FOCO Ludwig van Beethoven > fake news > música

EFEMÉRIDE MUSICAL

Ludwig Van Beethoven: Mito mata verdad

Ducentésimo quincuagésimo primer año de las fake news sobre Ludwig Van Beethoven: mito mata verdad, culpa de Anton Felix Schindler.

251 años atrás nació el hombre cuya verdadera historia se esconde tras el velo de las fake news difundidas quien fue su ayudante, Anton Felix Schindler: Ludwig Van Beethoven, uno de los padres de la música, eje de la cultura y de la civilización.

Es curioso, pero para adentrarnos en las espesas trama y urdimbre de la vida del emblemático e icónico músico pianista, clavecista, organista, armonista, director y compositor, Ludwig Van Beethoven, debemos comenzar por el instante inmediato posterior en el que el sincopado tempo que marcaba su músculo cardíaco se detuvo.

Resulta que, antes de morir, el maestro alemán le dejó a su ayudante 400 cuadernos de apuntes escritos desde la necesidad, cuando la sordera le impidió comunicarse. Su asistente, llamado Schindler, destruyó 264 y con el resto elaboró una sesgada e inexacta biografía del compositor sobre la que se construyó la imagen que hoy tenemos del músico. Pero, ¿cómo era realmente Ludwig Van Beethoven?

The Best of Beethoven

El réquiem de una vida

Beethoven le encomendó a su ayudante Anton Felix Schindler una misión específica estando en su lecho de muerte. La encomienda, por cierto, era clara y concisa; carecía de complejidad alguna.

Schindler, sin embargo, no fue capaz de ceñirse a la postrera voluntad del maestro: "Respeta la verdad, reúne mis papeles, dales el mejor uso posible, pero respeta la verdad estricta".

Muerto el maestro, Schindler se apoderó de sus 400 Cuadernos de Conversación (así les llamaba el genio al único canal de comunicación que había encontrado para comunicarse cuando el oído se le hizo esquivo y finalmente nulo, y cuando sumado a ello, entumeció la lengua por temor a no escucharse). Empoderado de la filarmónica que lo habitaba, emprendió la partitura que se escribe desde el silencio.

Schindler se dispuso a contarle al mundo quién había sido Ludwig Van Beethoven. Se sentó para hojear sus textos y resumir sus últimos nueve años de vida –aquel instante infinito: 10 años de silencio de corchea, en el que la sordera le había bajado todo el volumen del mundo hasta apagarlo- ese mismo calderón en el músico empezó a comunicarse con la gente que le rodeaba a través de apuntes.

Schindler se permitió una descarada licencia: escribió la paráfrasis, no la historia fiel.

Biografía Ludwig Van Beethoven

El efecto mariposa

Eso no fue todo, quien fuera el ayudante del genio se autoconvenció homologado para reescribir la historia de Beethoven: con derecho a juzgar el interés de sus ideas, a desechar párrafos, incluso a destruir los cuadernos que consideró políticamente incorrectos. Como el efecto mariposa: una variación en los datos iniciales que acaba dando lugar a una evolución completamente diferente a la fidedigna.

Ocultó al Beethoven real. Y creó uno nuevo. El que él quiso. El que nosotros conocemos: una versión apócrifa del maestro. A Schindler le corresponde el mérito y el demérito de escribir la primera y la más influyente biografía conocida de Beethoven, 'Biographie von Ludwig Van Beethoven' (Vida de Beethoven), pero también la menos fiel.

De los 400 cuadernos que el director de orquesta llenó de reflexiones, anotaciones personales, teorías musicales y controvertidas observaciones políticas, su ¿honesto amigo? puso a disposición pública solo 136 en la biblioteca de Berlín.

Un tercio de todo lo que Beethoven aún de muerto, tenía por decir. Destruyó el resto y con lo poco que decidió salvar elaboró un retrato del director de orquesta al que, además, le añadió líneas apócrifas y exageraciones varias. Pero la gente le creyó. Los estudiosos se apoyaron en su relato como base para ahondar en la figura de Beethoven, nacido hace hoy 251 años, y especialmente para entender cómo el hijo de un director de orquesta alcohólico y una mujer débil, propensa a la enfermedad, hija de un cocinero, acabó convirtiéndose en el compositor de la 5ta. Sinfonía.

Beethoven jamás se enteró de que sus orígenes habían sido vulnerados y avergonzada su estirpe y ascendencia.

En la introducción de su obra 'Beethoven: leyenda y realidad', Edmon Buchet profundiza en las distorsionadas radiografías que han parido biógrafos e historiadores sobre la personalidad del compositor alemán.

Para ellos, Beethoven siempre ha sido la víctima: Víctima de la aristocracia vienesa que, sin embargo, lo había acogido, valorado y ayudado desde el principio; víctima de su familia y, en particular, de su sobrino; víctima de las mujeres, del alcoholismo de su padre y de sus golpes; de una madre hipocondríaca, siempre víctima. Pero el compositor no encontró sus verdaderos enemigos en el mundo hostil que le tocó padecer, sino dentro de sí mismo.

BBC Grandes Compositores Ludwig Van Beethoven

La mentira tiene patas cortas

Lo cierto es que la vida de Beethoven fue apasionada. Utilizó todos sus contratiempos para crear e interpretar. Recurrió inteligentemente a sus amores, a sus decepciones, a sus complicadas relaciones familiares, a sus enfermedades y a sus crisis morales, exagerándolas, distorsionándolas, para extraer de ellas energía para convertirlas en fuente de inspiración.

Beethoven era un auténtico agitador, maniático, encerrado en su sordera, rodeado de amigos chismosos, de hermanos que no lo comprendían, de mujeres que se negaron a casarse con él, de un sobrino que no lo soportaba. Un hombre que utilizaba todo su dolor, exagerándolo incluso, para crear luminosas y poderosas sinfonías. Se dijo también de él que era hijo ilegítimo del rey de Prusia, Federico Guillermo II. Mentira.

De origen flamenco y plebeyo, Beethoven fue obligado desde muy pequeño, por capricho de un padre abusador, a estudiar música. Lo trataba con crueldad. Lo encerraba en el sótano….

Aun así, el niño comenzó a brillar. Lo hizo a su manera. Alejándose de las notas indicadas en las partituras, improvisando, inventando tempranamente.

Angustiado, Beethoven se bloqueó. Fue incapaz de progresar en la escuela y, aislado, se sumergió en sus propias fantasías y en la música hasta que entró en la veintena, década en la que su carrera comenzó a consolidarse.

Beethoven no fue un niño prodigio, como Mozart, pero tras la muerte de sus padres se trasladó a Viena y encontró allí una vía de escape. Nunca más abandonó la capital austriaca. Compuso, se relacionó con otros artistas, publicó su primera obra importante y comenzó a dar conciertos. Una época, la de los primeros años en Austria, plagada de ininterrumpidos triunfos personales. Fue ahí cuando le propuso matrimonio a la cantante Magdalena Willmann, que se negó porque consideraba que Beethoven era feo y estaba medio loco.

En 1800, Beethoven organizó un concierto en Viena en el que presentó su 1ra. Sinfonía. Luego, se embarcó en varias giras europeas y se ganó el respeto de los grandes mecenas de la ciudad. Y entonces apareció la sordera -secuela de los golpes propinados por su padre en los años de la infancia- discreta al principio, comenzó poco a poco a atormentarlo. Se planteó incluso el suicidio. Pero se aferró a la música.

El tormento y la rebeldía se apoderaron de sus sonidos mientras en Europa triunfaba la revolución. En medio de tal conmoción engendró piezas tan memorables como la Sonata para piano N°8, conocida como Patética, y la Sonata para piano N°14, también llamada Claro de Luna.

La capacidad auditiva de Beethoven evolucionó de manera inversamente proporcional a su actividad creadora. Cuando más intensa su sordera, más fértil su genio. Sufría enormemente, entonces escribía. De ese Beethoven salió la 5ta. Sinfonía, la 6ta. Sinfonía o Sinfonía Pastoral, la Obertura Coriolano y la obra para piano, Para Elisa.

Beethoven pasó los últimos años de su vida casi totalmente aislado por su enfermedad, relacionándose solamente a través de sus cuadernos. Su último gran éxito fue la 9na. Sinfonía, culminada en 1823. Dicha himno a la creatividad y a la sensibilidad musical se convirtió en la obra con mayor éxito político en Occidente hasta el punto de ser designada como el himno oficial de Europa, más conocido como el Himno de la Alegría.

Beethoven falleció el 24 de marzo de 1827. En su escritorio encontraron el Testamento de Heiligenstadt, redactado en 1802, una carta escrita a sus hermanos en la que relata su desesperación y profunda amargura, y una desgarradora carta de amor. Estaba dirigida a su Amada inmortal, a quien se dirigía en estos términos en el acápite inicial: “Mi ángel, mi todo, mi mismo yo”.

Enterate de todas las últimas noticias desde donde estés, gratis.

Suscribite para recibir nuestro newsletter.

REGISTRATE

Dejá tu comentario