En 1951, Racing Club conseguía uno de los hitos más destacados de su trayectoria: salir campeón por tercera vez consecutiva. Gracias a un zapatazo de Mario Boyé, el club se convirtió en el primero en lograr el tricampeonato tanto en la era amateur como en la profesional.
El Atómico que hizo historia en Racing
El 5 de diciembre de 1951, Racing se enfrentó a Banfield en la segunda final del campeonato de Primera División en el Viejo Gasómetro de San Lorenzo. Dirigido por Guillermo Stábile, el equipo venía de consagrarse en 1949 y 1950.
La campaña fue excepcional, disputando 32 partidos, ganando 16, empatando 12 y perdiendo solo 4, con 60 goles a favor y 37 en contra. La ‘Academia‘ llegó igualada en puntos con Banfield, y tras un empate sin gracia en el primer partido definitorio, la gloria llegó con un golazo de Boyé.
Mario Boyé, con el corazón en el botín derecho, metió un gol al inicio del segundo tiempo con una potencia poco común para la época, llevando al Racing a la victoria por 1 a 0. Este triunfo marcó el segundo tricampeonato en la historia de la ‘Academia ‘, un logro que se unía al alcanzado durante los primeros años del fútbol amateur.
Los héroes de la gesta
Los protagonistas de esta gesta fueron jugadores como Higinio García, Ernesto Gutiérrez, Llamil Simes, José García Pérez, Ezra Sued, entre otros. Destacando la actuación de Simes, el principal artillero con 15 conquistas, la hazaña se cimentó en un equipo formidable que demostró calidad y determinación en cada partido.
Hoy, Racing Club recuerda a estos héroes, homenajeando esta gesta como un hito que sigue inspirando la grandeza deportiva del club. La memoria colectiva se mantiene viva para construir la identidad que distingue a Racing, asegurando que estos momentos perduren en el tiempo.
A 70 años de aquel zapatazo, la institución aplaude de pie y agradece a los campeones que forjaron una página imborrable en la historia del fútbol argentino y de Racing Club.








