La carta que recibió Maduro pero era para Cristina
Un periodista y político venezolano le escribió una carta a Nicolás Maduro, cuyo texto resulta cual anillo al dedo para la realidad argentina. Esa carta pudo tranquilamente -casi con similar texto- haber sido escrita para Cristina Kirchner. ¿Habrá alguien cercano a la Presidente que deje de ser lacayo y se atreva a escribirle algo parecido? Si eso ocurriera, aún con resultado incierto, sería algo muy significativo en este trascendental momento que vive la Nación.
12 de mayo de 2013 - 18:19
N. de la R.: Hely Vladimir Villegas Poljak (Vladimir Villegas) nació en Caracas el 11/12/1961. Vladimir egresó de la Universidad Central de Venezuela, pero antes vivió 1 año en la ex URSS. Militó en el Partido Comunista de Venezuela, y escribió en su medio de expresión Tribuna Popular. Integró el Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), de Hugo Chávez Frías, quien en 2002 lo hizo embajador en Brasil. En noviembre de 2003 lo puso al frente de Venezolana de Televisión. En mayo de 2005 lo designó embajador en México; y en 2006, vicecanciller para Asia, Medio Oriente y Oceanía. En 2007 ocurrió una ruptura entre Villegas y Chávez. Villegas dejó el Psuv. Desde comienzos de mayo de 2013 dirige el canal de noticias opositor Globovisión. Él es hermano de Ernesto Emilio Villegas Poljak, ministro del Poder Popular para la Comunicación e Información desde octubre de 2012. Ernesto es el responsable de la política de medios de los bolivarianos. Él fue quien brindaba los partes de prensa sobre la involución de la salud de Chávez Frías, y Nicolás Maduro Moros lo confirmó en el cargo. Ernesto es un protagonista del postchavismo. Vladimir y Ernesto Villegas simbolizan una Venezuela dividida.
por JORGE HÉCTOR SANTOS
Twitter: @santosjorgeh
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Especial para Urgente24). Hely Vladimir Villegas Poljak, conocido como Vladimir Villegas, nació en Caracas tiene 42 años y el 2 de mayo de 2013 decidió asumir la dirección del Canal Globovisión, porque dice “lo hace como un reto profesional por la circunstancia que vive el país”.
Vladimir Villegas trabajó en su profesión en diversos medios gráficos venezolanos. Actualmente es columnista del diario El Nacional, y en Unión Radio conduce programas de entrevistas y opinión.
Villegas es uno de los ocho hijos que tuvieron un desaparecido dirigente sindical comunista, y una periodista y luchadora social del comunismo.
El nuevo funcionario de Globovisión tiene, también, una no menor carrera política. Participó de la Juventud Comunista de su país; fue militante del partido Patria Para Todos y del Partido Socialista Unido de Venezuela.
Villegas también tuvo afinidad con Hugo Chávez, a quien acompañó en la campaña presidencial de 1998, del extinto líder.
En 1999 fue integrante de la Asamblea Nacional Constituyente. Ocupó cargos de embajador de su país en Brasil, en México y fue vicecanciller para Asia, Medio Oriente y Oceanía.
Entre noviembre de 2003 hasta diciembre de 2004 presidió Venezolana de Televisión.
Luego, Villegas dejó el chavismo para fundar un partido político opositor de centroizquierda, llamado Avanzada Progresista.
El nuevo director de Globovisión Vladimir Villegas, le escribió una carta imperdible al controvertido nuevo presidente Nicolás Maduro Moros, cuyo texto (acortado) es el siguiente:
“Es contigo, Nicolás…
Te escribo estas líneas sin la formalidad con la cual debe dirigirse un ciudadano a un Presidente de la República. Quiero hablarte como venezolano y como quien fue compañero de luchas y sueños en un pasado que luce cada vez más lejano. Cuídate del poder, de las tentaciones que ese peligroso néctar produce en quienes lo degustan sin comedimiento ni racionalidad. Róbate unos minutos de soledad y pregúntate sin rodeos si estás satisfecho con lo que ha sido hasta ahora tu acción como sucesor de Hugo Chávez.
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Reflexiona sobre la Venezuela que tenemos y la que podemos tener. Ponte en los zapatos de los siete millones y tantos de venezolanos que te eligieron, y colócate también en los de esos otros siete millones y tantos que prefirieron hacerlo por Henrique Capriles, entre ellos cientos de miles que apenas en octubre votaron por Chávez. Busca las razones por las cuales lo que se avizoraba como una victoria amplia y fácil se convirtió en un triunfo electoral con aroma de derrota política.
Sobre todo pregúntate si la confrontación, si el verbo remojado en gasolina, si la tendencia a catalogar de fascista, traidor a la patria, conspirador o terrorista a todo aquél que adverse al Gobierno sirven de algo para que Venezuela salga de sus graves problemas, y para mantener cohesionada, indefinida e incondicionalmente, a una población chavista que cada día tendrá menos paciencia frente a la retórica y reclamará soluciones concretas.
Piensa en la difícil hora por la cual atraviesa el país. Cuenta hasta diez antes de darle alas a iniciativas que atenten contra la paz y la convivencia. Si tanto te preocupa que otros no te reconozcan como Presidente ponte en el lugar de quienes tienen años sin ser reconocidos. Si reclamas la violencia de algún sector opositor no apañes ni promuevas la de quienes te apoyan.
Quizás no vas a lograr que quienes te adversan finalmente te respalden. Pero sí puedes hacer mucho para que te respeten. Por ejemplo, respetarlos. Préstale más atención a la generación de empleos y la captación de inversiones que a la búsqueda de camorra, a la cual son muy dados muchos de quienes dicen ser tus aliados.
No sobreestimes tu piso político actual ni menosprecies la fuerza de esos más de siete millones de venezolanos que reclaman un cambio, y que hoy se sienten indignados cuando se les llena de epítetos y amenazas. El país está en una disyuntiva: el barranco de la confrontación o la autopista del diálogo constructivo. Tú dirás adónde llevas ese autobús repleto de pasajeros”.
Obvia alusión al trabajo que realizaba Maduros cuando era dirigente sindical: conductor de ómnibus en Caracas.
Las abundantes similitudes que encuentra la Argentina de Cristina Kirchner, con la Venezuela de Hugo Chávez; ahora en manos de Nicolás Maduro, hacen que el contenido de esta carta bien podría haber sido dirigido a la viuda de Kirchner.
Quién duda que Argentina atraviesa momentos de máxima tensión donde la República está a punto de desaparecer y por ende la democracia; a menos que la salve la Corte Suprema de Justicia, con un alto costo de enfrentamiento entre dos poderes del Estado.
Maduro muy difícilmente cambie y acepte lo que Wladimir Villegas le señala.
Cristina, aunque la carta no está dirigida a ella, ha recibido abundantes notificaciones de los más variados tipos de que el camino del “vamos por todo” está poniendo al pueblo al borde un enfrentamiento, además del económico y moral que padece.
¿Queda alguna esperanza que la inquilina de la Rosada pueda llegar a cambiar el camino que transita?
Sinceramente, es difícil saber por qué ella lo haría ahora, si no lo hizo antes.
¿Habrá alguien en el círculo cercano de la primera mandataria, que con un grado mínimo de sensatez y personalidad, se atreva a escribirle unas líneas parecidas a las expuestas en esta nota?
Las esperanzas son pocas, pero dicen que es lo último que hay que perder.









