MEMORIA

Cuidado muchachos... que oscurece!

La relación entre Carlos Pedro Blaquier y Cristina Fernández de Kirchner se remonta a los días de ella como senadora nacional. La relación entre el lobbyista de Blaquier y vicepresidente de la Unión Industrial, Federico Nicholson, y Julio De Vido, fue impulsada por Néstor Kirchner presidente. ¿Cómo es que lo han olvidado?

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). La periodista del diario oficialista Página/12, Alejandra Dandan, pretende documentar la relación entre Carlos Pedro Blaquier y José Alfredo Martínez de Hoz, vínculo conocido.
 
En los años '70, Martínez de Hoz como presidente de Acindar y de varias entidades gremiales empresarias, necesariamente debía mantener relación con Blaquier, quien ya era un importante productor azucarero.
 
Ahora, Alejandra Dandan debería recordar, también, que los Kirchner han mantenido notables buenas relaciones con Blaquier, protegiéndole la rentabilidad al defender vía aranceles de importación, la onerosa azúcar argentina.
 
Néstor Kirchner fue quien le explicó a Carlos Pedro Blaquier que su hombre de vínculos políticos, Federico Nicholson, se entendiera con Julio De Vido.
 
Y Cristina Fernández recibió a Blaquier, quien en su residencia particular organizó encuentros empresarios para promover la figura de Cristina cuando era candidata presidencial.
 
Entonces, ¿cuál es la medida para el 'ladriprogresismo'? Urgente24 lamenta informar que la Humanidad no comenzó con los Kirchner.
 
O Blaquier fue siempre malo o no lo fue. Pero ¿Blaquier fue malo por tener vínculo con Martínez de Hoz y bueno cuando se vinculó a los Kirchner? 
 
¿O a los Kirchner se les escapó la tortuga? (y también a la Side y los otros servicios de informaciones que utilizan).
 
El ladriprogresismo está en crisis, evidentemente.
 
 
"La carta tiene el tono de una charla entre dos amigos. El entonces presidente del directorio del ingenio Ledesma se despide con su nombre de pila, “Carlos Pedro”, no necesita mencionar su apellido: Blaquier. En el comienzo, escribe “Querido Joe” dirigiéndose al entonces ministro de Economía, José Alfredo Martínez de Hoz. La carta no fue enviada al despacho del ministro, sino al departamento de calle Florida 1065, 4 piso, departamento G: según los que saben, la casa del ministro.
 
“Ayer por la tarde –empieza Blaquier– recibí la visita del doctor Horacio Agulla, quien venía acompañado del señor Harry Steinbreder Jr., que es director de la revista Time para special advertising projects (...) Agulla explicó que vos habías sugerido una lista de empresas a ser visitadas con el objeto de obtener ocho carillas de avisos en Time a un costo de aproximadamente 300 mil dólares a ser aportados por 30 o 40 empresas (...) para que publique en el mismo número un artículo de cuatro carillas en el que se daría una imagen real de la Argentina”, sigue.
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La carta es del 29 de junio de 1978, recién concluido el Mundial, mientras continuaban los secuestros y las desapariciones. A días de la muerte de Amalia Lacroze de Fortabat, y mientras su nombre se escucha en medio del juicio oral por el asesinato de un abogado de los obreros de Loma Negra, la carta vuelve a mostrar cómo los empresarios del establishment operaron con la dictadura. Blaquier habla de “una profunda admiración por todo lo que está haciendo (el ministro) para la recuperación de la Argentina”. Y muestra sus gestiones. Ahora, la carta es parte de las pruebas de la causa que investiga al dueño del ingenio Ledesma por la llamada Noche del Apagón.
 
El documento apareció en 1985 en el libro de Enrique Vázquez PRN. La última. En 2004, lo reprodujo Reynaldo Castro, docente e investigador de la Universidad de Jujuy en Con vida los llevaron. Y ya integra el expediente de las víctimas del Apagón, causa en la que el fiscal federal Domingo Batule solicitó la indagatoria del empresario. El único juez federal de Jujuy dedicado a las causas de lesa humanidad, Carlos Olivera Pastor, debe revisar esas pruebas. Pero si algo no cambia, seguramente las rechace, como viene haciendo con el resto de las causas.
 
“En el libro, Ledesma era un contexto que no se podía obviar”, dice Castro. “Hubo dos apagones fuertes y hay muchos testimonios en los que es clarísima la relación con la empresa, sobre todo prestando los camiones con los que llevaban y trasladaban usualmente al personal.” Numerosos testimonios dieron cuenta de esa relación en los operativos de julio de 1976, desde el Nunca Más en adelante. Para Castro, la carta va en esa misma línea y da cuenta del acercamiento amistoso entre Blaquier y Martínez de Hoz.
 
Pablo Pelazzo es abogado querellante de las causas y está preocupado no sólo por lo que pase con Blaquier sino también por las demoras del proceso: hasta ahora no hay más de diez procesados en una provincia que no hizo juicios orales. Después de los reclamos que hizo el año pasado la Procuración General de Nación porque el juez Olivera Pastor rechazaba sistemáticamente los pedidos indagatoria, el juzgado elevó tramos parciales con muy pocos procesados y la mayoría está con detención domiciliaria. A esos problemas se suman las respuestas de la Cámara de Apelaciones de Salta, que dictó “falta de mérito” a los acusados de torturas, una figura que paraliza la situación de los imputados. Y el último problema fue el pedido del ahora ex defensor oficial del represor Luciano Benjamín Menéndez que, a contramano de lo que viene sucediendo en todo el país, pidió juicios con el viejo Código: es decir, por escrito, no públicos y sin las querellas."