdibujadas?, ¿hay vidas que conforme a la naturalización de la violencia ejercida por el poder hegemónico valgan menos que otras? ¿también las de los niños?
La Historia responderá sobre esta llamada "Guerra híbrida" que se está escribiendo aún en el nuevo viejo y ancestral mundo.
Las millonarias compras internacionales de River y Boca reflejan el atraso cambiario
Barcelona y Real Madrid dejan la rivalidad y se rinden ante el padre de Lionel Messi
Historias de 10 intentos de magnicidios en casi 200 años de Argentina











