LIN MANUEL MIRANDA

In the Heights: Carta de amor y protesta a los sueños y la esperanza latina

Que hermoso cuando las películas son mucho más que una historia, son una carta de amor hacia una cultura, un lugar y una forma de vida. Esto es exactamente lo que sucede en 'In The Heights', el gran hit de Broadway, de Lin Manuel Miranda, cuya adaptación llegó a la pantalla grande. Un abrazo a la cultura latina, a la comedia musical y a los sueños, por más grandes o pequeños que sean.

Desde que se conoció la noticia del desarrollo de la película de In The Heights, supe que iba a ser un éxito, o por lo menos no iba a ser olvidable. Esto se debe simplemente al nombre de la persona detrás de la obra: Lin Manuel Miranda, el hombre con raíces puertorriqueñas nacido en Washington Heights, Nueva York, que llegó a cambiar Broadway.

En 2002 llegó con su talento a tocar las puertas de los teatros neoyorquinos con el primer borrador de lo que luego fue la obra estrella de Broadway: 'In The Heights'. Algo que años después volvió a hacer con 'Hamilton'.  

Todavía hoy muchos se preguntan, ¿qué es lo que hace a Miranda y su trabajo tan embriagante? Es simple. No solo visibilizó historias que antes no tenían un lugar en la cultura mainstream, sino también logró transponer el hip-hop, la salsa, el merengue y otros sonidos no blancos en una cadencia que atraería al público de Broadway. Y eventualmente al público de todas partes del mundo. 

Esperanza y alegría

Lo que sucede con la película 'In The Heights' también es bastante simple: nos da esperanza y alegría después de casi dos años de preocupaciones, distanciamiento, soledad y poco lugar para planes. Esto es exactamente lo que sentí cuando me senté en el cine a ver esta historia.

Todo empieza con un tono épico casi como si se estuviera contando una historia de un mundo paralelo y legendario donde todo era difícil pero alegre. Usnavi (Anthony Ramos) se encuentra en lo que parece ser el Caribe rodeado de niños escuchando sobre las maravillas de la vida en el ‘“barrio” Washington Heights no se acerca ni un poco a la perfección. 

Aunque todo depende desde qué lado se la mire. Sobre todo teniendo en cuenta que es el hogar de la comunidad latina por excelencia en las afueras de Manhattan, esto quiere decir que es una cuna de trabajadores con sueños.

Broadway

Algunos sueñan con volver a Puerto Rico o República Dominicana y reencontrarse con sus raíces, otros con lograr llegar a la Quinta Avenida, y otros, condenados por el privilegio de ir a la universidad, sueñan con volver a su barrio. Algunos agradecidos con sus padres por haber migrado, otros soñando con haberse quedado en su tierra natal lejos de la presión del sueño americano. 

Lo increíble es que el tono de la película y la forma de presentar a los personajes logra que te emociones con cada historia y no puedas darle un juicio negativo a ninguna de las decisiones tomadas. Tal es así que desde el primer plano mis hombros se movían y mis pies iban al ritmo de la música golpeando contra el piso.

Una perfecta adaptación de Broadway a la pantalla grande. Y todo es mérito de John M. Chu, el director de 'Crazy Rich Asians' y un experto en contar historias de amor y minorías. Aunque a diferencia de los millonarios, en In The Heights los protagonistas son dueños de peluquerías y almacenes.

La primera gran canción de la película describe la vida en Washington Heights mientras carpinteros, vendedores de piragua El sueño americano es tan palpable que se refleja hasta el nombre del protagonista.

Usanvi significa “US. Navy”, algo que su padre había visto en los barcos durante su viaje a Nueva York. Sin embargo cualquier cuestión política queda disimulada en una linda historia y un plano colorido. 

Un gran despliegue

Hasta los momentos dramáticos y caóticos son armónicos y disfrutables en términos audiovisuales. La película está seteada alrededor de un corte de luz en el barrio que nos anticipan desde el primer momento.

El mismo es un punto de quiebre, pero a la vez uno de los más emocionantes. 3 veces se me cayeron las lágrimas y todo en medio de juego de luces y locaciones que podrían trasladarse sin problema a un escenario de Broadway. 

Si hay algo que Chu y Miranda pueden hacer juntos, es convertir algo pequeño en un gran despliegue. Alcanza con ver la escena del verano en la pileta o el Carnaval de la película.

En cada plano hay magia, tanto que hasta las alcantarillas y las paredes bailan como tocadiscos (los recursos audiovisuales que utiliza Chu le dan un condimento extra que suma y mucho).

Negativo

Si bien la historia es dirigida por los 4 jóvenes protagonistas y enamorados, son los personajes secundarios los que logran tocar los hilos más sensibles de los soñadores latinos. 

Aunque las críticas negativas nunca faltan. A días del estreno, el creador Lin Manuel Miranda comenzó a recibir comentarios negativos por no haber sido lo suficientemente representativo con la comunidad afro-latina.

Al parecer no fue suficiente haberle dedicado una película entera a los latinoamericanos, y una canción al final donde se nombra a los países desde donde llega mayor cantidad de personas a Estados Unidos.

Si bien Miranda salió a pedir disculpas frente a los reclamos, nadie le quita lo bailado teniendo en cuenta que volvió a crear un espacio para que miles se sientan identificados y donde todos los sueños valgan por igual.