#ClarinNoInformaOpera, fue el hashtag que el kirchnerismo posicionó en Twitter como tendencia el viernes 4 de marzo a través del accionar de los trolls y militantes anónimos, luego del ingreso del proyecto de ley del acuerdo con el FMI al Congreso. Allí comenzaron a viralizarse tapas del diario y fotos del CEO del Grupo Clarín, Héctor Magnetto.
DURA RESPUESTA DE ALBERTO A MÁXIMO
Los K, otra vez contra Clarín, ¿ahora por albertista tardío?
El kirchnerismo volvió a convertir en tendencia a Clarín en Twitter y el presidente Alberto Fernández le respondió al diputado Máximo Kirchner.
El enfrentamiento de la vicepresidenta Cristina Kirchner con el medio que fue el principal opositor de 2008 a 2015 cuando ella estaba en la Casa Rosada, es harto conocido.
Sin embargo, existe la sospecha de un nuevo capítulo a partir del acercamiento de Clarín hacia el presidente Alberto Fernández. En el Instituto Patria insisten en que el mandatario “aprovecha el poder de la pauta oficial para convertir a Cristina en la responsable de todos los males cuando el que gestiona y negocia con el FMI es él y su ministro Martín Guzmán. Este es un país presidencialista”, enfurecen mientras lo dicen.
En este marco, el diputado nacional Máximo Kirchner comenzó una campaña de boicot al acuerdo del FMI en el Congreso a través de videos en Twitter con su voz en off y la del expresidente Néstor Kirchner.
En un momento, el líder de La Cámpora lanza una fuerte chicana, llamando a “no romper el contrato electoral”.
Entonces, Fernández salió a responderle en esa misma red social -o microblogging- con un retuit que también contenía palabras de Néstor Kirchner:
Clarín se abre de Alberto Fernández durante la semana pero lo banca los fines de semana (especialmente el domingo)
El pasado viernes 4 de marzo, el editor Ricardo Roa tituló: "Cristina y Alberto: lo peor está por venir". Allí, se animó a lanzar el albertismo desde el diario Clarín, posando un manto de sospechas sobre el kirchnerismo y salvaguardando la figura presidencial:
"En este inmenso desmadre del peronismo, Fernández apuesta a que el acuerdo le sirva para empezar un camino propio y alejado de Cristina. Y Cristina a mantener unido el mosaico de grupos que lidera y que circulan sin patente por el Conurbano, donde ella junta casi todos sus votos. En manos de su hijo Máximo y de Wado de Pedro, La Cámpora es la nave insignia de esa armada y la que más recursos maneja y más espacios de poder ocupa. Los dos dicen: nos preparamos para el relevo. Pero hasta ahora, esa preparación no se nota demasiado en los hechos. Han sellado un acuerdo económico con intendentes peronistas, con quienes canjearon apoyo para entronizar a Máximo en el PJ por la caja de la legislatura bonaerense y el control del juego y la obra pública provinciales. Todos felices con el reparto. Todos salvo Kicillof, al que le impusieron a Martín Insaurralde, interlocutor de Máximo y alcalde de Lomas, como interventor político".
El secretario general de redacción, Ricardo Kirschbaum, también dedicó un título a lo que entienden desde el kirchnerismo como “una victimización de Alberto Fernández”: “Fernández, entre el FMI y la presión de Macri y Máximo”.
Al comenzar explicando las internas en el Frente de Todos, Kirschbaum ultimó a La Cámpora: "El Gobierno hace equilibrio en la cuerda floja: está en juego mucho más que la aprobación del acuerdo con el FMI, está en juego el futuro. Las consecuencias políticas de un rechazo o de una aprobación penosa serían muy graves para la debilidad sistémica de la coalición oficialista. Para la sociedad, el impacto de un nuevo default puede ser devastador.
La Cámpora ya ha decidido abandonar la ilusión del 2023, preservar su “coherencia” oponiéndose al FMI, y esperar su oportunidad si alguna vez se le presenta. Macri, en espejo, cree que todo esto es una bomba armada para que estalle cuando vuelvan al poder. Por eso, hoy impulsarán el voto negativo en la reunión de Juntos por el Cambio".
Entonces, lanzó al albertismo:











