FÚTBOL

Guillermo y Martín en las noticias, Román no tolera el anonimato

De pronto, Juan Roman Riquelme descubre que su estrategia probablemente no fue la correcta. No tiene club donde jugar (no quiso 'ponerse el club al hombro' en el Flamengo, y es un problema clave para volver a tener club) aunque formalmente no se ha retirado del fútbol. En Boca Juniors tiene las puertas cerradas, y para colmo Guillermo Barros Schelotto y Martín Palermo están en las noticias. El 'mellizo' hizo una buena 1ra. campaña como entrenador de Lanús y el goleador histórico -rivel interno definitivo de Román- vuelve a La Bombonera, donde hace tiempo tuvo una despedida que él ni siquiera ha logrado. Todo mal.

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Los 3 ídolos del Boca Juniors más exitoso reciente, Guillermo Barros Schelotto y Martín Palermo, compañeros de habitación en las concentraciones de Boca Juniors, siempre tuvieron conductas diferentes a las de Juan Román Riquelme.
 
De hecho, 'el Mellizo' y el goleador histórico del club se retiraron con las puertas abiertas para regresar en alguna otra tarea futura. Cada uno en su momento se despidió en La Bombonera -Barros Schelotto rumbo a una temporada en el 'soccer' estadounidense y Palermo en forma definitiva-, y quedaron en buena relación con los directivos.
 
Riquelme no. Ni tuvo su partido de despedida ni quedó en buena relación con quienes gestionan el fútbol profesional en la asociación civil sin fines de lucro Boca Juniors. Antes, fue acusado de dividir el plantel, de intentar tener más influencia que el entrenador de turno, de pretender imponerle su voluntad a la Comisión Directiva.
 
Para colmo de males, hacía tiempo que había comenzado la decadencia inexorable que todo jugador padece, pero que en él fue acompañada por cierto desprecio por el esfuerzo deportivo en el campo de juego y la ausencia de éxitos colectivos.
 
Barros Schelotto cumplió su rentable contrato en USA, regresó al país y comenzó su nueva profesión de entrenador, junto a su hermano Gustavo. Ambos realizaron una buena 1ra. campaña en el Club Atlético Lanús. Todos saben que si pudieran repetirla en el próximo torneo, a mitad de 2013 es probable que tengan la oferta de Boca Juniors para hacerse cargo del entrenamiento del plantel profesional.
 
Barros Schelotto está en las noticias, más allá de que como DT tenga muchas asignaturas pendientes. De hecho, no logró sostener anímicamente al plantel en el final del campeonato, cuando la fantasía de poder ganarle la puja a Vélez Sarfield fue tan intensa que les impidió jugar más o menos bien.
 
Martín Palermo ya había anunciado que quería ser entrenador, mientras se mantenía como cuidada imagen publicitaria de todo tipo de productos y servicios. Requerido para 'vestir' eventos importantes, hasta pasó brevemente por el automovilismo con un suculento contrato y cuenta con el patrocinio de importantes anunciantes.
 
Así Palermo -un muy buen producto publicitario, evidentemente- desembarcó en Godoy Cruz, club en problemas en la categoría principal del fútbol argentino, y acompañado por un equipo de ex compañeros en Boca Juniors, inició una travesía que lo llevó de visita a La Bombonera.
 
¡Y justo Palermo, con quien Riquelme compitió por las simpatías de los simpatizantes y por el liderazgo del plantel...!
 
Para Riquelme la situación es muy complicada. También para los periodistas que han fogoneado su carrera deportiva, en algunas ocasiones mucho más allá de los méritos. E inclusive algunos periodistas con una relación muy controvertida, difícil de explicar, con el representante del, aparentemente, ex jugador, Daniel Bolotnicoff.
 
Riquelme teme haber errado la estrategia. Él intentó el despido de Julio Facioni como entrenador, y no lo consiguió. Luego, ambicionó que no le renovaran el contrato pero se lo acaban de prorrogar. También intentó presionar a la Comisión Directiva, y fue en vano.
 
Riquelme está fuera de Boca Juniors y, si bien amenazó con jugar en varios otros clubes, nada concretó. Probablemente porque en cualquier otra institución deportiva le exigirían un esfuerzo personal acorde con el dinero que le pagarían, algo que Boca Juniors no estaba haciendo... porque era Román, en medio de una intensa pulseada política por el control del club. Y los 'amigos' de Román perdieron.
 
En ese contexto, Riquelme regresa a los micrófonos, para buscar presencia, que el protagonismo no quede todo en manos de Barros Schelotto y Palermo. Si los 3 emergieron famosos y millonarios de aquel Boca Juniors de Carlos Bianchi, ¿por qué él quedará afuera?
 
En La Bombonera no solamente ocurrirá la visita de Palermo sino también la despedida de Rolando Schiavi, otro amigo del ahora entrenador de Godoy Cruz, quien le ofreció sumarse al club mendocino aunque el defensor, quien a los 39 años tuvo una mala temporada, ya muy lento en la defensa de Boca, cree que puede todavía jugar otro año más en China, y ganarse un buen ingreso, según le prometió Sergio Batista.
 
Pero Riquelme vuelve a equivocarse: ¿cuál es el tema para justificar la atención de los medios de comunicación? Sus diferencias con el presidente del club, Daniel Angelici, y otras cuestiones que parecen más el enojo por el protagonismo perdido que el interés en una autocrítica que permita corregir sus erradas decisiones personales pasadas para no reiterarlas en el futuro.
 
Riquelme, hoy un ex jugador de Boca Juniors, habló con Alejandro Fantino, hoy un relator de fútbol que se hizo famoso cuando seguía las campañas de Boca desde Radio Mitre (emisora de Grupo Clarín que ya no sigue en exclusiva las campañas de Boca). Intenso olor a naftalina en el diálogo que, además, abundó en temas del pasado. El problema es que así Riquelme expone una imagen de ex jugador, no de un jugador en actividad. Fantino tendría que haber pensado en eso cuando pactó la entrevista con Bolonitcoff.
 
Si Riquelme solo habla de lo que ya fue, queda instalado definitivamente fuera del campo de juego. A Fantino le faltó preguntarle, entonces, si él será también entrenador como Guillermo o Martín. O si se marchará con Schiavi a jugar 1 año en China...
 
Ocurre que hablaron de ponerse la camiseta de Boca para un partido de despedida en La Bombonera. Pero para eso, Riquelme lo podría haber hecho en la temporada anterior, no haberse ido pegando un portazo y amenazando con jugar en Brasil, lo que nunca concretó.
 
"A jugar no vuelvo", dijo Riquelme a Fantino, aunque lo más importante es que los directivos y el entrenador de Boca no lo tienen en cuenta. A jugar él no vuelve... porque no lo convocan, luego de que él, voluntariamente, rescindió su contrato.
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"Yo estoy entrenando todas las mañanas con mi profe y mi kinesiólogo. Estoy mejor que hace un año. Esta semana fui a Brasil, viví una semana increíble. Si aparece un club que me entusiasme...", dijo, y volvió a contar que había empezado charlas con Gremio. La semana anterior habían afirmado que era el FC Santos, y algunos periodistas llegaron a escribir que Neymar lo quería con él... 
 
Ese es un grave problema del deporte argentino: la mayoría de los periodistas deportivos no se informa antes de escribir. Podrían haber aprendido la administración del FC Santos en manos de ejecutivos de Banco Itaú y Citibank, decididos a que el club gane dinero y mantenga su plantel. Durante 2012 sufrieron la terrible salida de Ganso (Paulo Henrique Chagas de Lima) rumbo a su rival de entrecasa, el FC Sao Paulo. A los 23 años, Ganso era el gran compañero de Neymar en el campo de juego.
 
La directiva del club al entrenador Muricy Ramalho fue acelerar la promoción de los nuevos talentos del club. Los clubes se construyen hacia adelante, no hacia atrás. Lo que asegura su permanencia en el tiempo son sus éxitos presentes y futuros, no alentar la melancolía... a menos que el jugador decida comenzar de nuevo, siempre que tenga un estado físico que lo soporte. El Santos no es un club que pague por jugadores de otras instituciones. En la página web del Santos se recuerda que de las inferiores del club surgieron Edson Arantes do Nascimento (Pelé), Diego, Robinho, Ganso y Neymar, y tienen un Sub-20 flamante campeón paulista, del que llevarán al plantel profesional a Gustavo Henrique (defensor), Leandrinho (mediocampista), y Pedro Castro (delantero), además de algún otro jugador que recomiende Claudinei Oliveira, el técnico de las divisiones inferiores.
 
En fin, Riquelme debería contemplar los errores de Diego Maradona: la verborragia es mala compañía. Y es mejor hacer que decir. Luego, los simpatizantes opinan de una manera pero los socios son quienes eligen a los dirigentes, que son quienes administran el club. También, que cualquiera sea su decisión, lo mejor es no dejarse conducir por el rencor, y reflexionar acerca de por qué Barros Schelotto y Palermo tienen las puertas abiertas en Boca Juniors.