ECONOMÍA

Demócratas ya presionan a Biden, que subirá impuestos: "El fracaso no es una opción"

El periodismo de izquierda estadounidense está eufórico por la salida de Donald Trump pero ciertamente hay serias dudas por el rumbo de la economía a partir de la asunción de Joe Biden. Si bien Wall Street se prepara para recibirlo con una disparada histórica, las dudas son importantes.

Todos los caminos conducen a la suba de impuestos. La candidata del presidente electo Estados Unidos Joe Biden para dirigir el Departamento del Tesoro, Janet Yellen, pidió ayer (19/01) "actuar a lo grande" para que legisladores aprueben los paquetes asistencialistas que serán coordinados con el Ejecutivo Nacional.

Según un cable de Reuters, en más de tres horas en la audiencia de confirmación, la expresidenta de la Reserva Federal presentó una visión de un Tesoro más fuerte que actuaría de manera agresiva para reducir la desigualdad económica, combatir el cambio climático y contrarrestar las prácticas injustas de comercio y subsidios de China.

Respecto a la debilidad del dólar, Yellen dijo que "Estados Unidos no busca una moneda más débil para obtener una ventaja competitiva y debemos oponernos a los intentos de otros países de hacerlo".

Ocurre que hay serias dudas sobre el plan económico. Está claro que la Administración Biden deberá aumentar la presión tributaria pero el camino es muy incierto, al punto tal que muchos republicanos ya se preparan para marcar las debilidades y reivindicar la economía de la Administración Trump.

Reuters insistió en que los impuestos a las empresas y a los ricos eventualmente deberán aumentar para ayudar a financiar los ambiciosos planes de Biden para invertir en infraestructura, investigación y desarrollo y capacitación de trabajadores para mejorar la competitividad de la economía estadounidense, aseguró a los legisladores.

Yellen explicó al comité de Finanzas del Senado que no es tiempo de preocuparse por el déficit fiscal cuando lo que se necesita es invertir en infraestructuras, I+D, formación y capacitación de la fuerza laboral, para lo que será preciso que los más ricos contribuyan con “impuestos justos y progresivos”, revirtiéndose incluso partes de la gran reforma fiscal de 2017, que benefició a las grandes fortunas y corporaciones. Para evitar que millones de estadounidenses se queden descolgados del sistema por la pandemia, Yellen prometió ampliar las ayudas por desempleo y los bonos de comida, pasos que evitarán a largo plazo “la destrucción de empleo permanente”.

Luego ella tildó a China como “el competidor estratégico más importante de EE UU”. Para hacer frente a esa amenaza, subrayó, el presidente Biden tiene previsto presentar un segundo paquete de medidas –incluida la inversión en infraestructuras– para reforzar la competitividad económica del país. Está en juego el cetro de superpotencia global, y las medidas, incidió Yellen, han de ser igual de ambiciosas que los retos. La Casa Blanca también prepara un arsenal de herramientas para atajar “las prácticas abusivas, injustas e ilegales” de Pekín, dijo, en una posible alusión a ulteriores sanciones.

El Economista insistió en que Yellen tiene antecedentes mixtos en esa materia, porque estuvo al frente del Consejo de Asesores Económicos de Bill Clinton en los tiempos del súperdólar, que arrancó a principios de la década del ´90, pero en los dos últimos años de su mandato como titular de la Reserva Federal, la moneda estadounidense cayó frente a las demás. Yellen fue muy crítica de aquellos gobiernos que manipulan las paridades cambiarias para mejorar el desempeño de sus exportaciones y afirmó que confrontará con China si recurre a esas prácticas desleales.

De todas maneras, más allá de la voluntad de los gobiernos, hay factores económicos que mueven a las monedas. La diferencial de tasas de interés es una de ellas, pero también pesan las políticas fiscales y monetarias. Los analistas del mercado consideran que la fuerte emisión monetaria de los últimos tiempos y los paquetes de estímulo que llevarán a un mayor desequilibrio de las cuentas públicas, inexorablemente debilitarán al dólar.

Con eso, Biden está bajo una presión significativa para convertir sus promesas de unidad y competencia en resultados, y rápidamente.

“Tiene que concentrarse en la distribución de vacunas y resolver el problema de la 'última milla'”, dijo Joe Trippi, un veterano estratega demócrata, a Reuters. "El fracaso no es una opción. Perder ese enfoque no es una opción".

El público quiere ver un gobierno funcional, dijo un asesor de Biden, y agregó que muchos votantes de Trump se han visto afectados por la pandemia.

"Hay un camino para salir de esta oscuridad", dijo otro asesor de Biden, "pero necesitaremos el apoyo del Congreso".

En la Cámara, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, será presionada por los progresistas en su grupo para mantener el paquete de ayuda lo más amplio posible. Pero cualquier medida integral aprobada por el Senado probablemente requerirá el apoyo de los republicanos, varios de los cuales ya han expresado su escepticismo sobre el precio de la ley del virus.

La relación entre Biden y el líder republicano del Senado, Mitch McConnell, se probará pronto. McConnell tiene un incentivo para trabajar con Biden en el alivio del virus, dijo Doug Heye, un exfuncionario del Comité Nacional Republicano.

"Industrias enteras están cerrando: turismo, aerolíneas, restaurantes", dijo Heye. "Esto toca a todas las comunidades del país".

El equipo de Biden puede haber complicado las cosas al incluir prioridades liberales como un salario mínimo federal de $ 15 la hora en el paquete, que puede alienar a los republicanos en un país donde el salario mínimo es de $ 7,25.

Wall Street

Los principales índices de Wall Street debían abrir cerca de máximos históricos el miércoles, mientras Joe Biden se preparaba para asumir el cargo de presidente de Estados Unidos. Netflix saltó después de decir que ya no necesitará pedir prestados miles de millones de dólares para financiar sus programas de televisión y películas.

El primer año de Joe Biden en el cargo podría pasar a la historia como un récord en el frente de la creación de empleos, y se espera una explosión en la contratación, ya que el lanzamiento de la vacuna contra el coronavirus permite a los estadounidenses salir de un año en la clandestinidad.

Pero puede que no sea suficiente. Sólo un poco más de la mitad de los 22 millones de puestos de trabajo perdidos en la pandemia se recuperaron a fines del año pasado. Incluso si la contratación de 2021 rompe el récord posterior a la Segunda Guerra Mundial de 4,27 millones de puestos de trabajo creados en 1984, aproximadamente una cuarta parte de los que perdieron el trabajo podrían seguir al margen, con perspectivas sombrías de recuperar sus vocaciones en una economía remodelada por la pandemia.

Cómo serán las ayudas

Renta4 Banco cree que los principales puntos de fricción con los congresistas republicanos serán las ayudas a los gobiernos locales y la subida del salario mínimo.

El Partido Demócrata se ha asegurado el control de las dos cámaras del Congreso -el Senado y la Cámara de Representantes-, pero en algunos puntos del plan son necesarias mayorías reforzadas.

El plan de estímulo presentador incluye US$ 465.000 millones para aumentar las ayudas directas a las familias -que llegarán a US$ 2,000 y US$ 350.000 millones para elevar en US$ 400 por semana las prestaciones por desempleo, según datos recogidos por el Comité por un Presupuesto Federal Responsable.

Biden destinará US$ 350.000 millones a prestar ayudas de emergencia a los gobiernos estatales y locales; y US$ 170.000 millones a reabrir escuelas y universidades.

Además, se dedicarán US$ 160.000 millones a combatir la epidemia de coronavirus, lo que incluye un programa de vacunación; y US$ 120.000 millones a ampliar los beneficios fiscales por hijos.