CSJN

Ferrari, La Cámpora y el anhelo del unicato judicial

Al parecer, el Ejecutivo Nacional y también el Ejecutivo de CABA han declarado abierta la temporada electoral en la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Pero, quizás, esten cometiendo errores llamativos.

Gustavo Ferrari es un abogado católico ex colaborador de Francisco de Narváez, luego de Daniel Scioli y más tarde María Eugenia Vidal. Según sus amigos, también es escuchado por Horacio Rodríguez Larreta.

En teoría, Ferrari representa todo lo contrario a Daniel Angelici, el 'todoterreno' judicial no sólo de Mauricio Macri sino también de Rodríguez Larreta

Si bien Ferrari profesa simpatía por el Club Atlético Boca Juniors, él negó relación política con Angelici.

También en teoría, Ferrari es discreto. O era medido en sus declaraciones.

Sin embargo, Ferrari ha involucrado a Rodríguez Larreta en un escenario judicial complejo, que para nada le conviene al jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma, con 2 expedientes judiciales en la Corte Suprema de Justicia de la Nación, uno por distribución de la coparticipación federal de impuestos y otro por una reyerta con el Banco Central.

A Ferrari se le atribuye haber afirmado que Rodríguez Larreta podría coincidir con La Cámpora en promover que Ricardo Lorenzetti vuelva a ser presidente de la Corte Suprema.

No faltan quienes, en el Palacio de Tribunales, le recuerdan a Ferrari que Lorenzetti es 1 voto pero en la Corte Suprema votan otros 4.

Grave error

En definitiva, Ferrari repite el error de Eduardo De Pedro respecto de la Corte Suprema. La mención del ministro del Interior no es casual: es el colaborador de Cristina Fernández de Kirchner y de Alberto Fernández promovido como interlocutor posible en la CSJN.

De Pedro, probablemente, es el interlocutor de Lorenzetti. O Lorenzetti tiene como interlocutor a De Pedro.

El error de Ferrari y De Pedro consistiría en que desconocer que la Corte Suprema es una institución colegiada. Nada tiene que ver con la CSJN que presidía Lorenzetti en días de Cristina Fernández de Kirchner en Casa Rosada o la que presidia Enrique Petracchi en días de Néstor Kirchner, cuando por una coyuntura y algunas deficiencias judiciales, tanto Lorenzetti como Petracchi gozaron de un 'unicato'.

El caso de Lorenzetti es el más cercano para recordar cómo él, luego, fue despojado de su gran poder por los otros 4 integrantes de la conducción de la Corte.

Mal comienzo

La noticia de que La Cámpora intenta definir el futuro de la Corte Suprema, dado que se aproxima la renovación o no del mandato de Carlos Rosenkrantz, no sorprende tanto como que busque coincidencias al respecto con Rodríguez Larreta.

El Frente de Todos viene fracasando desde hace más de 1 año y medio en provocar la renuncia de Elena Highton de Nolasco, apartamiento solicitado tanto por su ex aliado Alberto Fernández como por CFK, en reiteradas ocasiones. El vocero oficioso Gustavo Sylveste ya no sabe en qué idioma suplicarlo desde los medios de Fabián de Sousa / Cristóbal López.

Por lo tanto, no habiendo alcanzado su meta menor sorprende que vayan por imponer un presidente de la CSJN.

Si fuese cierto el rumor acerca de su preferencia por Lorenzetti, también hay que recordar que él es quien en varias ocasiones fracasó en intentar acortar los días de Rosenkrantz.

Que uno de los integrantes de la CSJN se allane a convertir al colectivo en un subordinado del Poder Ejecutivo no parece resultar un buen comienzo proselitista para el abogado de Rafaela, Provincia de Santa Fe.

Sí es muy interesante el anhelo que tiene el FdT de acordar con 1 de los integrantes de la CSJN, de acuerdo a las versiones periodísticas. Coincide con una Administración que se dice 'dialoguista' pero acumula 100 Decretos de Necesidad y Urgencia. Pero sorprende.

Es cierto que si hubiese un único interlocutor se facilita todo para el Ejecutivo pero, precisamente, es lo que aborrecen quienes llegan a un colectivo y resulta que quieren imponerles una subordinación que nunca consideraron como posibilidad.

Los burócratas

La idea de una CSJN piramidal coincide con la idea de un Estado vertical, que hasta es coincidente con listas de candidatos 'hechas a dedo', la negación de las Primarias Abiertas Simultáneas Obligatorias y otras limitaciones de la inclusión popular. No son limitaciones sólo del FdT.

Pero en el caso de quienes gobiernan hoy día, esta negación la realizan quienes, a la vez, rechazan la meritocracia por considerarla que promueve la desigualdad de oportunidades.

Regresando a Eduardo De Pedro como interlocutor posible del Ejecutivo con la CSJN, cabe preguntarse si, en definitiva, la agrupación La Cámpora que él integra, termina siendo la continuidad de la política convencional y no una renovación de aquellos tan desgastado ante los ciudadanos.

Acerca de La Cámpora intentando simplificar el funcionamiento de la CSJN a partir de disponer un presidente / interlocutor, se asemeja a un grupo de acción política que reniega del ejercicio de la política.

Esto ya lo vienen observando quienes insisten en que La Cámpora, que reclama espacios, carece de candidatos propios con arraigo popular en los distritos más importantes: Provincia de Buenos Aires, Ciudad Autónoma, Provincia de Córdoba y Provincia de Santa Fe.

¿Acaso La Cámpora es apenas burocracia estatal y no una organización política dinámica y que provoque empatía? ¿Acaso La Cámpora sólo es un conjunto de personas que van por las 'cajas' y la bolsa de empleo pero no podría liderar ninguna lista de candidatos nacionales?

Esto queda bollando al advertirse la posibilidad de que los rumores sean ciertos y se intenta o se quiso recuperar el 'unicato' en el Poder Judicial. Continuará.