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UNA MIRADA DESDE LAS FUENTES JUDÍAS

"La cuarentena es un espejo que muestra al mundo el camino de la separación"

Mar, 14/04/2020 - 12:11pm
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"Nosotros en los últimos años vivimos en un mundo que está en una carrera de locos, tremenda, para conseguir algo inconseguible, inalcanzable. El coronavirus nos está desactivando esa carrera y diciéndonos que debemos volver a lo básico", dice el rabino Michael Rubinstein, creador de una aplicación de ayuda humanitaria. " La cuarentena, plantea, es una oportunidad para experimentar libertad mental. "La libertad en el judaísmo no tiene que ver con las condiciones físicas. Podemos estar todos encerrados en nuestras casas o hasta en la cárcel pero aún ser libres. La cuarentena te permite reevaluar todo y volver a elegir."

"La libertad en el judaísmo no tiene que ver con las condiciones físicas", explica Rubinstein.
"La libertad en el judaísmo no tiene que ver con las condiciones físicas", explica Rubinstein.
"La libertad en el judaísmo no tiene que ver con las condiciones físicas", explica Rubinstein.
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Desde Urgente24, entrevistamos a Michael Rubinstein, rabino en Uruguay y creador de Helpers, una aplicación que conecta a voluntarios capacitados para salvar vidas en situaciones de emergencia, y que está instalada en Argentina, Uruguay e Israel.

Rubinstein es israelí pero vive en Uruguay desde el 2011. Antes de vivir en Montevideo, trabajó muchos años en la Cruz Roja de Israel y al llegar a Latinoamérica, le llamó la atención lo que tardaba una ambulancia en llegar al sitio de un accidente. 100.000 personas mueren en Argentina por año por la tardanza de las ambulancias en llegar a las emergencias. Esto lo llevó a idear esta plataforma: una red de voluntarios capacitados que puedan socorrer para intentar evitar que se pierdan vidas.

Ante la pandemia del coronavirus, asegura Rubinstein, se disparó la cantidad de personas deseosas de ser voluntarias. Y esto, según el rabino, se debe a que la pandemia está mostrando quiénes somos verdaderamente: personas solidarias, responsables y llenas de amor.


¿Qué nos enseña la tradición y textos judíos sobre tiempos de crisis?

M. R: Las fuentes hebreas tienen muchas enseñanzas sobre momentos de crisis. Nosotros podemos ver que todas las escrituras y las fuentes son cadenas de fracasos, aprendizajes y crecimientos. Desde el momento en que nacen Adán y Eva, hasta el último momento de la Biblia, vemos cadenas de fracasos y crisis que están pasando los seres humanos, y cómo a partir de eso, van creciendo. El judaísmo es muy particular porque no solo no tiene miedo a las crisis, sino que siempre las ve como oportunidades de crecimiento. La mejor forma de demostrarlo es en el significado de la palabra "crisis" en hebreo, que se dice "mashber". Esta misma palabra se utiliza para describir la silla o la cama donde se sienta la mujer embarazada que va a dar a luz y va a nacer un nuevo bebé al mundo. Esta silla se llama "crisis". Con esto, las fuentes judías quieren transmitir cómo interpretar una crisis, su significado. Cada crisis es una oportunidad de nacimiento, solo que necesitamos mirarlo así.

¿Qué enseñanzas nos transmiten que puedan servirnos en tiempos de pandemia y cuarentena? 

M. R: El tiempo de cuarentena es un tiempo muy poderoso porque tiene que ver con un concepto muy profundo del judaísmo, que corre desde el comienzo de toda la historia que nos describe la Biblia. La Biblia describe el comienzo de la historia con la palabra "bereshit", que significa "en el comienzo". Cada vez que nosotros en el camino estamos perdidos, debemos volver al comienzo. Cuando vos tenés una base de donde vos comenzaste, siempre podés volver a la base. En inglés a esto se le dice "back to basics". El momento de cuarentena y crisis internacional como el del coronavirus, es el momento de hacer el ejercicio de "back to basics": volver a la base, lo mínimo necesario, que es la casa, la familia y las condiciones básicas.

Nosotros en los últimos años vivimos en un mundo que está en una carrera de locos, tremenda, para conseguir algo inconseguible, inalcanzable. El coronavirus nos está desactivando esa carrera y diciéndonos que debemos volver a lo básico, a lo que realmente necesitamos. Pienso que esta es la novedad de la cuarentena: permitirnos experimentar la vuelta a lo básico. Además de eso, la cuarentena en sí misma, que es un símbolo de soledad, nos está despertando a volver a estar en contacto con la gente. En el mundo que estábamos construyendo en los últimos años había mucha separación, mucha tensión, entre personas, entre países, entre familias, entre parejas. La cuarentena es como un espejo al mundo diciendo ok, ¿quieren seguir el camino de la separación?

Y cuando hay una prueba, un ejercicio como este que estamos viviendo, de repente vemos que el ser humano es todo lo contrario: es todo amor, todo solidaridad, todo responsabilidad. Nosotros desde Helpers lo estamos viviendo en las últimas dos semanas, con el reclutamiento de 5000 voluntarios en la red, para poder ayudar a gente que no conocen: ayuda emocional, humanitaria. Es una demostración de que cuando estamos apretados contra la pared, mostramos realmente quiénes somos. La epidemia y la cuarentena nos muestran que cuando volvemos a la base, somos todos buenos. Al final lo que encontrás en la base de cada persona es puro amor.

¿Cómo afrontar esta situación en la que hemos perdido nuestras libertades básicas? ¿Cómo hacer para seguir sintiéndonos seres humanos libres, aún en esta situación de encierro? 

M. R: La libertad en el judaísmo no tiene que ver con las condiciones físicas. Podemos estar todos encerrados en nuestras casas o hasta en la cárcel pero aún ser libres. Todo el mensaje judío que habla sobre la libertad en pésaj (pascuas), habla sobre la libertad mental. Y en este aspecto es totalmente contradictorio a la esclavitud. Una persona puede estar dando vueltas todo el día, salir, estar en sus redes sociales, y estar totalmente esclavo de sus deseos básicos y miserables, de la automatización de la vida que se acostumbró a tener, de lo miserable de la vida automatizada. Viene el coronavirus y nos corta todo, y nos dice escuchá bien, quedate en casa. Y ahí te permite reevaluar todo. Y este es exacto el aspecto de la libertad: poder reevaluar todo y volver a elegir. Cuando estás automatizado en la vida, no tenés elección. Cuando cortás todo y tenés un cambio, volvés a "reelegir" en tu vida. Cuáles son tus prioridades, qué es para ti lo importante, qué es para ti sagrado, qué es para ti lo que nosotros llamamos "gracia no necesaria", qué es lo que sobra y lo que está sobredimensionado y qué es lo básico que sí necesitás. En este aspecto, debemos nosotros, entre comillas, agradecer la situación social que nos permite cambiar la rutina. Una situación que nos permite en la mente, por lo menos, ser libres.

La pandemia nos hace imposible ignorar u olvidar el hecho de que somos mortales. ¿Cómo encontrarle un sentido a nuestra vida en este contexto?

M. R: Nosotros, en el judaísmo, creemos que Dios nos dios la vida y nos dio la responsabilidad sobre la vida. Pero, sin embargo, nosotros creemos que la vida misma, lo que somos nosotros, nuestra alma, es eterna. Y la diferencia entre estar vivo y no estar vivo es la presencia física. El alma existe desde antes que venimos al mundo y existe después que nos vamos de este mundo. La diferencia es que cuando estamos en el cuerpo podemos hacer y podemos accionar. Y para mí este momento de coronavirus es el mejor momento de acción, el mejor momento para ser sensible y ayudar a los demás. Cuando no recordás que sos mortal, a veces no tenés sensibilidad y responsabilidad sobre lo que hacés. Pero cuando te acordás de que existe el riesgo de perder esta oportunidad de hacer, sos más consciente de la necesidad de accionar. Yo veo, en este aspecto, el miedo que todos estamos sufriendo, como una nueva forma de pensar sobre el valor de mi vida, a qué estoy dedicando mi vida y cómo puedo hacerla más significativa.

¿De qué se trata el proyecto Helpers?

M. R: El proyecto Helpers nació hace casi tres años. Yo fui voluntario durante 15 años en la Cruz Roja de Israel, profesor de primeros auxilios y representante de la Cruz Roja de Israel en Latinoamérica. Llegué a Uruguay en 2011, con una función más rabínica de educador en una de las comunidades, y mi vida cambió un domingo cuando, saliendo del cementerio, vi un accidente muy fuerte. Yo como profesor de primeros auxilios y como asistente, fui rápidamente a ver qué pasó. Veo un bebé que está bien pero su madre está sangrando en la pierna y el corte llegaba a la arteria femoral, la más grande que tenemos en el cuerpo. El sangrado importante que tenía la mujer, sin ninguna duda, arriesgaba su vida, y rápidamente le hice un torniquete y llamé a emergencias.

La ambulancia llegó después de 50 minutos. Yo, que estaba acostumbrado a la Cruz Roja de Israel, sé que el promedio que tarda en llegar la primera asistencia en una emergencia allí es de 3 minutos. Ese día la ambulancia tardó 50 minutos y para cuando llegó, la mujer ya estaba inconsciente. La verdad que me molestó muchísimo y cuando se lo planteé a la doctora, me dijo una frase que me cambió la vida: "Señor, no podemos llegar antes." Yo pensé qué puedo hacer yo para cambiar esta situación.

Empecé a investigar y llegué a cifras muy elevadas de muertes porque la ambulancia no puede llegar a tiempo: en Uruguay son 16.000 personas, en Argentina son 100.000 personas. Es una cifra tremenda si pensás que son personas que podrían salvarse simplemente con un voluntario al lado que pudiera ayudarlos, como fui yo en el caso de la mujer del accidente, que al final se salvó. Entonces creamos con un grupo de amigos Helpers, la idea era muy simple: tener muchos voluntarios capacitados para salvar vidas y tener una aplicación que los conecte con el momento real en que una víctima los necesita.

El proyecto también tiene una veta más educativa: enseñando no solo la importancia de saber cómo salvar vidas sino de querer salvar vidas. Hoy en día Helpers está instalado en Uruguay, en Argentina y también un poco de Israel y es una red de ayuda ante cualquier tipo de riesgo. Con el coronavirus estamos ayudando también en la parte emocional, con un equipo de más de 100 coaches, psicólogos y psiquiatras. También hay voluntarios dispuestos a dar ayuda humanitaria en alimentos, medicamentos.

Helpers es la creación de una comunidad de ayuda. En lugar de que una enfermerdad como el coronavirus contagie a las personas y los mate, se contagia la solidaridad y la sensibilidad humana. El amor entre personas es la mejor lucha contra el virus. Invitamos a todos a bajar la aplicación aquí, ya sea para recibir ayuda o capacitarse como voluntarios.