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LA GUERRA DEL DÓLAR

La devaluación que viene (Massot & Monteverde dixit)

Jue, 03/09/2020 - 8:05am
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Por Urgente24

¿Es sostenible una economía con un enorme diferencial entre el tipo de cambio oficial y las otras paridades cambiarias no oficiales? Unos dicen que sí, otros afirman que en la Argentina, a causa de la particular relación psicológica entre los agentes económicos y las monedas extranjeras, inflación mediante, no es sostenible. ¿Es posible que desciendan las paridades no oficiales? Sí, es posible pero cuánto bajaría dependerá de las decisiones de las autoridades gubernamentales. 

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"Si el dólar oficial es insuficiente en términos de nuestra competitividad, el tipo de cambio correspondiente a tres quintas partes de nuestras exportaciones resulta ridículamente bajo por efecto de los derechos aduaneros que las gravan."
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CIUDAD DE BUENOS AIRES (InC). Aquí algunos datos para acompañar la evaluación, del estudio Massot & Monteverde:

La asistencia del BCRA al Tesoro, computando la transferencia de pseudo utilidades y los adelantos transitorios, totalizó hasta julio $ 1.472.000 MM.

Ello configuró un récord, al alcanzar 5% en términos del PBI.

Guarda relación directa e inmediata con el déficit fiscal acumulado en ese mismo período, de $ 1.377.000 MM.

El déficit primario acumulado representa 3,6% del PBI.

Y el déficit financiero llega a 4,7%.

El resultado primario observado en julio apunta a un quebranto primario proyectado para todo 2020 de 8,5%.

El gobierno recurrirá al BCRA hasta el límite legal de asistencia que le concede la Carta Orgánica.

Eso equivale a un margen adicional de financiamiento por vía monetaria de algo más del 50% de lo ya emitido.

Impulsados por la emisión monetaria y la creación artificial de demanda de dinero provocada por la mal llamada cuarentena, los agregados monetarios han crecido 5 veces lo que se expandió el crédito; esto representa un grave riesgo de desestabilización.

Para evitar una aceleración descontrolada de la inflación una vez que la demanda artificial de dinero comience a desarmarse, el BCRA deberá absorber en los meses venideros la masa de dinero inyectada.

En un marco tan delicado el gobierno deberá optar entre incrementar las restricciones de acceso al mercado cambiario, reconocer ajustes al alza en el tipo de cambio oficial o disponer de instrumentos para frenar el avance de la brecha cambiaria. No debiera extrañar que recurra a una combinación de estas alternativas.

El cupo de los US$ 200 es probable que en el futuro sea modificado introduciendo diferencias entre el dólar banco (dentro del circuito) y el dólar billete.

El gobierno está negociando la posibilidad de convertir a dólares una parte del swap de monedas con China —se habla de algo más de US$ 3.000 MM—, lo que tendría un costo de 7% anual. Otra posibilidad para hacerse de liquidez es vender las tenencias de oro, que representan unos US$ 4.000 MM.

La suba de tasas es, por ahora, negada enfáticamente por los funcionarios del Central.

Pero el centro de la estrategia, a partir del canje de deuda, pasaría por vender bonos en poder del BCRA para así frenar el contado con liquidación.

Después del canje dispondrá de más bonos para intervenir en ese segmento y en el MEP.

Los bonos del Tesoro no negociables que el Central tiene en su balance provenientes del canje de las Letras Intransferibles a 10 años se convertirán en bonos negociables.

El valor de mercado de esos instrumentos representaría poco más de US$ 7.500 MM.

Esto le concedería una suficiente capacidad de maniobra aunque al costo de reconocer un deterioro patrimonial.

Vendiendo esos títulos contra pesos, el BCRA presionaría a la baja los tipos de cambios paralelos, a la vez que retiraría pesos de circulación, sin necesidad de actuar directamente sobre las tasas de interés (aunque el efecto final es una suba de las tasas).

Si esto no fuera acompañado —y todo indica que no lo será— por un plan de estabilización y reencuadramiento fiscal y un marco jurídico efectivo de respeto de los derechos de propiedad y los mecanismos de precios, lo único que se logrará es amordazar transitoriamente el dólar, subsidiando la fuga y debilitando a la entidad monetaria.

Lo que el gobierno parece no comprender es que, en las presentes condiciones de bajísima productividad y elevado costo argentino, el tipo de cambio oficial requiere una urgente y significativa corrección.

El problema obvio de tal ajuste, sea que llegue por las buenas o por las malas, es el impacto que tendrá en la inflación.

Si el dólar oficial es insuficiente en términos de nuestra competitividad, el tipo de cambio correspondiente a tres quintas partes de nuestras exportaciones resulta ridículamente bajo por efecto de los derechos aduaneros que las gravan.

> La retención de granos suma al menos US$ 10.000 MM.

Los productores agrícolas acopian 18,5 MM toneladas de soja física disponible.

A ello se añaden 8 MM ton a fijar precio.

> En maíz la cuenta resulta en 13 MM ton por un valor de US$ 2.200 MM. La brecha entre el dólar que los productores sojeros reciben y el blue es casi 200%.

> Por esta razón se está hablando de reimplementar, como medida paliativa, el diferencial en las retenciones de harina y aceite de soja.

> La actividad de la industria aceitera cayó en julio 21% respecto a un año atrás.

> En este marco, la liquidación total de divisas alcanzaría este año los US$ 20.240 MM, un retroceso de 14,6% respecto a 2019.

En tanto y en cuanto las condiciones macro y microeconómicas no se modifiquen radicalmente, la crisis cambiaria está garantizada.