Memoria

HISTORIAS DE VIDA

Yves Saint Laurent, vida y muerte de un genio atormentado

Hombre rico, homosexual y destacado diseñador, redefinió el concepto de la ropa “femenina” y la “masculina”. Se animó a romper con lo establecido pero, todo tiene un precio.

“La moda no solo está hecha para embellecer a las mujeres, sino también para darles seguridad y confianza, y permitirles aceptarse”, expresó Yves Saint Laurent. 

Impulsado por ese principio, el diseñador revolucionó el mundo de la moda impulsando a la mujer a experimentar en la masculinidad. Por eso, si alguna vez observas a una mujer caminando con la cabeza en alto luciendo un elegante esmoquin, es gracias a Yves Saint Laurent. 

Jugó con las siluetas, las texturas e, incluso, experimentó con el arte.

No hay quien no conozca el famoso vestido de Mondrian. Esa prenda recta, corta por las rodillas y sin mangas, estampada con el famoso cuadro de los bloques blancos, azules y rojos. Ese es un diseño de Yves Saint Laurent. 

Yves Saint Laurent

Pero, acorde al estereotipo del artista genio, tuvo que luchar con muchos demonios a lo largo de su vida. Aunque, antes de desarrollar sobre su historia, habría que destacar que contó con la ventaja de crecer en una familia poderosa, con mucho capital y que lo apoyó en toda su carrera como diseñador. Al menos eso lo tenía a su favor. 

De todos modos, ser un joven homosexual con un ávido apetito por la moda en plenos años ‘40 no era nada fácil. Ser un genio en el centro del ojo público, tampoco. 

Comienzos

Nació en Orán, en el seno de una familia descendiente de nobles -al menos de parte del padre- y, a pesar de ser el centro de las burlas en el colegio, en su hogar contaba con apoyo incondicional. Su refugio eran las VOGUE de su madre, quien lo inspiró en su elegancia. 

En su adolescencia pasó horas y horas bocetando diseños, por eso no fue sorpresa que estudiara en la Chambre Syndicale de la Couture. Una vez terminada su formación, con apenas 18 años de edad, ya estaba trabajando en la masion más famosa del momento: la de Christian Dior. 

Yves Saint Laurent

Yves Saint Laurent era un talento joven, renovador y sorprendente. Tan amado como criticado, la prensa no dejaba de hablar de él. 

Con la muerte prematura de Dior, el muchacho de apenas 21 años terminó como jefe de la casa de diseño. Su primera colección, acorde a las expectativas, fue un éxito rotundo. Pero esto no duró mucho. 

Sus siguientes diseños fueron juzgados severamente. Yves iba perdiendo de a poco el apoyo dentro y fuera de Dior. Así es como tres años más tarde, cuando fue convocado para realizar el servicio militar en Argelia, la firma aprovechó para deshacerse de él. Presa de ataques de nervios, se recluyó en un hospital psiquiátrico. 

Yves Saint Laurent de joven

Pero, como dice el dicho, cuando se cierra una puerta se abre una ventana. Y en el caso del diseñador, fue cierto. Con la ayuda de su amante, Pierre Bergé, demandó a Dior por los daños y con el dinero creó su propia marca. Así nacía la legendaria Yves Saint Laurent. 

El precio de la fama

Su marca ganaba popularidad rápidamente y nunca la perdió. Cambió el mundo de la moda y sus diseños se convirtieron en un clásico para toda persona que se declara una fashionista hasta el día de hoy. 

Pero la sobreexposición tiene sus desventajas. Saint Laurent vivía rodeado de gente, pasando de cocktail en cocktail y de líneas de cocaína a pastillas de ácido. 

Quien fue alguna vez descrito como “callado, tímido, con el pelo de colegial peinado prolijamente, de ojos ansiosos que observaban detrás de gruesos lentes y un cuerpo frágil envuelto en un ajustado traje negro” se había transformado. 

Se lo podía ver rodeado de figuras influyentes, ataviado con camisas de seda, sacos, caftanes, siempre extravagante y a la moda. Al menos eso se veía desde afuera. 

Yves Saint Laurent

La realidad es que, detrás de esa fachada de consumo y descontrol, había una persona con mucha ansiedad. Su paso por la clínica a los 24 años, en donde le habían aplicado electroshock, no había ayudado con su tendencia a los ataques de nervios. En sí, era un hombre “maníaco depresivo” extremadamente sobre exigente que se apoyaba por completo en su pareja, Pierre. 

Por eso mismo se separaron: Bergé ya no lograba mantener a flote a Yves Saint Laurent como marca y como persona. “Me fui para salvarme. Me veía impotente, incapaz de apartarlo de aquello, y odiaba eso”, expresó Pierre. 

Yves Saint Laurent y Pierre Bergé

Aún así, mantuvieron su relación hasta la muerte.

Lentamente, Yves -cansado y sobrepasado por la vida- se recluyó, dejando a su ex-amante a cargo de las tareas más complejas del imperio que habían creado juntos. Poco a poco, volvía a convertirse en lo que había sido: un muchacho poco sociable, tímido, protegido detrás de las paredes de su hogar. 

El final

En el 2001, ya se había retirado del público por completo. Su legado continuaba creciendo mientras él descansaba en su mansión junto a su perro. 

El 1 de junio del 2008, tras luchar contra un cáncer cerebral, Yves Saint Laurent falleció en París. El amor y el agradecimiento lo impulsaron a casarse por civil con Pierre dejándole todo a modo de herencia.
 

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