EQUILIBRIOS

VENENO MENTAL

Esta es la razón científica de por qué odiamos

Alimentar el odio afecta nuestra calidad de vida, incluso nuestra supervivencia, de ahí que la ciencia también se encargue de este sentimiento que todos experimentamos en algún momento.

¿Por qué odiamos? Porque el jefe me despidió, porque alguien amado me engañó, porque mis padres me castigaron... Hay momentos muy puntuales en la que podemos experimentar el odio, y aunque pueda ser natural, lo cierto es que termina desmejorando nuestra calidad de vida y convirtiéndose en un veneno para la humanidad.

La Real Academia Española (RAE) define el odio como un "sentimiento profundo e intenso de repulsión hacia alguien que provoca el deseo de producirle un daño o de que le ocurra alguna desgracia".

Sí, la definición parece bastante fuerte. Incluso podríamos decir ¿Yo nunca he querido eso?, sin embargo, el odio parece ir más allá de una situación o un individuo en particular, y la ciencia lo explica.

 

Destruir el objetivo

La psicóloga Valeria Sabater responde ¿Por qué habita en el ser humano esa emoción tan adversa y destructiva? en un artículo de la web especializada "La mente es maravillosa".

"En primer lugar, el ser humano tiende a odiar más a colectivos de personas que a individuos concretos", explica la especialista.

Esto es muy común, bien sea el odio a grupos por sus religión, tendencias políticas, ideales de género, país de origen, en fin...

Sabater citó un estudio realizado en la Universidad de Ámsterdam en colaboración con la Universidad de Lovaina (Bélgica) y Haifa (Israel) indicó que se odia a grupos de personas más por quiénes son que por lo que hacen.

"El odio es provocado como reacción a transgresiones muy negativas por parte de otra persona o grupo", dice el estudio.

Y agrega: "El objetivo emotivo asociado con el odio es destruir al objetivo del odio, ya sea física, social o simbólicamente".

Aquí entran en juego "los estereotipos y los prejuicios", formados por sentencias sencillas que condicionan los juicios más honestos.

 

Una amenaza percibida

Sabater hace referencia a otra investigación, de la Universidad de Nueva York, donde se demostró que la amígdala cerebral procesa los rostros en busca de matices singulares que despierten desconfianza.

¿Qué quiere decir? "Todo aquello que sea diferente a nosotros, lo percibimos como una amenaza y vemos la necesidad de defendernos (...) se odia lo que se teme", señala la especialista.

Otra razón es la frustración personal de quien odia. Esto se encuentra asociado con un malestar interno, baja autoestima o traumas no resueltos, indica Sabater.

Sin embargo, no sólo la ciencia y la psicología explican el odio. Dice la psicóloga que a menudo se enseña, lo inocula la familia y lo transmite la cultura en la que crezcamos.

En definitiva, odiar es un poderoso fenómeno social negativo que hay que combatir, ya lo dijo Martin Luther King...

"La oscuridad no puede expulsar a la oscuridad: solo la luz puede hacer eso. El odio no puede expulsar al odio: solo el amor puede hacer eso".