MEMORIA

50 años de James Bond en las pantallas

El 08/05/1962 se estrenó una película de espías, Doctor No, cuyo personaje se llama James Bond, un héroe de la Guerra Fría nacido 10 años antes, y que 60 años después persiste como un mito de múltiples dimensiones, convertido en una de las grandes figuras seriales de la cultura de masas, permitiendo así la continuidad de la franquicia cinematográfica, que cumple 50 años, trascendiendo al autor, revolucionando el género literario y el cinematográfico.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). James Bond (007) es un personaje ficticio creado por el novelista inglés Ian Fleming en febrero de 1952, año en que fue publicada su primera novela, Casino Royale, en la que el autor se refiere al comandante James Bond (integrante del Servicio Secreto británio y miembro de CMG -Companion of the Order of St Michael and St George, Orden Más Distinguida de San Miguel y San Jorge, de la caballería británica- y RNVR -Royal Naval Volunteer Reserve, Reserva Naval de la Realeza Británica).

Fleming, por entonces manager del diario británico Daily Express, estaba de vacaciones en su casa en Jamaica, llamada "Goldeneye" -palabra que más adelante utilizaría en una de sus novelas del mismo personaje-. El nombre Bond fue inspirado en un ornitólogo estadounidense y experto en aves del Caribe, autor de "Birds of the WestIndies", del cual Fleming poseía una copia.

En la película "Muere otro día" cuando James se presenta a Jynx (personaje interpretado por Halle Berry) podemos apreciar un guiño a esto, dado que el se presenta como ornitólogo.

Después de completar el manuscrito que luego sería llamado Casino Royale, Fleming permitió que lo leyera su amigo William Plomer, quién fue poeta y, posteriormente su editor. A Plomer le gustó lo suficiente como para presentarle el manuscrito a Jonathan Cape, quién terminó editándolo en 1954.

Así, en plena Guerra Fría y producto de su inspiración directa por los servicios de Fleming a la unidad de espionaje de la Armada Naval Británica (Naval Intelligence Division), especialmente durante una misión llevada a cabo en Portugal durante el transcurso de la 2da. Guerra Mundial, el personaje ficticio establecería un canon en el universo de las novelas de espionaje, para luego proyectarse en espacios cinematográficos y multimedia.

Las aventuras de Bond tienen un aspecto en común: su trabajo como espía gubernamental en el MI6 británico, con "licencia para matar".

A causa del trabajo de Fleming, las aventuras de James Bond tuvieron su versión en cómic muy pronto, a partir de 1960, en forma de tiras de prensa publicadas en Daily Express con dibujos primero de John McLusky y luego del muy superior Horak.

Pero Bond es especialmente conocido por la serie de películas creadas por EON Producciones, y aunque se han producido 2 películas independientes y 1 adaptación estadounidense de la primera novela de Fleming bajo licencia legal, sólo las películas de EON son consideradas "oficiales" dentro de la saga del personaje.

El 1er. largometraje fue Dr. No, en 1962, basado en la 6ta. novela de la serie, editada en 1958.

La novela se había adaptado a la tira de comic diario del Daily Express, gracias a las 1.500 libras esterlinas que el Daily Express se comprometió a pagar por cada una de sus obras. La adaptación se publicó por primera vez el 23/05/1960, escrita por Peter O'Donnell e ilustrada por John McLusky, en blanco y negro, y de gran calidad gráfica y literaria.

La novela está basada en las experiencias que Fleming había vivido en marzo de 1956 en la pequeña isla de Inagua, en Bahamas, y establece varios elementos propios que caracterizan a James Bond, como su arma de mano, la Walther PPK, y la primera aparición del Mayor Boothroyd, más conocido como Q.
[ pagebreak ]
La acción comienza con Bond enviado a Jamaica para investigar la desaparición del agente Strangways y de su secretaria.

Hasta su muerte -acaecida en 1964 -, Fleming logró publicar un total de 12 novelas y 2 colecciones adicionales de pequeños cuentos.

La franquicia literaria James Bond fue continuada por Kingsley Amis, John Gardner, Charlie Higson y Raymond Benson.

En 2008 se publicó la última novela Bond, escrita ésta vez por Sebastian Faulks, La esencia del mal.

El crítico Mauricio Reina festejó en El Tiempo, de Bogotá, Colombia, el aniversario de Bond en 35 mm.:   

El 8 de mayo de 1962 se estrenó una película de espías,  Doctor No, que empezaba con un asesinato, que es como empieza la mayoría de los filmes del género. Pero no era una cinta cualquiera. A los ocho minutos de la proyección apareció en la pantalla un hombre que se presentó con tres palabras que habrían de convertirse en un hito en la historia del cine: "Bond... James Bond". En el medio siglo que ha transcurrido desde entonces se han estrenado 22 películas oficiales del agente 007 y a fines de este año se lanzará la vigesimotercera. En ese extenso recorrido, más de 1.500 millones de personas han visto los filmes de James Bond, una asistencia que equivale a cerca de la cuarta parte de la población mundial, lo que ha convertido a esta franquicia en una mina de oro para sus productores y en un fenómeno de la cultura popular.  

¿Cuál es el secreto de las películas de James Bond? Empecemos por lo obvio: no es su calidad cinematográfica. En la serie hay películas buenas como Goldfinger (1964) o La espía que me amó (1977), pero no habrían pasado a la historia si no hubieran contado con el respaldo del apellido de su héroe (ver recuadro). De otro lado, el agente 007 también tiene cintas flojísimas, como A View to a Kill (1985) o el despropósito de Moonraker (1979). Y a mitad de camino está el grueso de la filmografía de Bond, unas cintas apenas cumplidoras cuyo mayor mérito radica en entretener sin traicionar los valores de la marca que representan.   

Y es que James Bond es ante todo una marca cinematográfica con una promesa de valor muy clara: ofrecer diversión ligera con unos ingredientes básicos que cumplen medio siglo. Desde el estreno de Doctor No, las cintas del 007 han ofrecido inquietantes enigmas ambientados en exóticas culturas, fantásticas persecuciones por agrestes geografías, villanos aterradores y despampanantes chicas.

Aunque esos ingredientes por sí solos pueden hacer un buen producto, hay que admitir que esa receta no difiere mucho de las de otras películas de espías. Pero como sucede en todo buen coctel, el de James Bond tiene un ingrediente exclusivo. Tal vez el agente 007 no sea el más fuerte ni el más audaz de la historia del espionaje, pero sí el que tiene el mayor encanto.  

Así es: la clave del éxito es la personalidad de James Bond, un hombre con mucho estilo que no se toma muy en serio, un seductor que sabe que en cualquier momento puede ser rechazado y un subalterno que siempre termina haciendo lo que le da la gana. Pero, sobre todo, Bond tiene una gran dosis de escepticismo sobre sí mismo y el mundo que lo rodea.

[ pagebreak ]
Los méritos de la construcción de esa personalidad corresponden a varias personas. Por un lado, a Ian Fleming, el prolífico autor de las novelas de Bond, quien es el papá del personaje, aunque el espía literario sea mucho menos divertido que el del cine. Por otro lado, a los productores Harry Saltzman y Albert R. Broccoli, que en 1961 adquirieron los derechos para la pantalla, y quienes supieron acentuar la vulnerabilidad y el humor como rasgos claves del personaje cinematográfico.

Pero tal vez no estaríamos celebrando estos 50 años si el primer protagonista de la serie no hubiera sido Sean Connery, el gestor de ese encantador irreverente que conquistó al mundo y sirvió de rasero para todos sus sucesores. A Roger Moore le tomó tres películas encontrar el personaje y otras cuatro dejarlo, cuando ya era demasiado tarde. Timothy Dalton nunca tuvo gracia y así le fue: solo hizo dos filmes. Pierce Brosnan halló el equilibrio justo, pero no pudo sacarse de encima el estigma de la comparación. Y Daniel Craig ha traído de lleno a Bond al siglo XXI con audacia, pero sin un ápice de humor que lo diferencie de cualquier personaje de la saga de Bourne o de Misión imposible.  

Por eso, para que James Bond no se diluya entre los cientos de héroes digitales que produce el cine actual, conviene que los productores vayan buscando otro actor que tenga la ironía cautivadora que tuvieron Sean Connery y Roger Moore. ¿Algún candidato? Imaginen lo que podría ser James Bond caracterizado por George Clooney... Aunque su edad solo le permitiría hacer una o dos películas, sería un excelente comienzo para otros 50 años del agente 007.