EXCLUSIVO 24

ELECCIONES 2021

No hay dudas: el Centro le gana a la Grieta

De los polos al centro, la necesidad electoral se hace presente: extraña situación la que se vive en la Argentina desde hace ya varios años.

De los polos al centro, la necesidad electoral se hace presente

Extraña situación la que se vive en la Argentina desde hace ya varios años. 

La grieta política se acentúa a cada paso, pero al momento de acercarse las elecciones aparecen expresiones moderadas para intentar ir de los extremos al medio e imponerse dentro de esa polarización. 

Aunque no es determinante, porque existe la posibilidad -y ya se probó-, que la respuesta centrista constituya una alternativa política en sí misma. 

Con el calendario electoral a punto de postergarse, las definiciones también sufrirán un letargo, más allá de la existencia de atisbos que permiten inferir en la lógica descripta. 

La experiencia electoral de 2019 ha marcado en extremo las dos puntas del pensamiento de una sociedad que se ubicó de un lado o del otro, con la falsa idea que no había un centro donde pararse. 

Pero no es así. 

Porque la explicación del desnivel del Frente de Todos fue, justamente, la incorporación del Frente Renovador, de Sergio Massa, quien pregona las ideas que llevaron a votantes refractarios del Kirchnerismo a esperanzarse con Alberto Fernández. 

El devenir del año y medio de gobierno fue mostrando a un jefe de Estado corriéndose del centro al extremo que propuso siempre la ex Presidente (accionista en jefe de la coalición). 

En estos días, y con sólo el ejemplo de la política energética, se ha vuelto a ver con claridad. No fue lo único. Se suele ubicar como el punto de inflexión el intento de estatizar Vicentín. Luego, siguieron otras medidas emblemáticas tales como la declaración de servicio público de las telecomunicaciones. 

No es causal que dentro de la coalición de gobierno sea Sergio Massa quien se esfuerza por sostener la mirada de moderación y sentido común. 

La más reciente expresión ocurrió durante un encuentro organizado por la AmCham (Cámara de Comercio de Estados Unidos en la Argentina). Ante legisladores estadounidenses, el titular de la Cámara de Diputados de la Nación sostuvo su ya conocido “No hay empleo sin empleadores, ni trabajo sin capital”. 

Un mensaje a varias bandas. A quien le quepa el sayo, que se lo pongo. Y que nadie se haga el distraído/la distraída.

En el año que pasó, el único sector que creó empleo fue el Estado en sus diversos estamentos. No es empleo de alta productividad. No es empleo que genere riqueza. A veces casi es un subsidio contra el desempleo.

Por otro lado, dicha afirmación se ha convertido en uno de los 'caballitos de batalla' del Peronismo Republicano. Massa lo dijo ante un universo extremadamente duro con el escenario de Alberto Fernández ya descripto. 

La comprobación empírica de la necesidad de acercarse al centro son los nombres que comenzaron a circular como posibles candidatos a encabezar la lista del oficialismo en la provincia de Buenos Aires. El más reciente y novedoso para muchos, es el de Daniel Scioli. 

El ex gobernador de Buenos Aires, ahora embajador en Brasil, encajaría perfecto en esa posibilida. Por ese motivo, quienes defienden esa -por ahora, brumosa- posibilidad sostienen: “¿Quién mejor? Si hasta pudo acercar posturas tan encontradas como las de Jair Bolsonaro y Alberto Fernández”. 

Desde la sede de la Argentina en Brasil no lo desmienten e inclusive se ilusionan: “Si nos va bien podremos tener revancha en 2023”. 

Una confirmación más que Scioli nunca abandonó de manera significativa su ambición presidencial. 

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Hay quienes dicen que las críticas recientes de líderes de movimientos sociales por el escaso aumento en el monto de la Tarjeta Alimentar no fue una reacción a la pérdida de gestión de esos fondos, sino a la necesidad de comenzar a mostrar un rostro más cercano con sectores medios cansados de que los políticos expriman sus bolsillos vía impuestos y más impuestos. 

Un dato sobre la Alimentar, aunque no exclusivamente la Alimentar: el Estado debía establecer el riesgo, concretar su ambición.

Para cada concurrente al oficialismo intenta cuidar su electorado. 

Esto fue lo que desnudó el reciente comunicado del Peronismo Bonaerense que desde fin de año será presidido por Máximo Kirchner pero hoy día dirige Gustavo Menéndez. 

Con el título “La Argentina de los tarifazos quedó atrás”, se hace una defensa de la política de subsidios que tensó los equilibrios internos del gobierno la semana pasada. 

El PJ bonaerense se ubicó cercano al relato de Cristina Fernández de Kirchner. 

Con un antecedente reciente que potencia la mirada ante los próximos comicios, inclusive Colombia. 

Allí, el origen de las graves protestas sociales fue la reforma fiscal que contemplaba 'tocar' el precio de la energía para los hogares de manera segmentada. 

Fue una chispa que hizo explotar todo. La memoria del gobierno de Mauricio Macri en la materia, sobre todo por lo sucedido en el conurbano, no será fácil de borrar para quienes hagan campaña desde ese espacio. 

En Juntos por el Cambio la necesidad de abordar una mirada menos extrema también está presente. María Eugenia Vidal retomó el camino presencial aún sin definir si será o no candidata y en dónde. 

Hace llegar que aún no es tema resuelto y que ello llegará sobre la hora del cierre de las listas. 

Es verdad que de su determinación depende el ordenamiento interno de un espacio que, aún con sus dificultades, pudo mantener la unidad. 

Pero no todo es eterno. Y el juego de Vidal ya exaspera a varios que recuerdan la estrategia de Massa en 2013, cuando hizo de su misterio un activo. 

¿Por qué no podría hacerlo María Eugenia? La pregunta en aquel año fue: ¿Massa juega o no juega? La propia Cristina se ensartó, y pasó más tarde factura a algunos funcionarios de la por entonces Secretaría de Inteligencia porque no acertaron en su información. Ella apostó a que Massa no se prentaba. Y erró.

Ahora, la ex gobernadora parece haber elegido la misma estrategia. Pero sus críticos insisten en que, hasta ahora, no parece haber una sociedad bonaerense expectante en esa definición electoral. 

“La historia ocurre dos veces: la primera vez como una gran tragedia y la segunda como una miserable farsa”, dijo Karl Marx en el '18 Brumario'.  

En una sociedad que exhibe polarización y egoísmo (“o estas conmigo o estás en contra mío”), todo es posible. 

Un ejemplo: un reciente trabajo de la consultora Inteligencia Analítica expuso lo siguiente: sobre un total de 2.851 casos totales en Provincia de Buenos Aires entre los días 3 y 9 de mayo, entre quienes votaron a Alberto Fernández el 57,3% cree que la vacuna Sputnik es la más confiable y 11%  vota por la de Pfizer-Biontech. 

En cambio, entre quienes votaron a Mauricio Macri en 2019, la credibilidad top para la de Pfizer BioNTech es de un 24,3% y quienes prefieren la de Pfizer suman 47,2% de los consultados. 

El desafío venidero no es sólo para las 2 fuerzas políticas predominantes en la escena argentina. 

Algo así como un paso del “bipartidismo” al “bifrentismo”. 

La experiencia ha demostrado, en este esquema, que los enfoques de centro son utilizados para atraer en tiempos electorales pero que no se aplican con la misma fuerza en el ejercicio del gobierno. 

En la ejecución, los administradores simplifican intentando esconder su fracaso, su falta de audacia y su mala gestión en la denuncia del adversario.

¿Qué conviene a un líder de centro? ¿Mantenerse como un integrante equlibrador de las coaliciones o construir una alternativa que perdure en el tiempo?

De eso se trata. A ello le llaman la Tercera Vía. Es el paso decisivo entre la comodidad de lo establecido o la incomodidad del riesgo a asumir.

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