EQUILIBRIOS

CALMA

Meditaciones breves antiestrés para cualquier momento del día

A veces nos sentimos sobrepasados por lo que nos sucede en la rutina, por lo que es necesario bajar unos cambios para estar relajados y con la salud mental cuidada. A continuación, algunas ideas prácticas y muy sencillas para esos momentos de tranquilidad.

Meditaciones

Algunas son para realizar en cualquier momento del día, otras asociadas a actividades cotidianas. 

En cualquier momento del día

Dejar pasar los sentimientos

Sentarse dos o tres minutos a mirar qué pasa en la mente. Suele haber muchos pensamientos tóxicos, sin control. Tomarlos con calma, mirarlos con cariño. No juzgarse. Respirar hondo, relajarse, dejar que pase el pensamiento. Es una potente técnica para calmar la mente, aunque requiere práctica.

Respirar

Tomarse unos instantes para hacer unas respiraciones profundas. Luego, sentir simplemente esa respiración. Disfrutar del aire entrando y saliendo, del vaivén del cuerpo. Sentir cómo el cuerpo se adecua al exhalar e inhalar. Este ejercicio es muy poderoso para controlar el estrés. Es útil en muchas circunstancias, se puede hacer en cualquier momento del día. 

Ir despacio

Simplemente bajar el ritmo de la marcha. Si andabas a velocidad 10, pasar a 6. Sentir el ritmo y la cadencia del cuerpo. Sentir los pasos que chocan con el suelo y el aire en la casa, el sol, el calor y el frío. Disfrutar del alrededor. Reconectarse con la tierra y con el cielo. Este ejercicio también se puede hacer en cualquier momento del día, y al tener práctica, se podrá usar en momentos clave y de gran importancia. 

En momentos de la rutina

Antes de levantarse

Tomarse unos minutos antes de poner los pies sobre el suelo. Sentir las sábanas, el cuerpo que reposa sobre el colchón, respirar profundamente, inhalando y exhalando el aire y sentir cómo recorre el cuerpo. Despejar la mente de tareas pendientes, ni de la rutina. No dejar que ningún pensamiento robe ese momento. 

Al lavarse los dientes

Respirar profundo al tomar el cepillo, poner la pasta y pasarlo suavemente por la boca. Sentir cómo las cerdas se deslizan por los dientes, respirar. No darse prisa, al contrario, darse el lujo de recorrer toda la boca con el cepillo y también la lengua. Tener en cuenta que es un momento para cuidarse, para mimarse y quererse. Disfrutar del agua en la boca y cómo pasa por toda la boca. 

Comer con atención

Sentir la textura de la comida, notar cómo da vueltas por nuestra boca. Mirar el plato y agradecer por tenerlo frente a nosotros. Masticar con tranquilidad e identificar cada sabor. Dejarse sorprender.