ECONOMÍA

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Vuelve a caer la tasa de inversión real

A Urgente24 le obsesiona la tasa de inversión real porque ni los economistas populistas ni los empresarios en general y mucho menos los sindicalistas (¿le interesa a los sindicalistas algo más que los subsidios para sus obras sociales que les dio Juan Carlos Onganía, jamás Juan Perón?), consideran que el futuro depende de la tasa de inversión real. Se afanan con la inflación o la paridad cambiaria y limitan todo el debate a variables que no identifican el verdadero rumbo previsible de un sistema económico. En cambio la tasa de inversión real es el indicador de confianza y expectativas más importante. La Argentina necesita una inversión real anual no inferior a 14 puntos del PBI. Desde 2004, la inversión real atravesó una fase expansiva que se agotó en el 2do. Trimestre de 2008, un ciclo corto con forma de “V” con un mínimo en la crisis internacional, un ciclo largo caracterizado por una extensa fase recesiva y una dinámica, pero corta fase expansiva, y el inicio de una pronunciada fase negativa que “busca” un punto de quiebre. El resto es mentira. La Universidad del Salvador tiene una medición mensual de tasa de inversión real.

En el mes de septiembre de 2020 el índice IMIR-USAL (Índice Mensual de Inversión Real de la USAL, IMIR-USAL, base 2004=100) registró una caída interanual de 11,2% con una tasa desestacionalizada de 19,6%.

Los cambios en la secuencia de la serie desestacionalizada dan cuenta de la sensibilidad de las decisiones de inversión a las restricciones sobre la actividad impuestas durante la pandemia.

En el 3er. trimestre de 2020, el comportamiento del IMIR-USAL registra un descenso interanual de 21,8%, con una suba desestacionalizada de 24% con respecto al trimestre anterior.

Es cierto que la pandemia muchísimo impacto en el comportamiento de los agentes económicos y sus decisiones en general. Pero la desconfianza permanece en la economía por más que el tipo de cambio permanezca relativamente calmo.

Obsérvese que economistas como Orlando Ferreres insisten en que hay un escenario de rebote 2021 de la economía de hasta 6 puntos del PBI, recuperando la mitad de la pérdida prevista para 2020 de casi 12 puntos del PBI. Pero es raro que Ferreres, quien muchos años se desempeñó en Bunge y Born no considere en sus previsiones cuál será la inversión real esperada, un tema que sí era importante para Mario Hirsch, el empresario que marcó una época en BB.

Volviendo al tema que nos interesa, el ritmo con el cual el gobierno ha ido levantado las restricciones impuestas por la gestión de la pandemia se puede leer en la alternancia de valores positivos y negativos de las tasas
desestacionalizadas. Mientras que mayo y junio mostraron un dinamismo esperanzador, julio y agosto dan cuenta de una desaceleración y caída, respectivamente, de la recuperación de la inversión.

La referida contracción de la inversión real ocurre en una economía que no registra tasas interanuales de crecimiento positivo en los últimos 27 meses, con una caída sostenida de su tendencia de largo plazo.

Dice USal: "La capacidad de recuperación de la actividad económica dependerá principalmente de un escenario futuro promisorio, condicionado a la efectividad y posterior disponibilidad de la vacuna contra el COVID19. Magnificar el crecimiento de la inversión real necesario requiere evaluar el impacto de la cuarentena en una lectura de mediano y largo plazo."