En Bariloche, Cristina recuerda el 25/05, una Revolución que nació porteña
No es federalismo, más bien una excusa para lo que sería una incómoda ceremonia junto a Mauricio Macri. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner partió a las 10:25 rumbo a San Carlos de Bariloche, Río Negro, donde encabezará la ceremonia central por la conmemoración del 202º aniversario de la Revolución de Mayo. Cristina despegó del sector militar del Aeroparque Jorge Newbery a bordo del Tango 01 acompañada por el Jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina; el ministro del Interior, Florencio Randazzo, el Secretario de Legal y Técnica de Presidencia, Carlos Zannini, el Secretario General de Presidencia, Oscar Parrilli y colaboradores.
25 de mayo de 2012 - 12:09
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). "El 25 de Mayo fue un hecho político y marcó el inicio de una serie de acontecimientos mucho más importantes que culminarán décadas después con la formación de la Argentina como nación", apuntó la historiadora Paula Parolo, docente e investigadora, quien junto al historiador y escritor Santiago Rex Bliss, dialogaron con La Gaceta, de San Miguel de Tucumán, acerca del 25/05/1810.
"Siempre se le ha dado una excesiva relevancia al 25 de Mayo, que fue tomado como un punto de llagada de la nacionalidad argentina y no como lo que fue: el punto de partida para otros hechos históricos mucho más importantes", señaló Bliss.
Eso no quiere decir que no sea un hecho clave de la historia argentina. Por el contrario, la Revolución de Mayo estuvo constituida por una serie de eventos que se sucedieron en el Virreinato del Río de la Plata -precisamente en Ciudad de Buenos Aires- que provocaron la formación del primer gobierno independiente de la metrópoli española.
"Durante mucho tiempo se creyó que las ideas que generaron la Revolución de Mayo fueron importadas de Europa. Sin embargo, las últimas investigaciones arrojan que, en realidad, la revolución fue consecuencia de una evolución natural de las ideas políticas que prevalecían en aquellos años. Todo formó parte de una transformación que primero fue política y jurídica, pero luego abarcó también lo económico y lo social", agregó el historiador.
"España se defendía de la invasión francesa, pero también resistía la independencia de América. Por eso convocó a los que permanecían fieles a la corona (Perú, Montevideo y Paraguay, entre otros) para empezar a avanzar desde el norte hacia Buenos Aires. De manera que más que una guerra contra un enemigo externo, lo que se desencadenó fue una guerra civil", relató Parolo.
Sin embargo, probablemente porque los porteños votan más por el PRO que por el Frente para la Victoria, Cristina buscó otro escenario para el 25/05 con el argumento de un federalismo que, en los hechos, su Administración no practica. Nunca los recursos financieros y tributarios se encontraron más concentrados en la Nación, y la coparticipación federal de ingresos fue tan unitaria.
El senador nacional (Río Negro-FpV), Miguel Pichetto, mencionó, sin embargo, el "fuerte valor simbólico" del festejo patrio en Bariloche, y así respaldar a la localidad luego de los perjuicios provocados por las cenizas volcánicas.
Sin duda Bariloche necesita y merece el respaldo. Pero también es oportuno recordar cómo fue la historia que se festeja.
Jueves 24/05/1810
Fue el día en que se frenó la contrarrevolución preparada por el síndico Julián de Leyva, quien conformó una nueva Junta de Gobierno (la del miércoles 23/05 no había funcionado a partir de la negativa de Cornelio Saavedra y Manuel Belgrano a integrarla, en representación de los nacidos en el Virreynato o criollos). El objetivo de esta Junta era que debía mantenerse hasta la llegada de los diputados del resto del Virreinato.
Estaba formada por:
Presidente y comandante de armas: Baltasar Hidalgo de Cisneros
Vocales:
Cornelio Saavedra (militar, criollo)
Juan José Castelli (abogado, criollo)
Juan Nepomuceno Solá (sacerdote, español)
José Santos Incháurregui (comerciante, español).
Dicha fórmula respondía a la propuesta del obispo de Buenos Aires, Benito Lué y Riega, de mantener al virrey en el poder con algunos asociados o adjuntos, a pesar de que en el Cabildo abierto la misma hubiera sido derrotada en las elecciones.
Los cabildantes consideraban que de esta forma se contendrían las amenazas de revolución que tenían lugar en la sociedad. Asimismo, se incluyó un reglamento constitucional de 13 artículos, redactado por Leyva, que regiría el accionar de la Junta.
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Entre los principios incluidos, se preveía que la Junta no ejercería el poder judicial, que sería asumido por la Audiencia; que Cisneros no podría actuar sin el respaldo de los otros integrantes de la Junta; que el Cabildo podría deponer a los miembros de la Junta que faltaran a sus deberes y debía aprobar las propuestas de nuevos impuestos; que se sancionaría una amnistía general respecto de las opiniones emitidas en el cabildo abierto del 22; y que se pediría a los cabildos del interior que enviaran diputados.
Los comandantes de los cuerpos armados, incluyendo a Saavedra y Pedro Andrés García, dieron su conformidad a la propuesta de Leyva.
Sin embargo, cuando la noticia fue dada a conocer, tanto el pueblo como las milicias volvieron a agitarse, y la plaza fue invadida por una multitud comandada por Domingo French y Antonio Beruti.
La permanencia de Cisneros en el poder, aunque fuera con un cargo diferente al de virrey, era vista como una burla a la voluntad del Cabildo Abierto.
El coronel Martín Rodríguez lo explicó así:
"Si nosotros nos comprometemos a sostener esa combinación que mantiene en el gobierno a Cisneros, en muy pocas horas tendríamos que abrir fuego contra nuestro pueblo, nuestros mismos soldados nos abandonarían; todos sin excepción reclaman la separación de Cisneros."
Hubo una discusión en la casa de Rodríguez Peña, lugar en que se runieron dirigentes civiles y oficiles de los cuerpos, entre ellos: Belgrano, Eustoquio Díaz Vélez, French y Chiclana, donde se llegó a dudar de la lealtad de Saavedra, por haber dado su conformidad.
Castelli se comprometió a intervenir para que el pueblo fuera consultado nuevamente, y entre Mariano Moreno, Matías Irigoyen y Feliciano Chiclana calmaron a los militares y a la juventud de la plaza.
Entonces, ellos decidieron deshacer lo hecho, convocar nuevamente al pueblo y obtener del Cabildo una modificación sustancial con una lista de candidatos propios. Cisneros no podía figurar.
Por la noche, una delegación encabezada por Castelli y Saavedra se presentó en la residencia de Cisneros informando el estado de agitación popular y sublevación de las tropas, y demandando su renuncia.
Lograron conseguir en forma verbal su dimisión. Otro grupo reclamó en la casa del síndico Leyva que se convocara nuevamente al pueblo, y pese a sus resistencias iniciales finalmente accedió a hacerlo.
Viernes 25/05
Durante la mañana del 25 de mayo, una multitud comenzó a reunirse en la Plaza Mayor, liderados por los milicianos de Domingo French y Antonio Beruti. El reclamo fue la anulación de la resolución del día anterior, la renuncia definitiva del virrey Cisneros y la formación de otra Junta de gobierno.
La tradición indica que French y Beruti repartían distintivos entre los revolucionarios.
Ante las demoras en emitirse una resolución, la gente comenzó a agitarse, reclamando: "¡El pueblo quiere saber de qué se trata!".
La multitud invadió la sala capitular, reclamando la renuncia del virrey y la anulación de la resolución tomada el día anterior.
El Cabildo se reunió a las 9:00, y reclamó que la agitación popular fuese reprimida por la fuerza. Con este fin se convocó a los principales comandantes, pero éstos no obedecieron las órdenes impartidas.
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Cisneros seguía resistiéndose a renunciar. Sin embargo, tras mucho esfuerzo, lograron que ratificase y formalizase los términos de su renuncia, abandonando pretensiones de mantenerse en el gobierno. Esto, sin embargo, resultó insuficiente, y representantes de la multitud reunida en la plaza reclamaron que el pueblo reasumiera la autoridad delegada en el Cabildo Abierto del día 22, exigiendo la formación de una Junta. Además, se disponía el envío de una expedición de quinientos hombres para auxiliar a las provincias interiores.
Pronto llegó a la sala capitular la renuncia de Cisneros, "prestándose á ello con la mayor generosidad y franqueza, resignado á mostrar el punto á que llega su consideración por la tranquilidad pública y precaución de mayores desórdenes".
Cisneros brindó su versión de los hechos, en una carta dirigida al rey Fernando VII, con fecha 22/06/1810:
"Había yo ordenado que se apostase para este acto una compañía en cada bocacalle de las de la plaza a fin de que no se permitiese entrar en ella ni subir a las Casas Capitulares persona alguna que no fuese de las citadas; pero la tropa y los oficiales eran del partido; hacían lo que sus comandantes les prevenían secretamente y éstos les prevenían lo que les ordenaba la facción: negaban el paso a la plaza a los vecinos honrados y lo franqueaban a los de la confabulación; tenían algunos oficiales copia de las esquelas de convite sin nombre y con ellos introducían a las casas del Ayuntamiento a sujetos no citados por el Cabildo o porque los conocían de la parcialidad o porque los ganaban con dinero, así es que en una Ciudad de más de tres mil vecinos de distinción y nombre solamente concurrieron doscientos y de éstos, muchos pulperos, algunos artesanos, otros hijos de familia y los más ignorantes y sin las menores nociones para discutir un asunto de la mayor gravedad."
La composición de la Primera Junta surge de un escrito presentado por French y Beruti, y respaldado por un gran número de firmas, pero cuyo redactor se desconoce.
Para el historiador Miguel Ángel Scenna, lo más probable es que la lista haya sido el resultado de una negociación entre las 3 fuerzas convergentes: los carlotistas, los juntistas o alzaguistas, y el "partido miliciano".
Belgrano, Castelli y Paso eran carlotistas.
Los partidarios de Martín de Álzaga eran Moreno, Matheu y Larrea.
No hay duda de que Saavedra y Azcuénaga representaban al poder de las milicias formadas durante las invasiones inglesas; en el caso de Alberti, esta pertenencia es más problemática.
Desde el balcón del Cabildo se presentó la ratificación de la petición del pueblo. Pero, dado lo avanzada de la hora y el estado del tiempo, la cantidad de gente en la plaza había disminuido, y Leyva ridiculizó entonces la pretensión de los peticionantes de que hablaban en nombre del pueblo.
Esto colmó la paciencia de los pocos que se hallaban en la plaza bajo la llovizna, y amenazaron con tocar a generala para que se abriesen los cuarteles y ocurriese lo que hasta entonces se había procurado evitar.
Saavedra habló a la gente, y luego se trasladó al Fuerte entre salvas de artillería y toques de campana.
Una compañía de Patricios mandada por Eustoquio Díaz Vélez anunció, al son de cajas y voz de pregoneros, que el Virrey de las Provincias Unidas del Río de la Plata había caducado.
Cisneros despachó a José Melchor Lavín rumbo a Córdoba, para advertir a Santiago de Liniers lo sucedido y reclamarle acciones militares contra la Junta.
La Junta la integraron:
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Presidente
Cornelio Saavedra
Vocales
Manuel Alberti
Miguel de Azcuénaga
Manuel Belgrano
Juan José Castelli
Domingo Matheu
Juan Larrea
Secretarios
Juan José Paso
Mariano Moreno
Saavedra y Azcuénaga eran militares.
Belgrano, Castelli, Moreno y Paso eran abogados.
Larrea y Matheu eran comerciantes.
Alberti era sacerdote.
En el acta del Cabildo de Buenos Aires del 25/05, se indica a la Junta que remitiera una circular a los cabildos del virreinato, para que las provincias envíen diputados a la capital:
"Apartado X: que los referidos SS. despachen sin perdida de tiempo ordenes circulares a los Xefes de lo interior y demas a quienes corresponde, encargandoles muy estrechamente baxo de responsabilidad, hagan que los respectivos Cabildos de cada uno convoquen por medio de esquelas a la parte principal y mas sana del vecindario, para que formando un congreso de solos los que en aquella forma hubiesen sido llamados elijan sus representantes y estos hayan de reunirse á la mayor brevedad en esta Capital."










