El 28 de noviembre de 2016 marcó un antes y un después en la historia del fútbol brasileño. La tragedia de Chapecoense, que se cobró la vida de 71 personas en un fatídico accidente aéreo cerca de Medellín, sigue dejando cicatrices imborrables. Desde entonces, el club sigue sumergido en un oscuro laberinto de deudas, desafíos financieros y la búsqueda incansable de justicia.
la corrupción que se cargó 71 vidas
La tragedia de Chapecoense: la fatalidad que puso al fútbol de luto
La tragedia de Chapecoense sigue asolando al club luego de tantos años, donde persisten las preguntas y la búsqueda de justicia.
La noche que conmovió a Brasil
La noticia de la tragedia golpeó a Brasil en plena madrugada, interrumpiendo las programaciones habituales. La falta de combustible del vuelo LaMia 2933 llevó al equipo hacia el abismo en Medellín, dejando un vacío irremediable en la comunidad futbolística.
“Lo que más duele es la falta de justicia, la sensación de impunidad”, lamentó en su momento Hélio Neto, uno de los 6 sobrevivientes y ex-defensor del Chapecoense. “Estoy muy triste con todo, con todo lo que ocurrió en la tragedia, con todo lo que pasó y pasa dentro del club…”, expresó Neto.
La tragedia de Chapecoense y la batalla por la justicia
A lo largo de los años, las investigaciones llevaron a detenciones de directivos y técnicos aéreos, pero la lucha por la justicia persiste. El enfoque se desplazó poco después hacia las compañías aseguradoras y las posibles irregularidades en las pólizas, desencadenando demandas en múltiples países.
A pesar de que el Chapecoense asumió su responsabilidad y firmó acuerdos, las aseguradoras retrasaron los procesos, según denunció entonces Gilson Sbeghen, expresidente del club. “El Chapecoense asumió su responsabilidad, el único que lo ha hecho, pero las aseguradoras están retrasando los procesos”, sostuvo Sbeghen.
El club, sumido en deudas, enfrentó las consecuencias financieras de la tragedia y la deficiente gestión que lo llevó a la Segunda División en 2019. A pesar de lograr el ascenso al año siguiente, la pandemia del Covid-19 y la pérdida del presidente Paulo Magro complicaron aún más su situación.
La temporada de 2021 terminó siendo desafiante, con un descenso certificado y solo una victoria en 34 partidos. “Tenemos una deuda de 140-150 millones de reales, de los que 40-50 millones son por la tragedia. El resto es mala gestión, no guardar el dinero, hacer contrataciones absurdas…”, lamenta Hélio Neto.
La búsqueda de justicia continúa para el club mientras el equipo lucha en el campo de juego y también contra las sombras de una gestión financiera cuestionable y la incertidumbre que lo marcó desde aquel fatídico día.







