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Jiménez Jaramillo, el narco que podría explicar la relación entre los K, Sebastián Forza y los cárteles mexicanos

El narco colombiano testigo del asesinato de sus dos compañeros en el estacionamiento del Unicenter, Julián Andrés Jiménez Jaramillo, pidió presentarse a declarar espontáneamente. Su declaración podría aclarar el panorama de guerra entre cárteles colombianos y mexicanos en el conurbano bonaerense. Además, aportaría datos sobre el asesinato de los tres empresarios en General Rodríguez y las relaciones de éste con el gobierno de los K.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) - Dos personas se presentarán en las próximas horas (jueves 28/08) a declarar ante los investigadores del triple crimen de General Rodríguez y el presunto suicidio de un joven empresario en Almagro. Una de ellas es el colombiano sobreviviente de la denominada Masacre del Unicenter, quien revelaría que los cuatro jóvenes fallecidos fueron víctimas de un enfrentamiento entre carteles de México y Colombia asentados en el país; mientras que el segundo testigo aportará información precisa sobre la ruta de la efedrina, y su vinculación con laboratorios nacionales y grupos delictivos internacionales.

Según informaron fuentes judiciales, el colombiano Julián Andrés Jiménez Jaramillo "pidió de forma espontánea declarar en la causa por el triple crimen", puntualizando que "podría aportar datos sobre un enfrentamiento entre grupos de narcos colombianos y mexicanos que operan en Argentina para comprar efedrina, dada la prohibición en otros países".

De acuerdo a lo que pudo averiguarse, Jiménez Jaramillo reconocería en la declaración su vínculo con el asesinado Sebastián Forza. "La sospecha central sigue siendo que Forza se quedó con tres millones de pesos de un grupo de mexicanos que pretendían comprar efedrina. Jaramillo puede saber exactamente que pasó en el medio y por qué vino la venganza contra los dos colombianos del Unicenter, y posteriormente los empresarios argentinos", dijeron los voceros.

Sin dudas las declaraciones del colombiano (que a su vez tenía relaciones con el paramilitarismo) podrían ser la clave que desencadene problemas de envergadura para los K, que luego de salir del conflicto con el agro se descubren enredados en un escándalo que los relaciona con empresarios socios de cárteles de droga mexicanos y colombianos.

Es que la línea que divide a paramilitares, guerrilleros de las FARC y delincuentes comunes (llámese narcos) es muy difusa, y como viene afirmando Urgente24 desde hace tiempo, se llegó al punto que en realidad ya existen las que son catalogadas como "bandas emergentes": diferentes cuadros desbandados de las organizaciones armadas que comenzaron a dedicarse exclusivamente al tráfico de drogas.

Según declaró a principios del mes pasado Oscar Naranjo, jefe de la Policía de Colombia, los frentes guerrilleros prestan protección armada a los cultivos de coca mientras que las bandas paramilitares procesan y trafican la droga.   Así, las FARC, el ELN y los ex paramilitares están uniéndose en varias regiones del país. Las autoridades han detectado 55 estructuras en las que estos grupos ilegales armados actúan unidos. El punto de unión entre todos es, obviamente, el negocio del narcotráfico, convirtiendolos a todos en delincuentes comunes.

Aparentemente, el asesinato de los dos narcos colombianos en el estacionamiento del Unicenter estaría relacionado con una lucha entre narcos colombianos y mexicanos por la compra de efedrina, una sustancia indispensable para la producción de las drogas de diseño. La efedrina, que se sospecha que provenía de los negocios de Sebastián Forza, es la pieza clave por la cual los cárteles mexicanos (en especial el de Sinaloa) busca ganarle el mercado a los colombianos al proceder a producir la droga en lugar de importarla a México desde Colombia y desde allí enviarla a USA.

Según Juan Carlos Garzón, autor del recientemente publicado "Mafia & Co- La red criminal en México, Brasil y Colombia", sostiene que los cárteles mexicanos "están tratando de tener básicamente relaciones directas con los sitios de producción de coca y de importación de efedrina, insumo principal para la producción de anfetaminas".

Y en este marco, sumando la posibilidad del ex agente del la SIDE mencionado en Tribuna de Periodistas (el que habría contactado a las FARC con cárteles mexicanos y los Kirchner), las declaraciones del narco paramilitar Jimenez Jaramillo, testigo del doble asesinato del Unicenter, pueden llegar a tocar las más altas esferas del gobierno nacional.