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MELCHOR, GASPAR Y BALTASAR

Ni 3 ni magos ni reyes ni blancos ni pelirrojos ni negros

La adoración de los Reyes Magos, el delito de usurpación de título más celebrado del mundo, y el extraño periplo de sus exequias que no se hizo en camello.

Ya lo podemos contar: los 3 Reyes Magos, Melchor, Gaspar y Baltasar, no se llamaban así, ni eran 3, ni eran reyes, ni eran magos. Sólo el Evangelio de San Mateo habla de unos magos -astrónomos, seguramente persas y zoroastristas- y, en cambio, son los evangelios apócrifos los que se enfatizan en torno a la construcción de la leyenda del episodio de adoración más celebrado y difundido entre la Tierra y el Cielo.

Los expertos consideran a tal alusión de visitación regia, como un añadido griego, es decir, una postulación deuterocanónica (apéndice a modo de breviario adosado 'a posteriori' al canon bíblico, en concordancia con la cosmovisión antropocéntrica y teogónica con eje en Atenas).

Hay otra referencia: Salmo 71: “Los reyes de Tarsis y de las islas ofrecerán presentes; los reyes de Arabia y de Saba le traerán sus regalos; y todos los reyes de la tierra lo adorarán”.

Teogonías

  • Su carácter regio se incorporó en el siglo 4,
  • el número de personajes en el 7 (llegaron a contarse 15 en la comitiva) y
  • las etnias en el Medievo (símbolo de las conocidas entonces, Melchor la europea, Gaspar la asiática y Baltasar la africana).

Así, la tradición de los Reyes Magos llegados de Oriente para adorar a Jesús fue el aprovechamiento de elementos comunes a las leyendas sobre el nacimiento apoteósico de otras figuras ilustres, como Buda o Confucio: el viaje de los sabios paganos para conocer a Dios.

Una historia tan rica, no sólo por sus matices narratológicos, sino por los geopolíticos y sociológicos, fue generando Historia, tanto en torno de los aconteceres de contexto como acerca la vida posterior de los magos adoradores de oriente.

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Relicario de los Reyes Magos, en Colonia, Alemania.

Relicario de los Reyes Magos, en Colonia, Alemania.

Secuela y anecdotario y algo de etimología

Por ejemplo, la primera mención se la lleva la que cuenta que fueron bautizados tras la resurrección de Jesús y llegaron a ser obispos, sufriendo martirio en el año 70 d.C. Sus restos mortales se guardaron en un mismo sarcófago, que Helena, madre del emperador Constantino (recordemos que él fue el hacedor de la alianza Estado / Religión que impuso el cristianismo como culto oficial del Imperio), compulsiva coleccionista de reliquias religiosas, recuperó y llevó a Constantinopla.

En concreto: a la ciudad sede del emperador Constantino, ya que 'pla' es un prefijo de locación, de donde vienen los vocablos, plano, planicie, planisferio, etc.

De allí pasaron a Milán (iglesia de San Eustorgio), ciudad desde donde Federico Barbarroja, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, trasladó ese ataúd a Colonia (Alemania) en el siglo 12, tras conquistar la urbe (al parecer también fue Federico quien ordenó que se catalogara a los magos como reyes).

Actualmente se custodia en su espléndida catedral, la más grande del país, construida precisamente para albergar los restos de los 3 monarcas adoradores, o astrólogos de Oriente, mejor conocidos por Reyes Magos.

Oro ofrecieron, oro recibieron

Los restos, considerados reliquias santas, no se guardan en una sencilla y única caja mortuoria sino en un altisonante relicario que se erige detrás del altar mayor.

Se trata de una obra de orfebrería que adopta la forma de basílica mediante la superposición de 3 féretros (2 juntos y el 3ro. encima de ellos); son de madera pero están recubiertos de oro, plata, esmaltes y piedras preciosas y con una rica decoración de relieves escultóricos. Mide aproximadamente 220 x 110 x 153 y su autor fue el prestigioso orfebre francés Nicolás de Verdún, que tardó varias décadas en terminarlo.

Enriquecido con un trío de magníficas coronas de oro donadas por el emperador Otón IV, que además se incorporaron al escudo de armas de Colonia, el relicario efectivamente contiene 3 cuerpos, tal como se pudo comprobar cuando fue abierto en 1864.

Eso sí, no son cuerpos completos porque algunos huesos (un húmero, una tibia y un esternón) se devolvieron a Milán a principios del siglo XX como compensación por el saqueo.

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Relicario esmaltado con Reyes Magos vestidos de trajes persas en el Museo Británico.

Relicario esmaltado con Reyes Magos vestidos de trajes persas en el Museo Británico.

La estrella marca coordenadas hacia Colonia, Alemania

Seguramente porque las patas de los camellos no soportan el agreste suelo de los bosques centroeuropeos, los Reyes Magos no pasan por Alemania. En alemán no hay una palabra para decir 'cabalgata' y los niños alemanes van hoy al colegio, como otro día cualquiera aunque a los niños católicos confesos se les permite faltar a las clases sin ser sancionados, en virtud de la libertad de culto. Pero esta noche no hubo regalo alguno junto a sus zapatos y la ilusión de la festividad no es comparable a la que disfrutan los afortunados niños españoles.

Esta diferencia quedaría en una más de tantas si no fuera porque, después de la ajetreada noche de reparto, los Reyes Magos regresan cada año a descansar a Colonia, ciudad alemana a orillas del Rin en cuya catedral se custodian las sagradas reliquias: ¡¿...?!

El viaje de los Reyes Magos hasta Colonia comenzó en el año 300, cuando la emperatriz Elena, madre del emperador romano Constantino, investigaba en los Santos Lugares en busca de los restos físicos de la fundación del Cristianismo.

Según los archivos, fue en Saba donde consiguió reunir de nuevo a Melchor, Gaspar y Baltasar y ordenó el traslado de sus restos a Constantinopla, la actual Estambul, donde permanecieron durante 3 siglos en una capilla católica ortodoxa.

En tiempos de la 2da. Cruzada, el obispo de Milán, Eustorgio, religioso noble de origen helénico, visitó Constantinopla para que el emperador le permitiera aceptar su reciente nombramiento. El emperador no solo dio su consentimiento, sino que le hizo un regalo inolvidable: las veneradas reliquias.

Para trasladarlas, adquirió 2 robustos bueyes y 1 carro, hizo cargar el sarcófago de granito y emprendió un viaje que acabó envuelto en leyendas.

  • Una de ellas relata que la misma estrella que mostró el camino de Belén, resplandecía en la ruta de Eustorgio.
  • Otra cuenta que, al cruzar los Balcanes, un lobo hambriento atacó y desgarró a uno de los bueyes. San Eustorgio, que para eso era santo, dominó a la fiera y la unció al yugo vacante, de forma que, a fuerza de látigo, el lobo salvaje se transformó en lobo de tiro y Eustorgio llegó a Milán en un carro tirado por un buey exhausto y un lobo manso.

Y allí fue donde las encontró en 1.164 el emperador del Sacro Imperio Germánico, Federico Barbarroja, quien en sus guerras de conquista saqueó Milán y casi todo el norte de Italia, y las llevó consigo hasta Colonia protegidas por uno de los mayores dispositivos de seguridad de la Edad Media.

Colonia consideró una inversión muy rentable el adquirir un tesoro de la Cristiandad en el siglo XII porque garantizaba un empujón sostenible a la economía de la ciudad: miles de peregrinos comenzaron a llegar, llamados por la fascinación que hasta hoy han seguido ejerciendo los personajes bíblicos.

En 1248, con Colonia convertida ya en un centro internacional de peregrinación, comenzaron las obras de una catedral que estuviese a la altura de tal tesoro.

La construcción duró más de 600 años, es uno de los monumentos góticos más impresionantes de Europa y 1 de las 10 iglesias más grandes del planeta.

Dentro del relicario de oro y plata macizos, esmaltes y joyas hay un sarcófago de 350 kilos de oro, plata y vermeil (una mezcla de metales preciosos), incrustaciones con piedras preciosas, esmaltes y figuras de marfil que representan a la Virgen María, a los Reyes Magos y a los profetas.

En ese contexto, muchos niños en Colonia salen a las calles a cantar villancicos, puerta por puerta. Les llaman “Sternsinger” (cantores de la estrella) y, disfrazados de Reyes Magos, recaudan propinas que emplean para obras de caridad destinadas a niños necesitados. Para no llamar 2 veces a la misma casa o negocio, escriben con tiza en la entrada de los hogares generosos las iniciales de Christus Mansionem Benedicat, más el año en curso.

En el prepandémico 2016 un total de 477 grupos de Sternsinger recaudaron 3.339.495,01 euros gestionados por la organización católica Acción de los 3 Reyes Magos, prueba evidente de que los Reyes Magos, incluso en los países que no celebran su fiesta como Alemania, continúan ejerciendo su labor.

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Una versión de los Reyes Magos.

Una versión de los Reyes Magos.

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Otra versión, bizantina, de los Reyes Magos.

Otra versión, bizantina, de los Reyes Magos.

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Otra versión de los Reyes Magos.

Otra versión de los Reyes Magos.

Baltasar no fue negro hasta el siglo XVI

Aunque, en la actualidad, tenemos una idea de la apariencia de los Reyes Magos, Sus Majestades de Oriente han experimentado a lo largo de siglos innumerables cambios de imagen.

Así, por ejemplo, en un importante mosaico bizantino del siglo 7, Baltasar se encuentra con un recipiente de mirra entre sus manos, aparenta entre 30 y 40 años y lleva barba oscura; Melchor, que transporta una bandeja con incienso, tiene entre 20 y 25 y es imberbe, y Gaspar, de larga melena y barba cana, alcanza los 50. Todos ellos aún de piel blanca.

En el siglo XV, Petrus de Natalibus determinó que, en el momento de la adoración al Mesías, Melchor tenía 60 años, Gaspar 40 y Baltasar 20. Pero, aún entonces, los 3 personajes seguían siendo blancos.

Pero hubo un tímido intento, también en el siglo 7, de Beda el Venerable por describir a Baltasar como de tez morena.

En el siglo 16, se adjudicó a Baltasar la raza negra por primera vez: la Iglesia Católica Apostólica Romana, para satisfacer sus ansias de globalización, identificó a los reyes con las 3 razas humanas donde se había expandido: a Melchor con la europea, a Gaspar con la asiática y a Baltasar con la africana.

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