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Muy concreto: Lula llegó a Buenos Aires mirando hacia Europa

Brasil quiere aprovechar su presidencia temporal del Mercosur, en el 2do. semestre, para avanzar en un acuerdo de comercio con la Unión Europea, según reveló la prensa brasileña. Ese es el objetivo de la visita a los Kirchner.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Brasil -un país con estrategias de Estado- tiene el objetivo estratégico de profundizar ya un acuerdo comercial del Mercosur con la Unión Europea y es lo que vino a negociar Luiz Inácio Lula da Silva con los Kirchner. Probablemente por eso es que Hugo Chávez decidió desplazarse también a la Argentina, aún cuando Venezuela no funciona como un socio pleno del Mercosur. Aparentemente, Chávez tiene sus reparos acerca de la visión de Lula sobre el futuro de la región.
En ese contexto debe interpretarse la prolija puesta en escena de Lula, rodeado de empresarios que comprometen inversiones en el mercado argentino, aún pese al enojo que muchos tienen con la falta de un adecuado marco de negocios en la Argentina. Pero el mercado de la Unión Europea es mucho más apetitoso y, entonces, bien vale la pena el esfuerzo. Diplomáticos, los empresarios brasileños decidieron dejar de lado, por algunas horas, algunos reparos que tienen, según la prensa brasileña, acerca de la industria argentina.

Así explicó el viaje de Lula a la Ciudad de Buenos Aires, el diario Correio Braziliense, de la capital brasileña, Brasilia:


"Los presidentes Luiz Inácio Lula da Silva y Cristina Fernández Kirchner dieron este domingo (03/08) por cerrado el malestar provocado en la Argentina por el hecho de que Brasil aceptó la propuesta que contrariaba a los deseos de su vecino, durante las negociaciones de la semana pasada en la Ronda de Doha.

"Las diferencias no solo eran menores sino que no llegaron a influir en el resultado de las negociaciones", dijo Marco Aurélio Garcia, asesor especial el Presidente brasileño y uno de los comensales en la cena que Lula ofreció anoche a su colega argentina, en el Palácio Pereda, residencia del embajador en Buenos Aires y uno de los símbolos de la opulencia argentina de inicios del siglo pasado.

De hecho, la divergencia entre los dos socios del Mercosur era pequeña y no se refirió a conceptos sino a números.

Los dos países defienden un cierto grado de protección a sus industrias. La propuesta inicial, cuando las negociaciones comenzaron en Ginebra, permitía al Mercosur proteger 10% de sus aranceles a la importación (que corresponden, aunque en forma imperfecto, a productos manufacturados) y 10% del volumen comercial.

Cuando se llegó a 14% en ambos rubros, el canciller brasileño Celso Amorim aceptó. La Argentina quería 16% y reclamó.

Pero la queja quedó en nada por el hecho de que la negociación fracasó de todos modos y no fue culpa de Brasil ni de la Argentina, sino de USA e India.

Además, Brasil acepta el concepto que Cristina Fernández esgrime para justificar la posición de la Argentina, que consiste en la necesidad de recuperar a la industria de su país, devastada por la crisis de fines de los años '90 y comienzo del siglo 21.

Concepto, además, que la Presidenta repitió en la entrevista que concedió el sábado: "La Argentina, con un desarrollo industrial substancialmente inferior, diferente del que tiene Brasil, quedaba en una posición muy difícil".

El canciller brasileño Celso Amorim coincide con la tesis, pero él dice que Brasil ofrecía acomodarse a las necesidades argentinas de recuperación industrial, para lo que dice haber obtenido el aval del empresariado brasileño, usualmente quejoso en relación a las concesiones (supuestas o reales) que el gobierno de Lula hace o hizo a la Argentina.

Los negociadores argentinos se quejaron también de no ser consultados por Brasil anteces de que aceptara la propuesta del director general de la Organización Mundial de Comercio, Pascal Lamy.

Amorim rebate que hubo intensas consultas previas pero que, de hecho, "a veces no hay tiempo para consultar a los socios". Fue lo que ocurrió en Ginebra: Amorim dice que entendió la propuesta de Lamy como "una cuerda estirada lo máximo posible". No había, entonces, según su visión, margen para acomodar al 16% de protección pretendida por la Argentina y tampoco para decir No, bajo riesgo de fracasar la negociación en ese momento. Si el fracaso ocurrió días después, es otra historia.

La cena en el Palacio Pereda no sirvió solamente para cicatrizar la herida, de todos modos leve, en la relación bilateral. Sirvió también para mirar hacia adelante y pensar en las negociaciones que el Mercosur tiene que encaminar ahora que la Ronda de Doha o murió o está condenada a hibernar.

Para Marco Aurelio, el foco debe ser la negociación Mercosur/Unión Europea. "Es un año propicio", dijo el asesor de Lula, al recordar que, el año pasado, Brasil y la Unión Europea firmaron un memorando de entendimiento para una sociedad estratégica entre ellos. "Brasil debe aprovechar el hecho de que ejerce la presidencia de turno del Mercosur, en el 2do. semestre de este año, para avanzar en esa negociación", dijo.

La otra gran negociación, con USA, parece una apuesta inútil. "Retomar la negociación antes de que se establezca un nuevo gobierno (que asumirá en enero) es una pérdida de tiempo". Del lado argentino, hasta Alfredo Chiaradia, secretario de Comercio (N. de la R.: de Negociaciones Económicas Internacionales) y, como tal, principal negociador de la Argentina en Doha -fue quien más reclamó a Brasil- propone mirar hacia adelante y no para atrás. "Queremos trabajar juntos (Brasil y la Argentina) en todo, tener posiciones comunes como tenemos en las negociaciones con la Unión Europea o en otros acuerdos", le dijo al diario La Nación".