ENTREVISTA

La vicegobernadora frenó a Sapag y la re-re

No fue la primera vez que Ana Pechen marca distancia de Jorge Sapag: esta vez dijo que no comparte su defensa de la re-reelección. Advirtió que reconoce el liderazgo del gobernador y le responde lealmente, pero desde sus propias convicciones.

 

 
 
"La vicegobernadora acaba de poner el dedo en la llaga. En una entrevista con este diario, consideró que hablar de re-reelección a menos de un año de iniciada la gestión es algo "extemporáneo". Ana Pechen no se detuvo en analizar si es conveniente o no introducir la re-reelección en la Constitución provincial. Tampoco desafió a su jefe –a quien le sigue reconociendo el liderazgo–. Se limitó a señalar que hablar de un nuevo cargo ejecutivo cuando faltan tres años y cuatro meses para concluir el actual no es razonable, porque el momento para plantear algo así está, en todo caso, aún muy lejos en el tiempo. Y debería estarlo también –lo decimos nosotros– en las prioridades de quien debe cumplir un mandato.
 
Tiene razón Pechen. Sin embargo su postura –definida por ella misma como "matices" en relación a la de Sapag– no debería sorprender a nadie: simplemente es de sentido común admitir que el planteo de la re-re es, por sobre cualquier consideración de tipo constitucionalista, demasiado prematuro. Tan de sentido común es que lo contrario defrauda, porque entonces lo más importante no es cumplir el compromiso electoral sino prepararse todo el tiempo para garantizar otra vuelta.
 
Con todo, se podría decir también que lo de Pechen no es "político", que lo "político" entendido en el uso más común del término hoy día sería que la vicegobernadora aplaudiera la iniciativa del gobernador, que se sumara como ya lo han hecho otras figuras del partido y del gobierno, encolumnándose detrás del nuevo eje de construcción de poder.
 
La verdad es que esta forma de ver lo "político" lleva implícita la degradación de que ha sido objeto la actividad durante las últimas décadas en la Argentina, al punto de convertir lo que debe ser un instrumento fundamental de construcción de ciudadanía en algo vil, perverso.
 
En este esquema, la "política" no es algo bueno y los responsables de todo son "los políticos". Esta forma de pensamiento, que se extiende mucho más allá de este ejemplo, pone toda la responsabilidad por lo que ocurre afuera y rechaza cualquier posibilidad de asumir la cuota propia. Lo cierto es que los políticos y la sociedad se retroalimentan mutuamente. No hay una clase política que hace 'lo que quiere' y pone sus propios intereses por delante, sin una sociedad que la genera y la moldea. En este juego uno y otro son, alternativamente, víctima y victimario; verdugo y ajusticiado.
 
"Los argentinos somos personalistas", dijo Pechen en un momento de la entrevista. Y tampoco se equivocó, aunque eso incluye la esencia del partido en el que milita. La verdad es que la sociedad argentina es personalista y sus políticos también lo son. No se conoce o casi ningún líder en este país que haya construido la candidatura de su heredero. El más notable de todos ellos, Juan Perón, nos legó un desastre. Y en el MPN, parece, la única forma de sucesión es la del propio protagonista.
 
(...) En el entorno de Sapag señalan, justamente, que cerrada la posibilidad de un nuevo período por la cláusula constitucional su jefe estaba empezando a perder la posibilidad de conducir a su propia tropa; en suma, estaba comenzando a apreciar que sus posibilidades de gobernar se diluían. (...)".
 
La entrevista de Néstor Mathus a Ana Pechen:
 
–¿Está de acuerdo en modificar la Constitución para introducir la re-re?
 
–Es una discusión extemporánea.
 
–Sapag lo dijo con todas las letras.
 
–Bueno, sí, es extemporánea... Hace apenas ocho meses que se inició el gobierno y debemos ser el único país preocupado por quién será presidente o gobernador en 2015. Hoy las preocupaciones son solucionar problemas más graves de la gente: alimentación, salud, educación. No me parece saludable. Desde mi punto de vista, de donde vengo, la academia, una reforma requiere discusiones sobre principios, doctrinas. Me hace feliz que (Sapag) tenga un liderazgo que hace que algunos pidan su re-reelección. No se modifica una Constitución solo para…
 
–Sapag dijo que no es una cuestión de fondo.
 
–Acepto su visión, pero creo que la discusión debe darse más adelante. De hecho no hablaba de que iba a ser candidato, sino que estaba compartiendo la mirada de algunos dirigentes que a nivel nacional lo están diciendo.
 
–Lo único que le faltó decir es que será candidato. ¿Usted no piensa que debe seguir en 2015?
 
–No digo eso. Digo que para hablar de re-re con la reforma hay que hacerlo más adelante.
 
–Es un punto en el que no está de acuerdo con él. ¿Por eso no aparece en los carteles?
 
–¡No, no! De ninguna manera. Toda la vida elegir la fórmula correspondió al gobernador y sería imprudente condicionarlo a tener un compañero. Lo acompaño en todas sus decisiones, pero tenemos matices, por el sector de donde venimos, él y yo.
 
–¿Sector del partido?
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–No, de las profesiones. Somos de un mismo sector del partido. ¡Claramente! Tengo absoluta lealtad al gobernador, sé qué significa disciplina partidaria y la respeto.
 
–¿Cristina 2015 tampoco?
 
–No soy la que decide, primero que soy del MPN no del FpV, lo veo como un ciudadano. En estos casos es la sociedad la que se expresa. No veo que la sociedad se exprese, se expresan los políticos. Me gustaría escuchar a la sociedad que represento, la neuquina. Si hay en la sociedad ese clamor auténtico de que eso se repita seré la primera en acompañarlo. Hoy por hoy es temprano, hay que esperar, por eso me resisto a hablar de re-re en 2012.
 
–Dicen que es la tercera en imagen e intención de voto.
 
–Podría decir que después de Sapag soy la primera... (risas)
 
–¿Usted no es un soldado, no aceptaría ser candidata a senadora?
 
–Hay principios y límites éticos. Soy un soldado pero tengo límites. Cuando alguien me invitó a estas posiciones sabía que tenía esos límites y creo haberlo demostrado en más de una oportunidad. Hemos tenido matices con el gobernador. Tomé un compromiso hasta 2015 y pretendo cumplirlo. Hay gente que está pensando qué cargo nuevo va a tener en la política. Yo no. Ni el partido ni el gobernador me han dicho que tengo que ser candidata a senadora. Algunos lo han dicho y respondí desde mis convicciones.
 
–¿Cuando le dijo que tenía que ser candidata a intendenta respondió que no?
 
–¡Ahh, sí! (risas).
 
–¿Era necesario emitir bonos?
 
–La coparticipación supo estar en valores mucho más altos, el 46% venía a las provincias y ahora viene el 26%; las regalías de petróleo y gas cayeron un 20%; los salarios aumentaron entre 110 a 140%, y si antes las regalías nos alcanzaban para pagar todos los sueldos hoy están al 30% de los ingresos. Si todo esto uno lo pudiera mejorar no necesitaríamos el endeudamiento y creemos, como la presidenta, que de los momentos difíciles no se sale con restricciones ni recortes, sino generando más actividad, más trabajo y logrando que la economía funcione.
 
–¿Valora el apoyo de otros bloques para sacar la ley?
 
–Valoro todo el trabajo legislativo, porque más allá de las distintas miradas ideológicas hay una necesidad de solucionar los problemas de la gente.
 
–La sensación es que fue un toma y daca por obras.
 
–No fue un toma y daca, se comparte una decisión. Hubo la necesidad de obras que estructuraron el Ejecutivo y los ministerios. Se discutieron previamente las más necesarias.
 
–¿Los bonos no son la campaña de Sapag?
 
–No, no son campaña. Son proyectos que están y no tenemos otros recursos para abordarlos.