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PREVIA ELECTORAL

Otra vez, el dólar a $200: ¡Remes, volvé, te perdonamos!

El dólar a $200 que tocó el CCL y el Blue la semana pasada pone en tensión aún más la relación entre la Casa Rosada y el empresariado, no solo de alimenticias.

La previa electoral entró en una dinámica de fuerte tensión, mientras el Gobierno intenta frenar los aumentos y el empresariado mira lo que está pasando con el dólar.

Los $200 que tocó la semana pasada le ponen un piso a las expectativas de devaluación y de inflación. El oficialismo mira con atención lo que está pasando en las góndolas pero no está prestando suficiente atención a las automotrices, corralones e, incluso, importadores de bicicletas o farmacias, por ejemplo.

https://twitter.com/CorralonC/status/1451536269708779523
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https://twitter.com/cristiannmillo/status/1451664115546542082

A su vez, las consultoras estiman un piso inflacionario del 3% en octubre, en un año que cerraría en 50% y todo indica que si no logra ordenar la macroeconomía, el piso de 2022 es del 60%.

El economista y consultor Orlando Ferreres dijo anoche (24/10) en LN+ que "estamos en un gobierno muy deteriorado, donde las imágenes expectativas negativas han crecido mucho y la positiva ha bajado mucho también. Es decir, la (imagen) neta es muy complicada. Por lo tanto, un desarme de todo el aparato político puede ser muy complicado y podría llevar a un desastre económico también. La gente está muy preocupada por esa situación. Por eso, hay quienes preguntar si no habría que colaborar con el Gobierno antes de que esto termine en Venezuela o algo así. Creo que no va a suceder pero es un riesgo grande".

https://twitter.com/cbuteler/status/1452257406138949634

El propio expresidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y extitular de Anses, Alejandro Vanoli, reconoció en Perfil que "después del 14 de noviembre el Gobierno tiene que formular un plan económico. Un plan económico que revierta las expectativas, que cambie esta sensación de que la inflación no se puede solucionar y que seguirá inercialmente alta los próximos meses, más lo delicado del tema cambiario. Hace falta un conjunto de requisitos. Lo fundamental es que sea sistemático, que haya iniciativas coherentes y consistentes. Es clave parar la inercia inflacionaria y revertir las expectativas y atacar el conjunto de las variables que hoy determinan la inflación".

"¿Por qué hablaba del Austral o de la convertibilidad? Esos dos planes tuvieron la virtud de combinar un conjunto de elementos, la heterodoxia y la ortodoxia. Me reivindico como heterodoxo, pero hace falta tomar elementos ortodoxos y heterodoxos para lograr una baja de la inflación en serio. Tener una política monetaria y fiscal también consistente con una baja de inflación. Se necesita una política de precios, frenar la puja distributiva. Y por supuesto todo esto está atado para frenar esta nominalidad a la cuestión cambiaria. Y en este sentido está la cuestión que todos nos preguntamos: ¿hay expectativas de devaluación en la Argentina? Lo peor que nos podría pasar es que haya una devaluación sin plan. El Gobierno debe tomar un conjunto de iniciativas para reducir la brecha cambiaria e ir modificando las expectativas. Combinar la estabilización y el crecimiento, en un contexto donde los salarios reales están muy bajos. Es necesario llegar a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional para tener un colchón de reservas", justificó.

"Tenemos una gran brecha cambiaria: un tipo de cambio oficial en torno a 100 y uno implícito de 180. El tipo de cambio oficial está en equilibrio, según la historia. El tipo de cambio que está totalmente sobredimensionado y tiene que ver con los problemas de confianza y los desequilibrios que vienen de la crisis de 2018 y se profundiza por la pandemia es el contado con liquidación. Está en niveles de pánico. Son niveles que solo podemos ver en 1989, en 1991, antes del plan de convertibilidad o en abril de 2002. Es fundamental tomar medidas para bajar fuertemente el contado con liquidación. Frenar lo que sucede con la nominalidad. Con Fondo o sin Fondo, tenemos que contar con un plan económico consistente, sistemático, y que ataque en conjunto las causas de la inflación. Y en segundo lugar, un conjunto de medidas. Es necesario subir la tasa de interés, darles un premio a quienes ahorran en pesos. Desincentivar la apuesta a la devaluación. Y obviamente en un contexto donde el Fondo Monetario Internacional renueve los vencimientos y desaparezca esa tensión cambiaria donde todos los días te están midiendo cuál es el ritmo de las reservas netas, revertir esas expectativas. Hay que lograr fortalecer las reservas y tomar un conjunto de medidas como por ejemplo discutir nuevos reembolsos. Creo que un programa serio y consistente con el Fondo requiere de financiamiento adicional. Esto se puede conseguir tomando parte de los degs, la emisión internacional de degs que el Fondo Monetario Internacional le dio a cada país, y los países desarrollados no los usan porque no los necesitan", indicó.

Consultado sobre si ese plan requiere la devaluación del dólar oficial, Vanoli respondió: "No. Sí, que el ritmo de ajuste del tipo de cambio sea mayor que el uno por ciento mensual de ahora para que no se retrase más. Pero, retomando lo que hablábamos antes y agradeciéndote que me lleves a ser preciso, el tipo de cambio oficial está en niveles razonables y creo que devaluar mucho más el dólar oficial tendría efectos sociales muy complejos. Es mucho más fácil iniciar un plan de estabilización desde un dólar recontraalto. Muchos añoran la figura de un Jorge Remes Lenicov".

En tanto, La Cámpora se sumó al debate sobre la economía con un comunicado oficial:

"La causa de las subas de precios se encuentra en una recomposición de márgenes empresarios desordenada que se debe empezar a encausar. Ninguna de estas subas tiene que ver con “la maquinita” o el gasto desmedido. Nada de eso está ocurriendo y el contexto macroeconómico está muy lejos de presentar tensiones en la oferta productiva que justifiquen un ajuste vía precios. Hoy tenemos una economía que se recupera de a poco, pero con mucho recorrido por delante para que las empresas hagan frente a la demanda interna sin sufrir cuellos de botella productivos.

La problemática de la inflación es multidimensional y debe combatirse teniendo en cuenta su naturaleza. Hemos vivido hace pocos años un período en el cual la visión monetarista arribó con un Estado de espaldas a su pueblo y con la inflación más alta de los últimos 30 años (53,8% en el año 2019). Ese mismo año, la emisión de billetes se redujo a niveles mínimos, pero se desregularon otros frentes generando efectos inflacionarios peores: la fuga de capitales, la devaluación y la entrega del poder a grandes grupos empresarios, que, dolarizando sus ganancias, provocaron un aumento indiscriminado de precios.

No hay dudas de que las políticas macroeconómicas son relevantes a la hora de buscar frenar la inflación. Pero también sabemos que la economía se guía a través de expectativas y es necesario coordinarlas de forma correcta para frenar el espiral inflacionario en que nos encontramos. En este sentido, la política de control de precios de ciertos productos se focaliza en una de las principales causas de la inflación actual: la concentración económica. La problemática de la concentración es una historia de larga data que se profundizó principalmente en la década de los noventa. Las consecuencias directas en el desarrollo económico se dieron por la reducción de la competencia entre firmas ante la concentración de ciertos mercados en pocas empresas. Esta concentración deriva en un proceso de desincentivo a la innovación tecnológica y genera altas barreras a la entrada de nuevas firmas en estos mercados con características oligopólicas o monopólicas".

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