El sábado 26/04 será el homenaje, al cumplirse 100 años, del inicio de una de las hazañas ecuestres más memorables de la historia argentina, que comenzó en el predio de La Rural (Ciudad de Buenos Aires) el 24/02/1925: los caballos criollos Gato y Mancha iniciaron su travesía hacia Nueva York (USA), con el jinete suizo Aimé Tschiffely.
En 2025, en el Paraje Solanet y la Estancia El Cardal, en Ayacucho (Provincia de Buenos Aires), se recordará aquel épico recorrido de 21.500 kilómetros, en 504 etapas, a lo largo de América.
Tschiffely y sus compañeros equinos enfrentaron desiertos abrasadores, alturas vertiginosas, precipicios temibles y cruces de ríos impetuosos, superando incontables adversidades a lo largo de más de 3 años y 5 meses de travesía. La histórica travesía exhibió la resistencia y fortaleza del caballo criollo, y devino en símbolo de determinación y coraje. Es oportuno que la argentinidad recupere la memoria de sus hazañas.
El homenaje
Los caballos del viaje fueron criados en la Patagonia por el cacique tehuelche Liempichún, y luego adquiridos por Emilio Solanet, veterinario y criador, quien los llevó a su estancia El Cardal:
- Gato: Bayo gateado de 15 años, tranquilo.
- Mancha: Overo rosado de 16 años, arisco pero muy fuerte.
El caballo criollo desciende del caballo ibérico, genética derivada del caballo berberisco del norte de África, del caballo del Valle del Guadalquivir (Andalucía) y otros caballos de trabajo llamados 'jacas' o 'rocines'.
Los primeros caballos ingresaron al Continente con Cristóbal Colón en 1492 en Santo Domingo (Isla La Española) pero en especial con Pedro de Mendoza (1536). Luego, con Diego de Almagro en Perú (1535). Hasta entonces, en el continente sólo existía la llama como animal de transporte y carga.
También en 1541, Alvar Núñez Cabeza de Vaca en Brasil.
Sin embargo, en ningún lugar se reprodujeron como en el Río de la Plata. En 1580, al llegar Juan de Garay, consideró a las caballadas como “fantásticas” (abundantes y de excelente calidad).
Los pueblos aborígenes aprendieron a alimentarse de su carne, y después establecieron un vínculo expresado en la "doma india".
El jinete, Aimé Félix Tschiffely, era un profesor suizo radicado en la Argentina, apasionado por los caballos y aventurero incansable. Fue él quien tuvo la audaz idea de cruzar el continente a caballo para demostrar la fortaleza de los equinos criollos.
Gato, Mancha y Aimé atravesaron 13 países, con meteorologías bien diferentes: desde los -18°C en los Andes hasta los 52°C en los desiertos de Centroamérica.
Los 3 batieron el récord mundial de altitud en Bolivia, al alcanzar los 5.900 metros sobre el nivel del mar.
En México, Gato sufrió una lesión y tuvo que permanecer un tiempo en recuperación.
Mancha, en cambio, continuó el viaje con Tschiffely, mostrando una resistencia asombrosa.
El 20/09/1928, Aimé y Mancha (Gato llegaría más tarde) arribaron a Nueva York.
Los caballos volvieron a El Cardal en diciembre de 1928: Gato murió en 1944 y Mancha en 1947. Ambos permanecen embalsamados en el Museo de Transportes de Luján, como testimonio de su hazaña.
Cada 20/09 se celebra el Día Nacional del Caballo, en honor a esta increíble travesía.
Tschiffely escribió un libro sobre esta aventura: 'Tschiffely's Ride' (1933), traducido al español como 'De Buenos Aires a Nueva York a Caballo'.
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Emilio Solanet, nieto de Emilio, el impulsor de la raza criolla que prestó sus caballos a Aimé Tschiffely, es el anfitrión: "Los esperamos en 'El Cardal', el campo de nuestra familia, para celebrar esta fiesta criolla”.
Para mayor información:
Emilio Ceferino Solanet y familia
Tel: +54 9 249 427-8841 / +54 9 249 459-0957
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