A 3.854 metros de altura sobre el nivel del mar en el paso del Bermejo, en plena cordillera y justo en la línea de la frontera de Chile y Argentina, se alza majestuoso el monumento del Cristo Redentor de los Andes. Una simbólica obra a la paz, el Cristo Redentor de los Andes cumple 120 años desde su inauguración.
BENDICIÓN DESDE LOS CIELOS
Cristo Redentor de los Andes: La historia detrás de un símbolo de paz a casi 4000 metros de altura
El Cristo Redentor de los Andes, símbolo de paz entre Argentina y Chile, cumple 120 años. Majestuoso monumento inaugurado en 1904 en la cumbre de la cordillera.
Un pacto de paz entre Argentina y Chile
Todo comenzó cuando el por entonces Papa León XIII, a través de cartas encíclicas, rogó por un mundo de paz y armonía, junto con solicitar mayor devoción por el Cristo Redentor. Considerando dicha petición y, ante la inminente guerra entre Argentina y Chile, el obispo de San Juan de Cuyo, monseñor Marcolino del Carmelo Benavente, se comprometió, en 1900, a realizar una colecta para levantar una estatua colosal al Cristo Redentor e instalarla en la cumbre de la Cordillera de los Andes, que recordara el mensaje de paz que Jesús había traído al mundo.
La estatua del Cristo continuaba en el Colegio Lacordaire, donde se reunía la Asociación de Madres Cristianas presidida por Ángela de Oliveira Cézar, quien consideró que, en atención a las nuevas circunstancias, sería una buena idea trasladarla al límite mismo de ambos países, en lo más alto de la Cordillera de los Andes, en caso de que firmaran la paz, como un símbolo de unión entre ambos países.
El obispo de San Juan de Cuyo aceptó la propuesta e inició las gestiones para convencer a las autoridades de las dos naciones. Ángela de Oliveira Cézar era amiga del presidente Julio Argentino Roca y lo convenció para que visitara el establecimiento educacional para ver la estatua, asistiendo también una delegación chilena. En el encuentro se acordó instalar el monumento en el límite fronterizo, estableciéndose el 13 de marzo de 1904 como día de su inauguración.
La construcción del Cristo Redentor de los Andes
Su construcción tuvo la connotación de conmemorar la superación pacífica al conflicto por temas limítrofes entre los dos países, ya que se estuvo muy cerca de llegar a un enfrentamiento bélico.
Con casi 7 metros de altura y pesando 4 toneladas, el Cristo Redentor sostiene en su mano izquierda la cruz, apoyada sobre el hemisferio terrestre, y con la derecha imparte la bendición. La figura de Jesús se colocó de manera que mira siguiendo la línea del límite, en pie sobre la mitad de un globo terráqueo.
En el pedestal, construido de hormigón y acero laminado para soportar los fuertes vientos de la cordillera, hay un altorrelieve en el que se aprecian dos damas con túnicas abrazadas, que representan la unión de los dos pueblos, inspiradas en los retratos de la primera dama de Chile, María Errázuriz Echaurren de Riesco, y de Ángela de Oliveira Cézar.
Grandiosa ceremonia inaugural
La mañana del 13 de marzo de 1904 llegaron por tren hasta Las Cuevas la comitiva argentina como las personas que iban a participar de la ceremonia, como corresponsales de distintos diarios, de las empresas de telégrafo Pacífico, Europea, Centro y Sud América, y gran cantidad de fotógrafos. Se calcula que presenciaron el acontecimiento cerca de 3 mil asistentes.
A las 9 de la mañana, hicieron cumbre las tropas del Ejército argentino y una hora después lo hicieron las tropas del Ejército chileno. Los militares argentinos se colocaron del lado chileno frente al Cristo y entonaron el Himno Nacional chileno; en tanto que los militares chilenos se colocaron del lado argentino interpretando el Himno Nacional del vecino país. Tras ello, los ejércitos de ambos países ejecutaron juntos las 21 salvas de reglamento.
A la ceremonia no pudieron asistir los presidentes argentino Julio Argentino Roca y el chileno Germán Riesco, pero sí lo hicieron los ministros de Relaciones Exteriores, Raimundo Silva Cruz, por Chile, y José Antonio Terry, por la Argentina, junto al arzobispo de Buenos Aires, Mariano Antonio Espinoza, y los obispos Benavente de San Juan de Cuyo (Argentina) y Ramón Ángel Jara de San Carlos de Ancud (Chile).
Después de varios discursos se celebró una misa en la que Jara pronunció la frase "Se desplomarán primero estas montañas, antes que argentinos y chilenos rompan la paz jurada a los pies del Cristo Redentor", la que después fue grabada en una placa que se encuentra instalada en la base del monumento.
Desde ese día, son miles de personas las que visitan este simbólico e imponente monumento, desde niños hasta adultos mayores, autoridades, viajeros, deportistas, integrantes de diversas instituciones y agrupaciones, que provienen de diversos países, entre muchos visitantes, realizándose también distintas actividades.
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