SANTA FE. La industria provincial atraviesa un escenario débil y de falta de impulso generalizado. De acuerdo con el relevamiento difundido por la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe), la actividad manufacturera experimentó una retracción interanual durante agosto, llevando la baja acumulada en el transcurso de los primeros ocho meses del año. También cayó el empleo fabril.
Si bien las mediciones desestacionalizadas arrojaron un leve repunte mensual, el panorama de fondo continúa siendo recesivo, evidenciado por el dato crítico de que una amplia mayoría de las ramas fabriles operó por debajo de los registros del año anterior.
La industria no se recupera: Reactivación fragmentada y dependiente
El repunte parcial que muestran algunos indicadores provinciales responde casi exclusivamente al impulso de sectores muy específicos vinculados con las cadenas agroexportadoras y alimentarias. En contraste, las actividades orientadas al mercado interno, los bienes de capital y la construcción siguen experimentando fuertes contracciones.
Los principales sostenes de la actividad fueron la molienda de oleaginosas y los productos lácteos.
La molienda de soja alcanzó un volumen histórico para el mes de agosto, constituyendo el registro más alto de su tipo. No obstante, el relaviemiento advierte que este hito productivo se vio condicionado por una creciente dependencia en la importación de porotos para sostener los niveles de procesamiento.
El impacto de este complejo es tal que, según las estimaciones de la entidad, sin el aporte expansivo de la molienda de soja, la caída de la producción industrial santafesina se habría profundizado de manera considerable.
Sectores en retroceso y caídas críticas
El grueso de la estructura fabril de la provincia exhibe números negativos, afectando severamente a las cadenas de valor metalmecánicas y de bienes durables. La caída más pronunciada correspondió a la maquinaria agropecuaria, cuyo desplome interanual marcó el retroceso más drástico del período.
El deterioro también alcanzó de forma directa a la industria metalúrgica, acumulando una fuerte contracción en el transcurso de los primeros ocho meses del año.
Otras ramas afectadas de manera significativa incluyeron los productos de metal y servicios de trabajo de metales, las prendas de vestir, las carrocerías y remolques, los productos metálicos para uso estructural, la carne vacuna, la industria siderúrgica, los muebles y colchones, y las autopartes.
Menos empleo y contracción en la demanda energética
La prolongación del enfriamiento productivo generó un fuerte impacto sobre el empleo registrado y los niveles operativos de las plantas. Conforme a los registros de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo citados por Fisfe, la provincia perdió cientos de empleadores asegurados en el sector manufacturero y miles de trabajadores cubiertos desde finales de 2023 hasta mediados de 2026.
A escala nacional, el panorama refleja una tendencia idéntica con la destrucción de decenas de miles de puestos asalariados registrados en la industria manufacturera.
En la misma línea, la demanda de energía eléctrica por parte de los grandes usuarios industriales santafesinos registró una merma interanual en agosto, profundizando la brecha negativa en el acumulado frente a períodos previos.
Factores determinantes y perspectivas del sector
Desde la visión de la entidad industrial, la combinación de factores adversos que condiciona este escenario incluye la debilidad generalizada del consumo, la escasez de inversiones productivas, la presión competitiva derivada de las importaciones, el freno en la actividad de la construcción y las complicaciones asociadas a los costos y la competitividad.
Ante este panorama, Fisfe manifestó su profunda inquietud institucional frente al cierre de plantas fabriles y el deterioro sostenido del entramado laboral en la región.
Economía en alerta
Luego del repunte parcial registrado en agosto, la industria argentina volvió a mostrar señales de debilidad en septiembre. Dos documentos privados coincidieron en que el sector continúa sin consolidar una recuperación, aunque presentaron diferencias en la magnitud de la caída y en la evolución mensual de la producción.
Estos datos confirman el largo ocaso que vive gran parte del sector industrial, y que se refleja de manera directa en la en pérdida de empleo, uno de los grandes males del 2026 en Argentina. Desde noviembre 2023, desaparecieron 265.765 puestos de trabajo en el país, según datos de la Secretaría de Trabajo del Ministerio de Capital Humano.
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