Leído

INTENCIÓN NO ES IGUAL A INVERSIÓN

No mentir: Del anuncio al hecho... un incierto trecho

Lun, 25/02/2019 - 1:21pm
Enviado en:
0 comentarios

Hay que estar en el pellejo de los funcionarios afectados al área económica del gobierno cuando les bajan de Presidencia la orden de revertir la agenda de los indicadores que dan uno peor que el otro por buenos augurios. Ya agotados por uso indebido dichos como los “brotes verdes”, la “luz al final del túnel”, “lo peor ya pasó”, “la inflación está bajando”, “mejoría en el XX semestre”, le vuelve a tocar el turno a la “lluvia de inversiones”, como hace 3 años. Y así aparece del medio del pelotón el director de la agencia que pendula entre el Ministerio de Producción y Trabajo y la Cancillería, Francisco Uranga, y tira un sugestivo titular: en 2018 se anunciaron US$30.400 millones en inversiones. ¡Wow! justo cuando la importación de bienes de capital (incuestionable señal de las inversiones) al finalizar 2018 y comenzar 2019 viene en caída libre. ¿Son correrectas las estadísticas de Uranga?

Contenido

Si de escarbar en busca de brotes verdes se trata, el "Monitor de la Inversión" que elabora mensualmente la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional (AAICI), informó que en 2018 se anunciaron 303 proyectos de inversión por US$30.400 millones, 65% de los cuales se concentrados en 3 sectores: petróleo y gas, transporte e infraestructura y minería.

Puntualizó lo siguiente: “(...) sólo en diciembre de 2018 fueron 24, provenientes de compañías de Brasil, Francia, Estados Unidos y Canadá, y totalizaron casi un tercio de todo el año: US$5.740 millones."

La difusión de estos anticipos empresarios, que no entrañan compromiso alguno, ya formaban parte del marketing de inicio de gestión de la Administración Macri, nada más que la suma total se destacaba en un counter animado en la parte superior de la home de la página web del entonces Ministerio de Hacienda y Finanzas que comandaba Alfonso Prat Gay. 

Sobre esa base se llegó a batir el parche acerca de una lluvia de inversiones en ciernes, que en la mayor parte de los casos no pasaron del anuncio.

Otra vez sopa, el organismo dependiente del Ministerio de Producción y Trabajo y de la Cancillería aclaró que la inversión (no los anuncios) "continuó afectada en diciembre, producto de la desaceleración de la actividad económica, los mayores costos en la importación de maquinaria y equipo y el menor acceso al crédito que afecta a la construcción privada".

Las intenciones recogidas por la Casa Rosada se proyectan a 2019, el año de las incertidumbres, empezando por la electoral y su prima hermana, la cambiaria, por lo que habrá que seguir de cerca qué porcentaje de ejecución registrarán al cabo del año. 

El jefe de la AAICI, Francisco Uranga (@panchoura), reconoció que, a partir de la segunda mitad de 2018, "se produjo una desaceleración como consecuencia de la inestabilidad cambiaria, que llevó a los inversores a aguardar un escenario más propicio para continuar con sus proyectos".

El del año pasado estuvo signado por un marcado antes y un después de la corrida, que abarcó de mayo a setiembre. 

Basta con ver las noticias del día, en que la embotelladora de Coca-Cola, Femsa, presentó un pedido de procedimiento preventivo de crisis para una reestructuración en la planta de Pompeya que afecta a 600 trabajadores. argumentando la caída del consumo. 

En mayo, Andina, Arca Continental, FEMSA y Reginald Lee, filial local de la multinacional fabricante de bebidas y sus socios embotelladores, habían anunciado un plan de inversiones de US$ 1.200 millones en todo el país para el período 2019-2021 y 7 meses después achican.

Seguramente Tecpetrol, del grupo Techint, se encuentra entre las que habían dado buenas nuevas en el 1er. semestre y ahora paró 3 equipos del área de perforación en Fortín de Piedra, Vaca Muerta, mientras le reclama al gobierno por diferencias en los precios.

Un sector muy dinámico en el aporte de anuncios de inversión ha sido el de energía renovable, con gran movimiento de tecnología proveniente de China, Dinamarca, Japón, Alemania, Italia, Francia, España y otras procedencias.

Según datos de Energía Limpia XXI, actualmente Argentina cuenta con 102 nuevos proyectos, 19 ya se encuentran en operación comercial y 83 en plena construcción. 

En números: 3.7GW de Nueva potencia, US$5.200 millones de inversión directa y 7.300 nuevos empleos.  

La comprobación entre dicho y hecho aparece en el movimiento de los proyectos de energía eólica, con el único aumento que hubo en un indicador fehaciente de las inversiones, como es el de importaciones de bienes de capital: el de la adquisición de grupos electrógenos.

Contrastó con la baja en los rubros de maquinaria agrícola (principalmente tractores y cosechadoras) y equipos utilizados en la construcción (topadoras, excavadoras). 

En consecuencia, fue magro el resultado de la despedida de 2018: US$580 millones en compras de bienes de capital.

El reporte de intercambio comercial del primer mes del año que hizo la consultora del ministro de la Producción, Dante Sica, Abeceb.com, es lapidario: -41,0% en el valor del equipamiento fabril y-36,6% en las cantidades.

Se trata de la 9na retracción consecutiva, “y probablemente sea el segmento que lidere la baja el resto del año, en un escenario donde las industrias limitan sus compras por la menor actividad y rentabilidad, y donde de acuerdo con datos de INdEC, el uso de la capacidad instalada es 56,6% (la menor en 15 años)”.

Así y todo, Uranga atisba incipientes brotes verdes: “Si bien el año pasado estuvo marcado por factores macroeconómicos y externos que afectaron el ritmo de anuncios que tuvimos en 2017, vemos una tendencia a la recuperación hacia mediados de este año", interpretó.

Se apoya en que "algunos sectores mantuvieron su dinamismo (petróleo, gas, energías renovables) y otros empiezan a mostrar signos de reactivación, como es el caso de la manufactura de origen agropecuario”.

Las comunicaciones más optimistas provienen de Misiones (que aumentó 200%), Entre Ríos (125%), Salta (100%), Catamarca (85%) y Córdoba (50%), según el informe.

Aunque frescas, las expresiones de buenos deseos de los inversores en el cierre del año pasado quedaron sepultadas bajo los escombros que causó a la golpeada macroeconomía el escalón que el gobierno le hizo subir a la ya empinada inflación con el paquete de tarifazos acumulados en el 1er trimestre.

Expectativas por el piso

La actividad industrial y el consumo interno siguieron de peor en más peor y así lo reflejó el Índice de Confianza del Consumidor de la Universidad Di Tella en los 8 puntos negativos que dio en enero.

No es de extrañar, en consecuencia, que la demanda que no se veía en las tiendas, en las concesionarias y hasta en los centros turísticos del país se hiciera notar en la plaza cambiaria: en enero se contabilizaron 1.260.000 operaciones de compra de dólares, 300 mil más que en diciembre, y no precisamente para viajar al exterior, aunque en el 70% de los casos se hayan concretado por montos inferiores a US$10.000, a un promedio individual de US$1.422

El movimiento en bancos y casas de cambio indica que asimismo en 7 de cada 10 ventas de dólares realizadas han sido minoristas, a razón de US$1.000 por persona, en gran parte efectuadas por turistas extranjeros que afluyeron al país en mayores cantidades que otros veranos, pero también de pequeños ahorristas que tuvieron que desprenderse de tenencias en moneda extranjera para afrontar la malaria económica. 

En pequeña escala tuvieron que hacer lo mismo que los grandes inversores: desbaratar ilusiones de crecimiento para sobrevivir en lo cotidiano. 

En el balance anual de divisas, que junta a mayoristas y minoristas,  la salida neta sumó US$27.000 millones, US$5.000 millones más que en 2017, lo cual lamentablemente no se trata de anuncio alguno, sino de efectos conducentes.

Tampoco el resultado positivo que por 5ta vez consecutiva arroja la balanza comercial, vedette de los planes de estabilización basados en nutrir de divisas la cuenta corriente del balance de pagos, compensa ni de ahí la retracción doméstica.

El propio jefe de auditores del Fondo Monetario Internacional, Roberto Caldarelli, se manifestó, en declaraciones formuladas a la salida de un encuentro con la CGT, preocupado por la situación económica. 

El superávit de US$ 370 millones que dio el comercio exterior argentino en enero, con el cual se acumula interanual US$4.600 millones, entraña una buena y una mala noticia: 


** la 1ra, aunque en cuentagotas, es útil para aplicar al pago (o renegociación) de la colosal deuda amasada durante la gestión de Mauricio Macri;   
** la 2da. que se generó a pesar de que la facturación de las exportaciones retrocedió 4,7%, con lo que el factor determinante resultó ser la caída del 26,5% en las importaciones, su 6ta baja consecutiva.

El balance expresado en cantidades de bienes y servicios transados muestra el crudo rostro del recesivo ajuste en marcha: se vendió lo mismo y se compró 26,4% menos, siguiendo la tónica de diciembre, en el marco de un tipo de cambio real que en el mes de referencia se situó 25% por encima de igual período de 2018, según Abeceb. 
 
El caso de los automotores, uno de los rubros más dinámicos por la integración con Brasil, es más que demostrativo: si bien se importó 58% menos, el motivo obedeció, fundamentalmente, a la caída del 53,4% de los patentamientos, ya que la producción nacional, lejos de sustituir a la extranjera, se redujo también 32,3%.
 
La consultora pone como ejemplo de “la tendencia de una postura pasiva de los hogares a grandes gastos en un contexto de erosión del ingreso disponible e incertidumbre hacia el futuro” los números negativos que se desprenden de las importaciones de bienes de consumo durables (-60,6%), a la vez que de computadoras y teléfonos celulares (-43,9%), interpretación que refuerza con las mermas menos abultadas que tuvieron los bienes de consumo no durable (-18,5%) y alimentos y bebidas (-20,5%). 

En directa relación con los datos de INdEC que sitúan el uso de la capacidad instalada de las industrias en el 56,6% (el menor en 15 años), se inscribe que hayan disminuido 41,0 % en valor y 36,6% en cantidades la incorporación de bienes de capital, así como la de bienes intermedios (-4,3%), combustibles y lubricantes (-30,6%) y piezas y accesorios para bienes de capital (-21%), decisiones todas vinculadas a la recesión y la falta de rentabilidad.