El sector energético en la Argentina atraviesa un punto de inflexión histórico, marcado por el replanteo estratégico de YPF y otras grandes operadoras. A más de un siglo de actividad, la industria se divide entre la alta rentabilidad de los no convencionales en Vaca Muerta y el desafío de mantener activos los yacimientos convencionales maduros en otras regiones del país.
VACA MUERTA
El futuro de la generación de energía encabezado por YPF
El sector energético en la Argentina atraviesa un punto de inflexión histórico, marcado por el replanteo estratégico de YPF. Vaca Muerta gana protagonismo.
YPF redefine su estrategia: El foco en Vaca Muerta
Con el proyecto Andes como insignia, YPF vende activos maduros y prioriza sus recursos en los no convencionales de Vaca Muerta. Según Horacio Marín, CEO de la compañía, esta decisión busca potenciar a la industria y apoyar el desarrollo de pequeñas y medianas empresas. "¿Quieren que YPF se dedique a los campos maduros y Vaca Muerta quede dormido? Esto es lo que tiene que hacer YPF para el país", afirmó.
La lógica detrás de este movimiento es clara: los pozos de Vaca Muerta ofrecen retornos hasta 10 veces superiores a los convencionales. Mientras un pozo no convencional genera un costo operativo de 13 dólares por barril, uno convencional puede llegar a costar 58 dólares debido a mayores gastos de mantenimiento y menores rendimientos.
Empresas más chicas al frente
Con la salida de las grandes operadoras de áreas maduras, compañías como Pecom, Aconcagua Energía, Bentia Energy y Crown Point toman protagonismo. Estas empresas, más ágiles y con estructuras livianas, buscan maximizar la producción en campos con más de 50 años de antigüedad.
Andrés Ponce, de Pecom, destacó que el objetivo es "optimizar gastos operativos mediante la integración de servicios locales y trabajo conjunto con sindicatos y autoridades provinciales". Un enfoque similar adopta Aconcagua Energía, que invierte en áreas adquiridas a Vista, y Bentia Energy, liderada por el exsecretario de Energía Javier Iguacel, con un plan de 150 millones de dólares para revitalizar pozos en Neuquén.
El desafío regulatorio
Mientras los no convencionales pagan regalías del 12%, los campos maduros enfrentan tasas de entre 15% y 22%, lo que complica su competitividad. Alfredo Bonatto, de Petróleos Sudamericanos, advirtió que esta disparidad, sumada a costos operativos elevados, deja más de 100 yacimientos convencionales sin producción.
Las provincias comienzan a ajustar sus normativas para hacer más atractiva la explotación de estos campos. "Es necesario un esquema económico competitivo para mantener viva la producción convencional", afirmó Bonatto.
Impacto social y laboral
El cambio de foco hacia Vaca Muerta genera una reconfiguración en las dinámicas laborales y económicas de provincias como Chubut, Santa Cruz y Mendoza. Gabriel Obrador, de Crown Point, advirtió sobre la necesidad de una transición inteligente:
Una comparación con Brasil y el Pre Salt
El paradigma que vive la Argentina recuerda lo sucedido en Brasil hace años, cuando las grandes operadoras se enfocaron en la producción offshore del Pre Salt, vendiendo activos maduros a compañías más pequeñas. En ambos casos, el cambio permitió diversificar la producción, optimizar recursos y revitalizar campos olvidados.
Oportunidades y desafíos
La apuesta por los no convencionales en Vaca Muerta promete consolidar a la Argentina como un jugador clave en el mercado energético global, con el potencial de duplicar su producción petrolera y generar exportaciones récord.
Sin embargo, el futuro de los campos maduros dependerá de adaptaciones regulatorias, la eficiencia operativa de las empresas más pequeñas y la capacidad de las provincias para gestionar esta transición sin generar impactos sociales negativos.
Como destacó Leonardo Deccechis, de Aconcagua Energía, “es una necesidad como industria y como país diversificar la producción para mantener activas otras cuencas productivas y mitigar el impacto social y laboral”.
El camino hacia este nuevo paradigma será tan desafiante como prometedor, pero marcará el destino de la industria energética en la próxima década.
Por el lado de Pan American Energy (PAE), la compañía comandada por Marcos Bulgheroni, tuvimos su reciente presentación al RIGI con su proyecto por US$ 3.000 millones para exportar GNL desde Vaca Muerta.
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