La realidad de Boeing acaba de sumar un nuevo punto de presión con la posible detonación de una huelga de sus trabajadores en las instalaciones de Seattle, Washington. La compañía constructora de aeronaves deberá realizar una propuesta formal de cara al próximo convenio colectivo para más de 30.000 empleados.
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Boeing enfrenta nueva tormenta con posible huelga laboral
La compañía aeroespacial enfrenta un nuevo frente de conflicto, ahora con sus operarios. Se suma a la presión por sus procesos de calidad.
La posible medida de fuerza fue advertida por el sindicato IAM-Distrito 751, una rama de la agrupación internacional de la International Association of Machinists and Aerospace Worker, que representa a más de 600 mil personas principalmente en Canadá y Estados Unidos. El acuerdo actual entre Boeing y esa organización expira en la medianoche del próximo 12 de septiembre.
Entre las pretensiones de los trabajadores se encuentra un aumento del 40% de cara al próximo convenio que tendría una duración de tres años. Una exigencia que pondría presión sobre el apretado balance de la compañía.
En ese orden, desde Boeing advirtieron que las condiciones actuales a nivel financiero son adversas para encarar un nuevo arreglo. Algo que para el gremio no tendría peso a la hora de considerar el freno en las actividades.
En cualquier caso, una medida de fuerza deberá esperar hasta el vencimiento del convenio actual, según legislación estadounidense.
Boeing, mientras tanto
La presión sindical se añadió a la gubernamental, ya que Boeing se encuentra bajo una estricta fiscalización sobre sus procesos de fabricación y control de calidad luego de sucesivos accidentes e incidentes con sus aeronaves a nivel mundial en los últimos años. Con la crisis especialmente apuntalada en el programa del 737 MAX, instituciones del Estado como la Federal Aviation Administration y el propio FBI sostienen investigaciones abiertas sobre la compañía.
Además, Boeing se enfrenta a un grave retraso en su cadena logística y de entregas, que data de la pandemia y afectó a casi toda la industria aeroespacial. Con pedidos acumulados, el peligro de la caída de contratos está vigente con varias aerolíneas, con las que la compañía asumió compromisos previos.











