Científicos editaron el genoma del tomate para que sirva para tratar la hipertensión, una de las causas principales de muerte prematura en el mundo. Ahora serán comercializados bajo un etiquetado especial y consumidos en Japón. Los creadores aseguran que son seguros.
EN JAPÓN
Editaron los genes del tomate para tratar la hipertensión
Mediante la edición del genoma, científicos japoneses le agregaron un aminoácido al tomate para que ayude a reducir la hipertensión.
El diferencial de la nueva variedad de tomate es que contiene entre cuatro y cinco veces más de un nutriente conocido como GABA (ácido gamma-aminobutírico), que ayuda a reducir la presión arterial alta (hipertensión).
A diferencia de otros alimentos modificados genéticamente, esta clase de tomate con el genoma editado se considera tan seguro como cualquier alimento mejorado con otros métodos más convencionales ya que no se introduce ningún gen externo, explicó NHK de Japón.
En diciembre pasado, el Ministerio de Salud otorgó a la empresa de viveros Sanatech Seed, con sede en Tokio, permiso para vender el tomate con el genoma editado.
Los agricultores de Kumamoto, en el suroeste de Japón, han estado cultivando la variedad desde entonces.
Desde el miércoles pasado los empresarios de Sanatech Seed dijeron que comenzaron a aceptar compras online debido a que los tomates ya están listos para ser cosechados.
El Gobierno japonés no exige que se identifiquen los alimentos editados genéticamente en su etiquetado. Pero igualmente la empresa decidió que el envoltorio llevará una advertencia que dirá "mejorado usando tecnología de edición del genoma".
Takeshita Tatsuo, presidente de Sanatech Seed, dijo:
Una caja de tomates de 3 kilogramos costará 7.500 yenes o unos 68 dólares.
Hipertensión
La hipertensión es un trastorno grave que incrementa el riesgo de sufrir cardiopatías, encefalopatías, nefropatías y otras enfermedades.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que en el mundo hay 1130 millones de personas con hipertensión. Pero solo una de cada cinco tiene controlado el problema.
Uno de los principales inconvenientes del trastorno es que las personas que lo padecen ignoran su condición, ya que no siempre aparecen síntomas o signos de alerta. Por eso se lo conoce como una enfermedad que mata silenciosamente.
Los síntomas que eventualmente aparecerán son dolor de cabeza matutino, hemorragias nasales, ritmo cardiaco irregular, alteraciones visuales. Cuando ya es grave puede provocar cansancio, náuseas, vómitos, confusión, ansiedad, dolor torácico y temblores musculares.
La clave para detectarla es medirse la tensión arterial periódicamente, ya sea en casa o cada vez que se consulte con un médico.










