ENTREVISTA

Lula vs. Gilmar: Arde Brasil

Año de elecciones municipales en Brasil. Se arrastra un 2011 de grandes conmociones políticas: 9 ministros fueron relevados, y solo 1 no fue por denuncias de irregularidades. Luego, la actividad económica que no reacciona tal como lo esperaba Dilma Rousseff. Y 2 grandes casos de corrupción. Uno (Mensalao) con fallo pendiente del Supremo Tribunal Federal, algo que el Partido dos Trabalhadores gobernante quisiera dejar para más adelante. Otro ('Carlinhos Cachoeira'), que provocó la creación de una Comisión Parlamentaria Mixta Investigadora intentando, desde el PT, apuntar a sus opositores. En ese contexto, el encuentro entre el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva y un ministro del Supremo Tribunal, Gilmar Mendes, quien denunció que Lula lo quiso extorsionar.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Previsible el enojo de la revista CartaCapital con el ministro del Superior Tribunal Federal de Justicia brasilero, Gilmar Mendes: el semanario de Mino Carta es competidor de Veja -que reveló la denuncia contra Luiz Inácio Lula da Silva- y, mientras que la publicación de Editora Abril es opositora al Partido dos Trabalhadores (PT), CartaCapital es oficialista.

Así, CartaCapital ejecutó 2 acciones de contraataque en nombre del 'lulismo' (ya que a la presidente Dilma Rousseff no la golpea el bochorno protagonizado por el ex Presidente).

Por un lado, se cuestionó al magistrado Gilmar a causa de una acción anterior. Curioso que CartaCapital embista contra Mendes, cuando éste ha votado tantas veces en forma favorable al PT que el argumento de CartaCapital hasta podría volverse en contra de esos fallos que benefició al partido político gobernante. Aquí el 1er. cuestionamiento que se refiere a un caso antiguo, que derivó en el despido que tuvo que hacer el entonces Presidente de quien era su jefe de inteligencia, un hecho que precisamente Lula le reprochó a Mendes durante el encuentro reciente que derivó en escándalo:

"En la primera vez que la triangulación Veja - Demóstenes Torres – Gilmar Mendes funcionó, le tocó al entonces Presidente de la Corte Suprema de Justicia el papel más absurdo. Veja publicó una supuesta escucha telefónica de los ministros de la Corte Suprema de Justicia y reprodujo una conversación irrelevante entre Mendes y Torres como prueba. Algo que podría haber sido grabado por cualquiera de los dos o simplemente, narrado al reportero. El audio de la conversación nunca apareció.

Debido a la supuesta escucha, el ministro llamó al entonces presidente Lula "para hablar". El episodio resultó en la destitución del diputado Paulo Lacerda de la Agencia Brasileña de Inteligencia (Abin) y en el posterior entierro de la Operación Satyagraha, para la gloria de banquero Daniel Dantas.

La Policía Federal investigó la denuncia, hizo un rastreo y no encontró ninguna escucha. Dado el hecho, Mendes salió con lo siguiente: "Si la historia no era verdad, era por lo menos creíble". Hasta ahí... No hubo más novedades.

Ahora, el ministro del Supremo reedita un 'deja vu' con Veja (esta vez no pudo contar con los servicios del senador Torres, por razones de fuerza mayor, tal como sabemos) (N. de la R.: Torres se encuentra en graves problemas políticos y judiciales por su relación con el banquero del juego ilegal 'Carlinhos Cachoeira'). Mendes acusa una supuesta presión del presidente Lula para sofocar la sentencia del Mensalão (N. de la R.: escándalo de corrupción que golpeó fiero al gobierno de Lula y que detonó por una denuncia de Veja con información aparentemente acercada por el tal 'Cachoeira'). Dos participantes de la reunión desmienten: el propio Lula y el ex ministro Nelson Jobim. Son dos contra uno.

¿Y qué pasa?

El lunes 28/05, en entrevista con Jornal Nacional, Mendes apareció agitando su texto. Dice haber "inferido" que Lula quería presionarlo a intentar retrasar el juicio del Mensalão. Registrese: el ministro lo infirió."


Por otra parte, CartaCapital avanzó con algunas preguntas acerca de Mendes para intentar acusarlo a él por buscar la entrevista y por haber demorado su difusión. Sin duda algunos de los interrogantes son muy interesantes y vale la pena leerlos:
 
"La reunión entre el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el ministro del STF, Gilmar Mendes, informado en la edición de esta semana de la revista Veja, ha acaparado la atención de los medios en los últimos tres días.
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Desde el sábado (26/05), hubo tiempo suficiente para que la oposición y entidades como la OAB (Ordem dos Advogados do Brasil, la federación de abogados) se manifestaran públicamente en contra del supuesto intento de injerencia de parte del ex Presidente en un asunto del Poder Judicial. Según la revista semanal, Lula se comprometió a aliviar la situación de Mendes en la CPI, si tuviera apoyo para posponer la sentencia del juicio del Mensalão.

También fue tiempo suficiente para que parte de la prensa escribiera editoriales sobre el choque de versiones de los involucrados -y esto a pesar de que Lula y el ex ministro Nelson Jobim, el anfitrión del encuentro, negaron con todas las palabras el informe de Veja, y Gilmar Mendes, negó, en parte, la versión que se le atribuye-.

El hecho es que en esos tres días, algunas preguntas continúan sin responderse. Hasta ahora nadie fue capaz de explicar:


> ¿Quién solicitó la reunión y por qué?

> ¿Por qué Gilmar Mendes demoró un mes en revelar la "presión" de Lula?

> ¿De qué le serviría a Lula presionar a Mendes? El magistrado no comanda más el Supremo Tribunal Federal, no es relator ni revisor del juicio por el Mensalão ni es tan querido en la corte como para influir en el voto de la mayoría?

> ¿Por qué, frente a tal presión, Mendes no convocó a una reunión con otros ministros de la Corte Suprema de Justicia para revelar los hechos y exigir medidas?

> ¿Por qué eligió manifestarse a través y solo de la revista Veja?

> ¿Por qué los medios de comunicación siempre adularon al ex ministro Nelson Jobim, ahora no le dan la mínima importancia a sus desmentidas, arrojando por tierra la versión de Mendes?


> ¿El ex jefe del STF anduvo o no en el jet de 'Carlinhos Cachoeira' para volver de Berlín? (En la noche del martes, Mendes presentó facturas que, según él, demuestran que el dinero de los pasajes salió de su bolsillo)."

La entrevista

A su vez, el magistrado Gilmar Mendes le concedió una entrevista a a la corresponsalía en Brasilia del diario O Globo, de Rio de Janeiro, para ratificar su posición. Aquí el texto:

Indignado con lo que afirma es una torpe acción orquestada para debilitar a la Corte Suprema, llevar al tribunal a la fosa común, debilitar la institución y establecer la nulidad de la Corte, el ministro Gilmar Mendes, dijo en una entrevista en su oficina, el martes 29/05 por la tarde, que Brasil no es la Venezuela de Hugo Chávez, donde el mandatario, cuando un juez lo contraría, manda a arrestarlo.

Gilmar creer que, por detrás de esa estrategia, está el intento de empujar la sentencia del Mensalão para tomar la Corte Suprema de Justicia en un momento de transición, con 3 jueces más jóvenes, recién nombrados, 2 de los más experimentados a punto de salir, y una presidencia en carácter de tapón.

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Gilmar, quien dice haber tenido una excelente relación personal con Lula, afirma que se sorprendió por el enfoque reciente del ex Presidente en la casa del ex ministro Jobim Nelson. Gilmar afirma que hay estrés alrededor de la sentencia del Mensalão y que los involucrados están haciendo que la sentencia ya esté en curso. Ocurre que, irónicamente, de acuerdo a su punto de vista, las acciones para abortar el juicio están precipitándolo.

-¿Cómo fue la conversación con el presidente Lula?

-Comenzó absolutamente normal. Entonces me di cuenta que él se refirió varias veces al tema de la CPMI (Comisión Parlamentaria Mixta Investigadora sobre el caso de 'Carlinhos Cachoeira'), hablando del control que tenía sobre ella. La tercera o cuarta vez que lo dijo, me sentí obligado a decirle: "No tengo miedo a la CPMI, no tengo nada con Demóstenes".

-¿Eso sonó a provocación?

-Sí. Su reacción fue la de volver a la silla, le dio un susto. Luego dijo: "¿Y el viaje a Berlín? ¿No existe esa historia del viaje a Berlín? Entonces me di cuenta que había una intriga en el aire y me esmeré en aclararla.

-¿Antes de eso él había mencionado el Mensalão?

-Sí. Fue una conversación normal. Dijo que no creía conveniente la sentencia ahora y yo le dije que no había manera de que el tribunal no juzgara el caso. Visiones diferentes y sinceras. Es natural que él pueda tener una evaluación, un interés acerca del momento del juicio.

-¿Es una señal de que el presidente Lula no se despegó del cargo.

-No estoy en condiciones de evaluarlo. Lo que sí puedo decir es él que es un ente político, que vive así las 24 horas. Y puede ser que esté muy presionado por quien sí está interesado en el juicio.

-En relación a la pŕóxima jubilación de dos ministros del Supremo Tribunal, ¿cree que los nombramientos pueden responder a un criterio ideológico?

-Es una presión que puede ocurrir. Toda mi defensa en relación a concretar el fallo durante este semestre se refiere a que es el tiempo adecuado de tramitación de ese proceso judicial. El presidente (del Supremo Tribunal) Ayres Britto ha hablado que el proceso está maduro. Por otro lado, en caso de una demora llevará a la ausencia de esos dos ministros que participaron en la recepción de la queja y conocen el proceso, que ocurrió bajo una fuerte tensión, y obviar eso puede ser sumamente inconveniente para un tribunal de este tipo, que cumple un papel de moderación.

-A partir de la publicación de su conversación con el presidente Lula, ¿ahora los ministros del STF serían presionados para condenar a los acusados, y así no parecer que están al servicio de Lula?

-No debería ser así. El Tribunal tiene la suficiente credibilidad para juzgar de manera independiente (...) Lo que realmente me parecía heterodoxo, inusual, fue esa insistencia en la CPMI y tratando de vincularme en algo irregular. Y de forma desinformada.

-Quien está articulando posponer lo del Mensalão ¿está provocando el tiro por la culata?
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-Yo creo que sí. Y tal vez, no repara en que Brasil no es la Venezuela de Chávez... él mandó hasta detener un juez. Una diferencia con Brasil es que goza de instituciones fuertes y estables. Mire la importancia de la Corte en ciertos momentos. Podríamos mencionar varios. Un ejemplo obvio: la acción firme de la Corte liberó al gobierno del apriete de la policía. Si miramos la crisis de los juegos de azar, de los bingos, era un cuadro de corrupción que involucraba al gobierno. Y la Corte Suprema de Justicia comenzó a declarar la inconstitucionalidad de las leyes provinciales que permitían los juegos de azar, y estableció incluso el acta de los bingos.

-Después de que el ministro Jobim lo desmintió, ¿Ud. habló con él?

-Sí. Jobim dijo que el informe era falso. Le dije: "No, el hecho no es falso". La revista Veja compuso aquello como una colcha de retazos, a partir de información de varias personas. Después me buscaron. Obviamente, ese relato tiene interpretación. El hecho en esencia sucedió.

-¿El juicio ya está en marcha?

-Sí, de alguna manera. Por ironía del destino, tal vez estos intentos de anular la sentencia o de atrasarlas terminó precipitándola, o volviéndola inevitable.

-¿El momento es de crisis?

-Está delicado. El país tiene instituciones fuertes, eso nos permite resistir, avanzar.

-¿Hay una acción deliberada para interrumpir procesos en curso?

-Ah, sí.

-¿Existe alguna fijación en su figura?

-Eso es sintomático. Ellos fueron plantando noticias.

-¿Cuál es la razón?

-Tengo la impresión de que una de las razones debe ser el intento de anular las iniciativas de la Corte en relación al juicio de este caso.

-Pero, ¿por qué con Ud?

-No lo sé. Yo venía defendiendo eso de manera enfátic a (el juicio del Mensalão cuanto antes). Desde el año pasado lo vengo defendiendo. El Tribunal está pasando por un momento muy complicado. Tres jueces más jóvenes, recién nombrados, dos de los más experimentados a punto de irse, una presidencia en carácter de tapón. Eso debilita el liderazgo. Así, es un poder en carácter descendente.

-¿Una Corte con ministros nuevos es más débil que una con ministros más experimentados?

-No es eso. Pero los ministros nuevos, obviamente, no tienen todavía la cultura de la Corte, al punto de que participan poco del debate público, naturalmente.
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-Dicen que los acusados del Mensalão desean retrasar el juicio hasta después de los reemplazos en la Corte.

-Es un punto de debilitamiento de la Corte. Si tenemos ese juicio, además del riesgo de prescripción en el próximo año, provocaremos a esos colegas y al Tribunal una sobrecarga de sospecha.

-¿Habrá sospechas si la designación de ellos se pauta durante el juicio?

-Se abrirá una discusión de ese tipo, lo que es altamente inconveniente en este contexto.

-Su voto en el momento de la denuncia no fue de los más fuertes...

-No.  Es una sorpresa. Por eso, ¿por qué este ataque contra mí? En materia penal, me encuadro entre los más liberales. Incluso cargué con el peso de ser el miembro ponente del caso Antonio Palocci, con las críticas que me llegaron, fui en contra de la acusación de Aloizio Mercadante, defendí con firmeza la recepción de la denuncia de José Genoino en Minas Gerais. Nadie tiene que pedirme cautela en materia de procesos penales. Combato el populismo judicial, especialmente en casos penales, lo denuncio.

-Todas las figuras que usted ha mencionado son prominentes petistas. ¿Por qué quiere atacarlo ahora?

-Desde el comienzo de este caso hay una sucesión de rumores, valiéndose inclusive de ese poder perverso, esta asociación de fugas, Policía Federal, acceso a la CPMI. Al igual que hicieron con Gurgel (Roberto, fiscal general de la República), de alguna manera.

-¿Un ex Presidente empeñado en presionar al STF no muestran un alto grado de desesperación por la posibilidad de condena del Mensalão?

-Es difícil de clasificar. Mi indignación viene de que el propio Presidente podría estar implicado en la propagación de rumores. Y, a partir de la desinformación, es un problema.

-¿Él pudo haber sido usado?

-Sí, de sobremanera... Él no tiene tiempo para trabajar estos temas, se ocupa de su salud (N. de la R.: Lula da Silva acaba de terminar un tratamiento oncológico). Alguien está elaborando ese tipo de información. Me fui a Berlín en un viaje oficial por el STF. ¿Para qué alentar esa especie de mito? Son historias irresponsables. Todos los agentes de la administración podrían esclarecer eso.

-¿Estos ataques no llegan a la Corte Suprema?

-Por supuesto, obvio. La intención, obviamente, no es solo que me alcance, es afectar a la propia institución, llevarla a la fosa común.

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