Google recordó que hoy (03/09) Sergei Dovlatov cumpliría 80 años y le dedicó un doodle. Dovlatov, ruso pero entre judío y armenio, es un ícono de los disidentes soviéticos, gran escritor que la ex URSS le negó la posibilidad de expresarse. Es la efeméride de hoy.
LIBERTAD DE EXPRESIÓN
El Doodle que no vemos: Sergei Dovlatov
Sergei Dovlatov nunca será un doodle muy popular pero vale la pena atreverse a conocer de qué trata un disidente luchador de la libertad de expresión.
Sergei Dovlatov nació el 03/09/1941 en Ufa, y se crió en Leningrado (hoy San Petersburgo) en una familia de creativos, fue periodista, escribió cuentos de ficción y chocó con la censura, motivo por el cual su prosa se publicó recién a fines de la década de 1970 a través de 'samizdat', red de publicaciones clandestinas.
Dovlatov logró emigrar a la ciudad de Nueva York en 1979, y no demoró mucho en llegar a coeditor de 'The New American', sobre emigrados y la emigración.
En 1980, 'The New Yorker' comenzó a publicarle sus ficciones, irónicas, cargadas de humor ruso. El éxito le permitió decidirse a entregar un libro cada año.
Por ejemplo, 'La maleta', de 1986, ingeniosos relatos autobiográficos inspirados en el contenido de la maleta que se llevó desde la URSS a USA.
En Moscú, sus trabajos se publicaron recién en 1989, y como no hay profeta en su tierra, es en Nueva York donde hay una esquina que lo recuerda: Sergei Dovlatov Way.
Murió demasiado joven, en 1990. Antes dejó obras como 'Oficio', una tragicomedia autobiográfica, colección de situaciones grotescas, diálogos imprevisibles e individuos surrealistas en una realidad que contrasta con los dogmas inculcados por el régimen soviético.
En ese texto, 'Solos de Underwood', relata sus intentos fallidos de publicar su obra en la ex URSS y su progresivo dominio del arte de recibir el rechazo a sus manuscritos. Las cartas de rechazo editorial lo empujan a buscar refugio en el periodismo y el alcohol.
La 2da. parte de ese libro se titula 'El periódico invisible', y es su historia en Nueva York, en 1984 y 1985, ya instalado en Queens, el barrio rusófono de Forest Hills, y la creación de 'El nuevo americano', periódico para la comunidad de expatriados.
Dovlátov perteneció a una generación esperanzada ante ciertos signos de aperturismo, reformadores de la estética, cuestionadores del realismo socialista, amantes de las emociones genuinas, la ironía, el habla de la calle.
A los creadores más conflictivos se les invitaba a solicitar el visado de salida. Dovlátov, sin trabajo, perseguido, vetado y alcoholizado, fue uno de ellos.
Pero no le fue fácil:
Dovlátov es un símbolo de quienes arriesgaron su libertad física en nombre de la libertad de expresión. Merece respeto más allá del placer de su lectura, que compartimos aquí:












