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¿Mano dura en Real Madrid? Mourinho cambia las reglas para reconstruir el vestuario

José Mourinho impuso nuevas reglas en el Real Madrid para recuperar el orden interno: puntualidad, dieta estricta y sanciones sin multas económicas.

José Mourinho no regresó al Real Madrid únicamente para cambiar un sistema, elegir once titulares o intentar terminar con el dominio del FC Barcelona. El portugués aterrizó en Valdebebas con una tarea mucho más profunda entre manos: reconstruir un vestuario que terminó la última temporada atravesado por internas, enfrentamientos y una evidente pérdida de autoridad.

Porque los problemas no fueron precisamente menores. La relación de Vinicius con Xabi Alonso se fue desgastando entre sustituciones, desplantes y reproches hacia el cuerpo técnico hasta convertirse en uno de los grandes símbolos de aquella crisis; Antonio Rüdiger terminó involucrado en un incidente con Álvaro Carreras que el propio lateral reconoció meses después y el episodio más grave llegó en mayo, cuando una discusión entre Federico Valverde y Aurélien Tchouaméni acabó a los golpes y con el uruguayo en el hospital tras sufrir una brecha en la cabeza. A eso se sumaron otros cruces, cuestionamientos internos y decisiones individuales que terminaron por dibujar algo mucho más grande que una mala racha deportiva: un equipo donde la convivencia y las jerarquías también habían empezado a resquebrajarse.

Ese es el Real Madrid sobre el que Mourinho comenzó a trabajar. Según reveló AS, el entrenador observó durante sus primeras semanas algunas costumbres instaladas en la ciudad deportiva que no terminaron de convencerlo y empezó a modificar el día a día del plantel. No habló públicamente de castigos ejemplares ni presentó su llegada como una cruzada de “mano dura”; de hecho, él mismo reivindicó el “sentido común”. Pero detrás de esa definición ya apareció un nuevo orden: más control, menos excepciones y una serie de reglas que alcanzan desde la puntualidad y la alimentación hasta la recuperación de los lesionados.

De la dieta al “topo”: Mourinho quiere controlar todo en Valdebebas

El cambio empieza en algo tan cotidiano como sentarse a comer. Mourinho recuperó una costumbre que ya había utilizado en otros equipos y ahora futbolistas y cuerpo técnico comparten mesa en Valdebebas, una rutina pensada para reconstruir vínculos dentro de un grupo que había terminado demasiado dividido. Incluso la alimentación dejó de depender de las preferencias individuales: el nutricionista determina qué se sirve en desayunos y meriendas.

José Mourinho junto a Vinicius durante el amistoso del Real Madrid ante Schalke, una imagen de la nueva etapa que el portugués intenta construir en el vestuario blanco.

José Mourinho junto a Vinicius durante el amistoso del Real Madrid ante Schalke, una imagen de la nueva etapa que el portugués intenta construir en el vestuario blanco.

Pero ese intento por recuperar cierta convivencia también viene acompañado de disciplina. Todos los jugadores deberán presentarse en la ciudad deportiva al menos una hora antes del comienzo de cada entrenamiento y, en este punto, no habrá distinciones. Quien llegue tarde tampoco recibirá una multa económica, sino que quedará fuera de la dinámica grupal para completar trabajo físico individual en el gimnasio.

La misma lógica se traslada a otro terreno que durante los últimos años había dejado bastante margen a cada futbolista, el de las lesiones. Los jugadores podrán conservar sus preparadores personales, aunque las rehabilitaciones deberán realizarse dentro de Valdebebas, bajo supervisión del Real Madrid y con sesiones de mañana y tarde cuando el cuerpo médico así lo determine. Cualquier tratamiento externo necesitará previamente la autorización del club.

Detrás de todas esas decisiones aparece, en definitiva, una misma intención: que Mourinho vuelva a tener bajo control lo que ocurre puertas adentro. Y ahí aparece inevitablemente otro fantasma de la temporada pasada. En plena crisis, el Madrid llegó a buscar al famoso “topo” que filtraba situaciones internas y Arbeloa habló incluso de una “traición” al club. Con el portugués mucho más encima del día a día, una cadena de mando reforzada y menos espacios librados a decisiones individuales, parece bastante más difícil que Valdebebas vuelva a convertirse en aquel vestuario donde casi todo terminaba trascendiendo.

Mourinho sabía lo que ocurría, pero eligió empezar de cero

Mourinho también dejó algunas pistas sobre esa reconstrucción durante la entrevista que concedió esta semana a Josep Pedrerol en El Chiringuito. Frente al recuerdo de la pelea entre Valverde y Tchouaméni, aseguró haberse encontrado con “un vestuario con muchas ganas de ganar” y especialmente receptivo a lo que él define como sentido común. Hasta ahora, según contó, ni siquiera necesitó recurrir a la versión más autoritaria que tantas veces marcó su carrera. “Ellos me han protegido” de ese Mourinho más agresivo, resumió.

La frase adquiere otro peso cuando se la cruza con algo que confesó en la segunda parte de la charla. El portugués reconoció que seguía desde Lisboa buena parte de los problemas que atravesaban al Real Madrid y que, gracias a la información que llegaba desde El Chiringuito, sabía “al minuto” lo que ocurría en el club. Por eso aterrizó en Valdebebas con una idea bastante clara de lo que podía encontrarse, aunque tomó una decisión deliberada. Quiso conocer muchas cosas antes de asumir, pero una vez dentro prefirió comportarse “como si no supiese nada”.

José Mourinho en Valdebebas, donde empezó a cambiar rutinas, reforzar la disciplina y recuperar el control de un vestuario del Real Madrid que venía de meses muy turbulentos.

José Mourinho en Valdebebas, donde empezó a cambiar rutinas, reforzar la disciplina y recuperar el control de un vestuario del Real Madrid que venía de meses muy turbulentos.

Ese punto explica bastante bien su manera de atacar la crisis. Mourinho no llegó señalando públicamente culpables ni desempolvando conflictos de la temporada anterior, sino observando qué respuesta encontraba de los mismos futbolistas que habían protagonizado aquel derrumbe. Por ahora, el diagnóstico que transmite es mucho más optimista. Incluso reconoció que durante el curso seguramente aparecerán problemas, algo que considera normal, pero sostiene que todavía no encontró ninguna situación que lo obligara a endurecer el tono. El famoso Mourinho de la confrontación sigue ahí; simplemente, de momento, el vestuario no le dio motivos para sacarlo.

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FUENTE: Urgente24, AS, MARCA y El Chiringuito.