ECONOMÍA

AHORRO E INVERSIÓN

Educación financiera: claves para acercarse a este conocimiento fundamental

Saber qué hacer con nuestro dinero es un tema fundamental que requiere de cierto conocimiento y estudio que sólo se podría resolver con educación financiera. Conocé cómo acercarte a este tema.

En el colegio aprendemos a analizar sintácticamente oraciones de alta complejidad y a resolver complicados ejercicios matemáticos, y no hay duda de que esos conocimientos nos van a acompañar toda la vida.

Sin embargo, hay algunas otras cuestiones que tambien pueden ser muy enriquecedoras en nuestro paso por la primaria y secundaria, y tiene que ver con la educación financiera.

Las oportunidades y riesgos que pueden presentarse con nuestro dinero es algo de lo que todos deberíamos ser conscientes y, en este sentido, una de las claves fundamentales para entender el mundo financiero sería que haya más conocimiento al respecto.

Vivimos en un país que es azotado por la inflación continuamente y, en este contexto, saber cómo armar un presupuesto personal y tener hábitos de ahorro son las bases para generar riqueza.

Al mismo tiempo, poseer conocimientos sobre inversiones es una gran forma de proteger y hasta potenciar nuestro capital.

Uno de los grandes obstáculos que se presenta a la hora de incorporar estos conocimientos en cualquier programa estudiantil es que no resulta atractiva para quien lo recibe pero no por esto deja de ser imprescindible.

Alan Mac Carthy, CEO de Front, una aplicación que incentiva el ahorro y ayuda a organizarlo, opina que hay que adaptar algunas cuestiones respecto al enfoque sobre el cual se trata el tema y que así se puede “empujar” a las personas a entenderla mejor. 

En este contexto, Front identifica 5 claves para que la educación financiera deje de ser un tema difícil del que nadie quiere hablar y que sea identificado como un conocimiento imprescindible del que todos debemos informarnos al respecto.

Hablar de ahorro y no de inversión

El concepto de “inversión” puede llegar a generar una barrera en la mente de cualquier persona ya que solemos relacionar la palabra con un gran riesgo y con una alta complejidad de acciones financieras.

Por esto, muchas veces es mejor hablar de “ahorro” para atraer a las personas hacia lo que es el mundo de la educación financiera.

Las palabras son semánticamente similares pero “ahorro” predispone a la gente de manera diferente.

En nuestro país especialmente, es probable que sea mucha más la gente que “ahorra” que la que “invierte” y por esta razón utilizar conceptos con los que el usuario se siente más cómodo genera una mayor inclinación hacia el aprendizaje sobre diferentes temas, en este caso la educación financiera.

Ahorrar por objetivos

Como sucede en todos los planos de la vida, hacer las cosas de a poco seguramente va a ser más efectivo que lanzarse por completo sin tener gran conocimiento sobre el tema.

En este sentido, Mac Carthy se refiere a los “nudges” o empujoncitos y como estos pueden ayudar a generar hábitos de ahorro.

Elegir pequeños objetivos de ahorro y ver como estos se van completando en el tiempo, con barras de progresión por ejemplo, ayuda a que el ahorrista visualice mejor el motivo del ahorro y esto genera lo que la psicología llama “afecto”, algo que mejorará la contabilidad mental del ahorrista.

Incorporar un componente lúdico: logros y recompensas

Cómo manejamos nuestro dinero claramente no tiene que ser tomado como un simple juego pero hay algunos componentes de la gamificación, una técnica de aprendizaje que traslada la mecánica de los juegos al ámbito educativo, que pueden ayudar en el proceso.

Infografía de gamificación: una herramienta que puede servir en la educación financiera

Muchos ahorristas al no ver resultados inmediatos pueden llegar a abandonar la “carrera” pero en Front, intentan evitar que esto pase implementando las “Lecciones de ahorristas Front”: envían textos con contenido educativo sobre sus inversiones y otras temáticas para que hacer que la espera sea más liviana y que, a la vez, siga creciendo en el mundo financiero.

Por otro lado, si queremos incursionar en el mundo financiero e incentivar las buenas prácticas y los hábitos de ahorro, hay una premisa que debe acompañarnos en todo el camino: hay que premiar el ahorro y no el gasto.

Hábitos como separar dinero a principio de mes, invertir de manera regular y educarnos en finanzas deben ser recompensados de alguna forma práctica. 

En Front, vuelven a utilizar los principios de la gamificación para recompensar los logros y cuentan con una funcionalidad llamada “boost” que entrega dinero virtual para invertir por un determinado periodo de tiempo y la ganancia obtenida se la deposita al usuario como dinero real.

Así, con la predisposición humana hacia la competición y el juego para hacer menos aburridas algunas tareas, se pueden llegar a fomentar estos buenos hábitos de ahorro y ayudar a hacerlos cada vez más frecuentes.

La incorporación de un componente social

Compartir logros y metas nos hace romper con el “tabú” que muchas veces genera el hablar de dinero y esto es fundamental para animarse a crecer y fomentar el “coahorro”.

Diferentes misiones que se pueden presentar para motivar el ahorro.

En este sentido, ahorrar con una pareja para comenzar un plan de mudanza en conjunto o planear vacaciones con amigos pueden ser de gran ayuda para tener objetivos financieros claros, ya que aumenta la posibilidad de que los cumplamos. 

 

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