María Eugenia Vidal está convencida de que la política electoral precisa de personajes disruptivos. No se entiende, entonces, por qué motivo ella no fue consecuente con su convicción porque utilizar un libro para el regreso a escena es demasiado convencional.
EL CASO VIDAL
El problema de los libros y la comunicación política
El libro con el que María Eugenia Vidal intenta regresar a la política iba a recibir ataques inevitables porque es parte de lo previsible. Ahora bien, ¿por qué un libro?
Publicar un libro para regresar pudo haber sido disruptivo cuando Cristina Fernández de Kirchner utilizó un texto presentado ante su público como la oportunidad militante de provocar actos públicos de reclamo ante su difícil situación judicial. CFK estaba muy atacada por Mauricio Macri y el libro era una herramienta -más allá del texto escrito- para reencontrarse con sus masas.
Macri también utilizó, en días recientes, un libro para intentar regresar a escena, en teoría contando su versión de su pésima gestión en el Ejecutivo Nacional. Él no ha convocado a sus bases sino que intenta utilizarlo para reingresar a los medios de comunicación.
Sin embargo, la repercusión no fue la que él buscaba, en especial porque no es considerado un personaje afín al hecho cultural que supone un libro.
Ahora Vidal presenta su libro ante una sociedad que lo que lee son los chats de mensajería tipo WhatsApp o Telegram -a veces con horribles faltas de ortografía, demostración de que falta leer libros de verdad-, y redes sociales tipo Twitter o Instagram aunque la que más éxito tiene es TikTok, que es pura imagen. Ni hablar de YouTube.
Es cierto que los trend topics de las redes no son tan representativos porque, en definitiva, son forzados por colectivos que deciden coincidir en un enfoque y así pueden lograr un trend topic que a veces hacen mucho barullo pero es menos de 1 punto de rating en la TV. Cuando alguien dice "las redes" hay que ver a qué se refiere.
Ahora bien, hay un poder de destrucción que Vidal debería haber considerado.
En redes sociales se remarcaron las llamativas coincidencias entre el libro "Mi camino", que lanzará la ex mandataria bonaerense en los próximos días, con "Mi historia", presentado en 2018.
— Revolución Popular (@RPN_Oficial) April 11, 2021
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El tema de fondo
En vez de utilizar herramientas 'disruptivas', Vidal decantó por un arma 'convencional' que le conceda la posibilidad de regresar cuando ella, en verdad, no debería precisar de una excusa porque las encuestas indican que su imagen pública goza de una considerable buena salud.
En verdad, Vidal debía explicar a su público lo que éste le reprocha en las encuestas: por qué motivo se dejó 'patotear' por Macri, quien evidentemente la perjudicó entre 2017 y 2019 para impedir que ella levantara su propio proyecto presidencial como la única posibilidad de que Juntos por el Cambio mantuviera la Casa Rosada.
Dicen que en la intimidad, Macri tuvo conceptos hirientes hacia ella, y que ella conoce, pero o no supo o no quiso o no pudo enfrentarlo. Vidal no precisaba un libro para enfocarse en la aclaración / respuesta / declaración.
Sin embargo, un libro era un doble riesgo:
# Que el producto se atacara desde lo estético, sin profundidad en el análisis del texto; y
# Que el ataque neutralizara el mensaje.
Es lo que está sucediendo desde que se denuncia que su portada está inspirada en la del libro de Michelle Obama, la mujer de Barack Obama.
La contradicción
Si esto fuese cierto, el error sería mucho más grave: Michelle es un personaje secundario, primera dama porque su marido fue Presidente estadounidense.
La pregunta de los simpatizantes posibles de Vidal consiste en por qué motivo ella aceptó un rol secundario impuesto por Macri, en vez de protagonizar la escena... pero Vidal justo busca una imagen de Michelle y no de Barack....
Vidal busca, en esta etapa de la carrera, liderazgo; y por eso intenta dejar en claro que ella no tiene jefes, pero este mensaje debería ser elaborado desde otro enfoque y no desde el que le conviene a sus adversarios. La jefatura no se declama, se ejerce. No es diciendo 'No tengo jefes' como se demuestra el liderazgo.
Vidal llegó al poder porque pudo instalar ante mucha gente que ella era 'diferente' y que podría representar a mujeres 'comunes' que deseaban acceder a la conducción del Estado. Y a muchoa gente eso le pareció maravilloso.
Su perfil siempre fue diferente al de CFK y al de Macri. Su regreso a escena no debería utilizar las mismas herramientas que ellos.
Por el contrario, ella debería potenciar sus ventajas comparativas, que tienen que ver con su contacto personal con personas ' comunes' que desean tener una voz en las cuestiones que importan y que creen que 'los políticos' o soslayan o se desinteresan.
Si Vidal intenta asumir el rol de CFK o de Macri corre peligro de licuar su activo político.
Horacio
Luego, ampliando algo ya deslizado, un libro es un hecho cultural, y lo cierto es que CFK es quien más ha intentado aproximarse a ese perfil.
Macri no es percibido ni como un supuesto lector, menos un autor, y fracasa al utilizar ese enfoque en su regreso a menos que se hubiese prestado a una entrevista de Mario Vargas Llosa, por ejemplo, por utilizar un lector de prestigio en la derecha política.
En el caso de Vidal, su ventaja competitiva no ha sido la intelectualidad posible de su personaje. En todo caso, si es su futuro, primero debería construir esa posibilidad y luego enviarle un libro a ese público.
Pero si el objetivo es recomenzar desde donde inició su tregua política, los mecanismos de aproximación deberían ser otros.
Habrá que ver cómo continúa su derrotero pero su gente quiere conocer qué sucedió con Macri, no que ella sea la 'nueva Macri' porque para eso está Patricia Bullrich.
En esto del futuro del PRO, Horacio Rodríguez Larreta tiene un atributo intransferible y poderoso: la gestión, desde donde no precisa explicar nada, y menos si consigue vacunas. Quienes no tienen gestión, deben apelar al ingenio y la innovación.












