La hermana André -su nombre civil es Lucile Randon- es una monja francesa que cumple este jueves 11/2 117 años tras haber superado el Covid-19 en enero de este año.
HERMANA ANDRÉ
Monja de 117 años que venció al Covid-19 brinda clave sobre la longevidad
Nunca siguió ninguna dieta.
Vive en la residencia Sainte-Catherine-Labouré, Toulon, desde 2009.
Randon cursó el coronavirus de manera casi asintomática, aunque sí padeció cansancio.
No considera que haber sobrevivido habiendo sido asintomática sea un milagro: "Milagro es haber vivido tanto".
Los días de convalecencia, contó, se sentía "muy muy cansada" pero no pasó miedo. "Ya tengo poco miedo de morir", afirmó.
El hogar donde vive sufrió fuertemente el impacto del patógeno: en enero, 81 de sus 88 habitantes se infectaron, de los cuales 10 murieron.
“No sabía que lo tenía", explicó la monja al diario Le Parisien. "No sentía nada. Dormía”.
"Ni siquiera me di cuenta que tenía ninguna enfermedad. Eso si, el aislamiento que me impusieron me pesaba mucho, a mis años. Pero he salido adelante", dijo a otros medios locales.
Sor André se mantiene lúcida y conversa.
La monja dio positivo al Covid-19 el 16/1. Tuvo que pasarlo aislada en su habitación.
Randon forma parte del grupo de personas que sobrevivieron a la gripe española -la que también padeció y venció- y ahora al Covid-19.
Sor André nació el 11/2/1904 en Alès, al norte de Nîmes, en el seno de una familia protestante no practicante, explica el diario La Vanguardia.
Se convirtió al catolicismo cuando ya había cumplido los 40.
Tras la Segunda Guerra Mundial, se dedicó a atender huérfanos en el hospital de Vichy.
Con motivo de su cumpleaños, la emisora France Bleu Provence la entrevistó:
Sor André llamó a la gente “a amarse los unos a los otros y a ayudarse los unos a los otros, en vez de martirizarse.”
Ella pasa los días rezando y escuchando plegarias: "Todo el mundo me pregunta cuál ha sido mi receta para vivir tantos años, ser la francesa más longeva. Y, la verdad, me gustaría saber yo misma qué dietas he seguido a lo largo de toda mi vida. Podría escribir un libro y ganar mi buen dinero. Pero, ay, creo que nunca he hecho una dieta particular. Sin duda, Dios ha sido muy generoso conmigo."
Quizás la monja francesa esté aquí brindando inesperadamente una de las claves de su longevidad, muy a contramano del discurso obsesivo con la salud que predomina hoy: quizás la clave sea precisamente esa, que nunca se ha propuesto seguir dietas.








